La minera canadiense Sherritt International Corporation anunció este martes que no seguirá adelante con la disolución de sus intereses en Cuba, incluida su empresa mixta con la estatal General Nickel Company S.A.
No obstante, también confirmó que mantendrá suspendida su participación directa en las operaciones en la isla debido al endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos.
En un comunicado que reseña la agencia española EFE, la compañía con sede en Toronto explicó que “tras nuevas consultas con asesores, partes interesadas y autoridades gubernamentales” decidió no proceder con las medidas de disolución y renuncia anunciadas el 15 de mayo.
La rectificación supone un giro respecto a la decisión de la semana pasada, cuando Sherritt anució que se desligaba de sus activos cubanos para limitar el impacto práctico de la orden ejecutiva firmada el 1 de mayo por el presidente Donald Trump, que amplió las sanciones contra La Habana.
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Suspensión de operaciones y búsqueda de alternativas
Sherritt subrayó que seguirá sin participar directamente en las actividades de sus empresas mixtas en Cuba mientras trabaja en los “pasos apropiados” para responder a la orden ejecutiva estadounidense.
La compañía añadió que se le ha presentado de forma preliminar “una posible oportunidad para preservar valor”, aunque advirtió que no hay garantías de que esa operación pueda concretarse.
La empresa alertó que, hasta que estas cuestiones se resuelvan, afronta graves dificultades operativas, financieras y legales, incluida su capacidad para cumplir con las cláusulas de sus contratos de deuda.
La minera canadiense Sherritt International fue fundada en 1927 en Manitoba, Canadá, originalmente bajo el nombre Sherritt Gordon Mines Limited. Desde entonces se ha consolidado como una de las principales compañías en minería y refinación de níquel y cobalto, con sede actual en Toronto.
Impacto en la gobernanza corporativa
El anuncio se produce tras una serie de dimisiones en la cúpula de Sherritt. El presidente del consejo de administración, Brian Imrie, la directora financiera, Yasmin Gabriel, el auditor externo Deloitte LLP, así como dos consejeros, renunciaron a sus cargos después de que la empresa comunicara el 7 de mayo su intención de abandonar Cuba.
Sherritt reconoció que esas salidas, junto con las disrupciones operativas derivadas de la orden ejecutiva estadounidense, han limitado su capacidad para presentar los resultados del primer trimestre de 2026.
La minera canadiense es uno de los principales inversores extranjeros en la isla. Participa en la explotación de níquel y cobalto en la mina de Moa, ubicada en la provincia de Holguín, donde mantiene una empresa mixta con General Nickel Company S.A. desde la década de 1990.
Además, posee activos de generación eléctrica en Energas S.A., dedicada al procesamiento de gas natural y producción de electricidad, así como participaciones en actividades de perforación petrolera.
La Administración Trump sancionó este mes a Moa Nickel, la empresa conjunta entre Sherritt y la estatal cubana, dentro de una ofensiva contra sectores estratégicos de la economía de la isla para negociar bajo presión con La Habana en medio de fuertes tensiones bilaterales.
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Un gigante minero en apuros
El pasado 1 de mayo Trump firmó un decreto que endurece las sanciones contra Cuba, con el argumento de que la isla representa “una amenaza excepcional para la seguridad nacional de Estados Unidos”. La Habana rechazó ese argumento y las medidas derivadas del mismo.
En virtud de ese decreto, el secretario de Estado Marco Rubio anunció el 8 de mayo que la minera canadiense sería objeto de sanciones. Sherritt advirtió entonces que podía ser designada formalmente bajo el nuevo régimen sancionador, lo que implicaría dificultades para acceder al sistema financiero internacional, realizar transacciones o la congelación de activos.
La compañía señaló que, aunque evalúa alternativas para preservar valor, “no hay certeza de que se alcancen los resultados previstos”. La estructura y términos de cualquier medida o transacción aún no son definitivos.
La empresa canadiense enfrenta riesgos adicionales relacionados con el cumplimiento de convenios de deuda, el acceso a capital, la incertidumbre legal en jurisdicciones extranjeras y la volatilidad en los mercados de materias primas.
En su comunicado, recordó que seguirá informando a sus accionistas y partes interesadas sobre cualquier desarrollo relevante.
Sherrit y las sanciones de Washington
Sherritt es líder mundial en el uso de procesos hidrometalúrgicos para extraer y refinar níquel y cobalto, metales críticos para la transición energética. Opera una refinería en Alberta, Canadá, considerada la única significativa de cobalto y una de solo tres de níquel en América del Norte.
Las acciones de Sherritt International en la Bolsa de Toronto se encuentran en mínimos históricos, cotizando alrededor de 0,11 CAD (dólar canadiense) en mayo de 2026, tras la incertidumbre generada por las sanciones de EE.UU. y la suspensión de sus operaciones en Cuba. La compañía enfrenta alta volatilidad, gran volumen de negociación y una capitalización bursátil reducida.
Hasta el momento, la prensa oficial cubana se limitó, sin mencionar a Sherrit International, a informar sobre las nuevas sanciones estadounidenses contra dos entidades cubanas, el conglomerado militar-empresarial GAESA y la empresa mixta Moa Nickel S.A.
Las medidas, derivadas de la orden ejecutiva firmada el 1 de mayo por Trump, buscan golpear sectores estratégicos de la economía de la isla como la energía, la minería y los servicios financieros, en lo que La Habana denuncia como una política de carácter extraterritorial e ilegal, describió el portal Cubadebate.
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla reaccionó en ese momento en la red social X afirmando que “con las medidas adicionales de castigo colectivo anunciadas hoy contra Cuba, el gobierno de EE.UU. confirma su intención genocida contra la nación cubana”.











