La Administración Trump apuesta por la aceleración de los efectos del cerco sobre Cuba, según revelaron funcionarios estadounidenses en una exclusiva del periodista Marc Caputo publicada este jueves por Axios.
Según el reporte, funcionarios de alto rango de la Administración describen la estrategia como “aceleración”. “La mejor manera de describirlo es ‘aceleración'”, dijo uno de ellos, “pero no queremos acabar con el régimen todavía. Hay un método. Es por etapas”.
Al parecer, EE.UU. prevé el colapso del gobierno de Cuba a más tardar este verano, y está ensayando “planes de respuesta militar en caso de que la isla caiga en el caos”.
“Va a hacer calor. La gente no tendrá electricidad. La comida se echará a perder sin refrigeración. La gente se enfadará. Podrían salir a la calle. ¿Y entonces qué pasará? No veo al presidente sin hacer nada si hay represión”, dijo una de las fuentes de Axios.
Un asesor de Trump, por su parte, dijo que “el presidente no quiere tropas sobre el terreno durante más de 48 horas. Es un atolladero en ciernes. Esto podría complicarse”.
El verano, punto de inflexión
“Todo está sobre la mesa, pero no hay ninguna invasión planeada ni inminente”, dijo uno de los funcionarios a Axios. “Cuando el presidente diga que hay que actuar, estaremos listos para cualquier cosa”.
Las presiones, dijeron, escalarán. Trump firmó el 1 de mayo una orden ejecutiva que establece “sanciones secundarias” contra empresas extranjeras que hagan negocios con GAESA, el conglomerado militar-empresarial que controla alrededor del 60% de la economía cubana.
Las consecuencias de esta orden ejecutiva se demostraron inmediatamente: la minera canadiense Sherritt International y las navieras CMA CGM y Hapag-Lloyd suspendieron sus operaciones con Cuba, y se espera que otras instituciones financieras y hoteleras de España, Panamá y México sigan el mismo camino.
“Nunca habíamos visto este tipo de presión”, dijo Max Meizlish, exfuncionario del Tesoro especializado en sanciones a Cuba. “Es un juego completamente nuevo”.
Esta presión económica se combina con el bloqueo petrolero que Washington impuso desde inicios de año tras la captura de Nicolás Maduro, que cortó el suministro de crudo venezolano a Cuba.
Por su parte, el pasado 20 de mayo, el secretario de Estado Marco Rubio protagonizó un video dirigido a la ciudadanía de la isla; ese mismo día, el Departamento de Justicia presentó cargos formales de asesinato contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996, y el SOUTHCOM anunció la llegada del Grupo de Ataque del portaaviones Nimitz a la región.
Al día siguiente, Rubio anunció el arresto de la hermana de la directora de GAESA tras revocarle el permiso de residencia.
Un asesor presidencial describió el enfoque como “el Trump clásico: empujar al enemigo para desequilibrarlo, presión, observar la respuesta, más presión, observar la respuesta, más presión”.
“Tenemos tiempo”, dijo uno de los funcionarios. “El régimen no”. Se trata de un reforzamiento de la suma de sanciones sin precedentes, bloqueo energético, aislamiento financiero internacional y presión legal, con tal de conseguir la caída del gobierno cubano o forzar una negociación en los términos que interesen a EE.UU.











