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La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, prometió este miércoles ante la Asamblea General de la ONU que habrá elecciones en su país, aunque evitó fijar una fecha para los comicios.
Además, defendió el diálogo con sectores de la oposición y dedicó parte de su discurso a agradecer al presidente estadounidense, Donald Trump, por el nuevo acercamiento entre Washington y Caracas.
El mensaje supone un marcado contraste con el discurso que Rodríguez sostuvo durante años como una de las principales figuras del chavismo y, especialmente, con las posiciones que había mantenido frente a EEUU., algo que ha cambiado desde que asumió el poder en enero.
Esta vez, la mandataria encargada no mencionó en ningún momento a Nicolás Maduro, quien fue depuesto tras la intervención militar estadounidense del pasado enero y actualmente se encuentra detenido en Nueva York junto a su esposa, Cilia Flores.
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Sobre las elecciones
“En Venezuela habrá elecciones y en esa dirección hemos iniciado un diálogo político con sectores de la oposición (…) en igualdad de condiciones para todos”, afirmó Rodríguez durante su primera intervención como presidenta encargada ante la ONU.
Sin precisar cuándo se celebrarán los comicios, aseguró que existirán garantías para “todas las fuerzas políticas” y defendió la idea de que una elección debe servir para resolver las diferencias del país, de acuerdo con un reporte de EFE.
“Una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos irreconciliables”, añadió.
Rodríguez presentó además la actual etapa política como un “proceso de transformación democrática institucional y verificable” destinado, según dijo, a construir un país “más libre para todos y más reconciliado consigo mismo”.
La mandataria no ofreció un calendario electoral, uno de los principales reclamos de sectores de la oposición y de organizaciones de la sociedad civil que exigen comicios presidenciales tras la captura de Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero.
Agradecimiento a Trump
Uno de los elementos más llamativos del discurso fue el reconocimiento público a Trump, con quien Rodríguez mantuvo el martes una reunión en Nueva York.
“Quiero, en esta 81.ª Asamblea General de la ONU, agradecer al presidente Donald Trump y a su Gobierno por su disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación con Venezuela”, dijo.
La presidenta encargada aseguró que ambos gobiernos trabajan “seriamente para dirimir, a través del diálogo, las diferencias existentes” y enumeró entre las áreas de cooperación el sector energético, la seguridad, la lucha contra el crimen transnacional y la cooperación económica.
Rodríguez también elogió el acuerdo petrolero anunciado el 28 de agosto, al que calificó como uno de los “más grandes jamás suscrito” y sostuvo que contribuirá al equilibrio energético del hemisferio y de la economía internacional.
El tono contrasta con el mantenido por Rodríguez en anteriores etapas de su trayectoria política.
En su intervención ante la ONU de 2019, cuando era vicepresidenta de Maduro, había defendido al entonces mandatario venezolano y arremetido contra las políticas estadounidenses y contra el propio Donald Trump.
El cambio de discurso ha sido destacado por medios venezolanos e internacionales que han comparado ambas intervenciones.

Silencio sobre Maduro
De acuerdo con varios medios y analistas internacionales, el silencio sobre Maduro resulta especialmente significativo por el lugar y el momento en que se produjo el discurso.
Rodríguez se encontraba en Nueva York para participar en la Asamblea General, mientras Maduro permanece detenido en la misma ciudad desde que fuerzas estadounidenses lo capturaron durante la operación militar del 3 de enero.
La agencia EFE informó entonces que Maduro y Cilia Flores fueron trasladados a Estados Unidos para afrontar cargos presentados por Washington.
Durante los primeros días posteriores a la captura, el chavismo salió a las calles para exigir la liberación de Maduro y Flores, donde dirigentes y manifestantes oficialistas llamaron públicamente a no claudicar hasta conseguir su liberación.
Ahora, casi nueve meses después, Rodríguez pronunció un discurso de 18 minutos ante la ONU sin referirse a ninguno de los dos.
Tampoco hizo referencia a la situación judicial de Maduro ni reclamó públicamente su liberación, pese a que su detención se produjo después de una intervención militar estadounidense que terminó con su salida del poder.
El contraste ha generado críticas desde sectores de la izquierda internacional y del propio campo chavista, que cuestionan que Rodríguez agradezca a Trump su disposición al diálogo mientras evita mencionar a Maduro y a Flores.
Desde esas posiciones se interpreta el giro diplomático de Rodríguez como una creciente subordinación a Washington y como un alejamiento de las posiciones de soberanía que el chavismo defendió durante años.
La crítica apunta especialmente a que la nueva relación con Estados Unidos se desarrolla mientras Washington mantiene una influencia decisiva sobre la transición venezolana.
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El chavismo respalda a Rodríguez
Mientras Rodríguez intervenía ante Naciones Unidas, seguidores del chavismo y autoridades venezolanas se movilizaron en respaldo a su participación.
El ministro de Interior, Diosdado Cabello, afirmó que la mandataria estaba representando “la voz de todos los venezolanos” y “de los latinoamericanos”, y calificó como un “resonante éxito” su visita a Nueva York y el encuentro con Trump.
El Legislativo, dominado por el chavismo, también respaldó la participación de Rodríguez en la Asamblea General y la presentó como un instrumento para fortalecer las relaciones internacionales y construir alianzas basadas en el respeto mutuo.
El bloque opositor Libertad, por el contrario, rechazó respaldar la participación de la presidenta encargada en Naciones Unidas.

Un giro respecto al discurso chavista
El discurso de Rodríguez dibuja así una nueva etapa de la política venezolana, en la que el Gobierno encargado busca combinar un proceso electoral todavía sin fecha con el acercamiento a Washington y una agenda de cooperación económica y energética.
Hoy, Rodríguez coloca el diálogo político interno y la relación con Trump en el centro de su discurso internacional.
Para sus críticos de izquierda, el contraste entre las antiguas denuncias contra Washington y el agradecimiento público a Trump frente a líderes internacionales evidencia un giro que consideran incompatible con la defensa de la soberanía venezolana.
Para el Gobierno de Rodríguez, en cambio, el nuevo escenario se presenta como una oportunidad para abrir una etapa de diálogo, cooperación y transformación institucional.











