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La apertura económica de Cuba es uno de los aspectos más controversiales y demandados. Este lunes el viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera de Cuba, Óscar Pérez-Oliva Fraga, dio a conocer que el gobierno permitirá a los cubanos residentes en el exterior poder invertir y ser propietarios de negocios en la isla, sin restricciones.
“No existe ninguna limitación”, afirmó el dirigente cubano en una entrevista televisada justo cuando el país se encontraba atravesando una nueva caída total del Sistema Energético Nacional.
Esta es la primera medida anunciada por el gobierno de la isla luego de que el presidente Miguel Díaz-Canel admitiera que se mantienen diálogos con la Administración Trump; desde la Casa Blanca la reacción no ha sido precisamente de aplausos.
“Cuba tiene una economía que no funciona dentro de un sistema político y gubernamental que no puede arreglar, así que tiene que cambiar drásticamente. Lo que anunciaron ayer no es lo suficientemente drástico, no va a solucionarlo”, dijo Marco Rubio este martes. “Así pues, tienen por delante algunas decisiones importantes que tomar”.
Marco Rubio considera que los cambios anunciados por Cuba no son “suficientemente drásticos”
De otro lado, en la isla, muchos saludan este paso: “Las noticias son buenas, las ideas son buenas, ya lo otro es que funcionen o que dejen que funcionen del lado de allá, porque ellos [desde EE.UU.] nada más esperan que uno trate de hacer algo para contrarrestar las ideas”, nos dice un residente en La Habana mientras transita por la casi desierta avenida 23 del Vedado.
En apagón
Buena parte de la población cubana demoró un poco en conocer la noticia, a oscuras y prácticamente incomunicados por el apagón general que sobrevino tras la caída del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) el pasado 16 de marzo.
Ciertamente, este es uno de los peores momentos de crisis en el país, bajo los efectos del bloqueo de combustible que ha impuesto la Administración de Donald Trump.
Cuba abrirá a su diáspora el acceso a cuentas bancarias, propiedad empresarial y grandes inversiones
Aunque estas nuevas disposiciones del Gobierno cubano pueden catalogarse de positivas y son caminos que podrían conducir a soluciones legítimas a muchos de los problemas estructurales y económicos de la isla, la propia circunstancia en que se adoptan provoca muchas dudas o preguntas por responder sobre su implementación y real impacto.
“Estas son medidas que se vienen solicitando hace mucho tiempo. Por lo tanto, no sorprende que, en medio de una situación tan difícil como la que está el país, esto se anuncie, si uno mira la tendencia de lo que suelen hacer las autoridades cubanas, que precisamente en entornos de crisis suelen echar mano a medidas que se han estado discutiendo y solicitando por años por parte de los empresarios y de la comunidad empresarial”, opina Oniel Díaz Castellanos, gerente general de Auge, una empresa privada de servicios corporativos.
Lentitud e inacción
Una vez más, el gobierno cubano pone en riesgo sus posibilidades reales de crecimiento económico por pura lentitud o inacción. Hoy Cuba cuenta con un panorama muy poco atractivo para cualquier inversor extranjero, incluso para los propios cubanos emigrados. Problemáticas que van desde la propia condición del país hasta la operatividad de la estructura empresarial privada.
Oniel Díaz insiste en varios aspectos importantes a tener en cuenta para pensar en las verdaderas oportunidades de esta medida.
“El país está en una situación grave, con una crisis muy profunda, con un déficit de energía extraordinario y probablemente estos sean temas que deban resolverse en primerísimo lugar para atraer la atención de inversionistas de cualquier lugar del mundo, incluyendo nuestros propios compatriotas.
“Hay muchas preguntas por responder. Habría, por ejemplo, que saber si las autoridades cubanas van a retomar el ritmo ágil de aprobación de mipymes que tenían antes de 2024, porque en realidad la creación de mipymes está prácticamente detenida o camina a una velocidad muy lenta y no tiene ningún sentido que estén invitando ahora a los que viven fuera del país a invertir en mipymes cuando van a tener que esperar más de un año para recibir la aprobación.
“El tema bancario es necesario e importantísimo. Sin confianza bancaria, sin confianza en el valor de la moneda, sin confianza en las políticas macroeconómicas, ciertamente es muy difícil que vengan inversionistas, sean del país que sean, incluso los compatriotas nuestros que aman a Cuba como la amamos los que estamos acá, pero mirarán estas posibilidades con reticencia, con temor y no lo aprovecharán todos los que creo que deberían aprovecharlo”, explica.
Cuba ante su decisión económica más importante: atraer a su diáspora
Los mismos derechos para todos los cubanos
Otro aspecto que crea cierto recelo en las disposiciones anunciadas es la disparidad en cuanto a oportunidades para los emprendedores y empresarios residentes en el exterior y los que operan desde la isla.
“El viceprimer ministro Pérez-Oliva hablaba de permitir que los cubanos residentes en el exterior se vincularan al sector bancario y financiero a través de inversiones. Esa actividad, por solo mencionar un ejemplo, está prohibida para el sector privado de los cubanos que estamos aquí en Cuba, también luchando, también trabajando y, por supuesto, no hay ni que decirlo, con los mismos derechos que los cubanos que viven fuera de Cuba, y con las mismas ganas de hacer por el país”, puntualiza Oniel Díaz.

Más competencia y participación
No obstante, la medida sigue siendo una nueva oportunidad positiva para la economía cubana, que tal vez hoy no logre todo el impacto deseado, pero que deja un terreno preparado para momentos más halagüeños para el país.
A la vez, imprime nuevas dinámicas y retos al propio sector privado cubano, que no deja de sobrevivir a los continuos cambios en actores económicos, normativas y realidad factual del país.
“Obviamente, más actores, más recursos concursando genera más competencia y participación de diferentes figuras en la economía nacional. No es que eso tenga que ser necesariamente visto de forma negativa; yo creo que todo lo contrario. Desde el punto de partida que tiene la economía cubana, lo que necesitamos ahora mismo es más ofertas de todo —explica el empresario cubano.
“Se habla mucho de los precios, de cuán altos son, de lo difícil que es para la mayoría de los cubanos poder acceder a una buena parte de los recursos que vende el sector privado. Bueno, la competencia va en la dirección de empujar esos precios hacia abajo.
“Ahora, como empresario, hay que tener en cuenta que eso pudiera traer dinámicas nuevas, formas nuevas de relacionarse, actores que serán eliminados por la competencia, otros que tendrán que reubicarse y fusionarse con nuevos que llegan con más poder y con más acceso. Yo creo que es un fenómeno propio de la vida empresarial, al cual no se le puede tener miedo y que tenemos que enfrentar con la mayor paciencia y con la mayor decisión posible”.
La economía de la isla necesita de casi todo: capital, infraestructura, operatividad.
Permitir la inversión a los millones de cubanos que hoy residen en cualquier parte del mundo, brindar opciones para diferentes escalas, es una acertada apuesta, pero una vez más estos pasos se dan con retraso y en un clima bastante desfavorable que rodea de incertidumbre el desarrollo de esta decisión.









