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La Fiscalía Provincial de Artemisa investiga como sabotaje el robo de un centenar de metros de cable que afectó una unidad de la Central Termoeléctrica Máximo Gómez Báez, de Mariel.
De acuerdo con la información oficial, publicada por el periódico Trabajadores, el robo ocurrió el pasado 2 de septiembre, cuando dos personas ajenas a la planta artemiseña cortaron cables energizados que alimentaban la Unidad 8 y la enlazaban con la casa de suministro de combustible.
El hecho ocurrió cerca de la 1:00 de la madrugada, a través del canal de suministro de agua de la termoeléctrica, y los ladrones se apropiaron de 135 metros de cable eléctrico de 19 vías.
El incidente “dejó sin generación la unidad” y, según la Fiscalía, “la actuación inmediata de los trabajadores y directivos de la central” impidió que el robo “tuviera consecuencias lamentables para el Sistema Eléctrico Nacional (SEN), al dejar de generar de manera no planificada y abrupta”.
La nota no precisa cuáles fueron las consecuencias exactas del robo en la operación de la unidad afectada, ni cómo fueron resueltas en ese momento. En cambio, apunta que salidas de este tipo han ocurrido en otras ocasiones, pero habitualmente asociadas a roturas de las unidades y a las dificultades para disponer de recursos destinados a su reparación.
Investigación por sabotaje
A raíz del hecho, la Unidad de Delitos contra la Seguridad del Estado inició las investigaciones y radicó un expediente en fase preparatoria por los delitos de sabotaje e incumplimiento del deber de preservar los bienes en entidades económicas.
Hasta el momento están implicados cuatro ciudadanos: los dos presuntos autores directos del robo, para quienes se dictó prisión provisional, y dos custodios que, según la investigación, no detectaron lo ocurrido y permanecen bajo fianza.
Durante las pesquisas fueron ocupados 67 metros de cable eléctrico. La Fiscalía señaló que especialistas determinaron que el material pertenecía a la vía afectada.
El caso se suma a otros delitos vinculados con la infraestructura eléctrica cubana, entre ellos el robo de componentes de parques fotovoltaicos y también de aceite dieléctrico utilizado en los transformadores.
A finales de julio, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, reconoció ante la Asamblea Nacional que la sustracción de este aceite ocurre “a diario” en Cuba y que el volumen robado resulta “casi similar” al que produce el país durante el mismo período.
Los robos vinculados a la infraestructura eléctrica se producen en medio de un agravamiento de la crisis energética en la isla, debido a las sanciones y el bloqueo petrolero de EE.UU. Esta situación ha agudizado los problemas que enfrenta el SEN para mantener y reparar sus instalaciones y garantizar la generación, lo que provoca prolongados apagones en toda la isla.











