Seis meses después del poderoso huracán Melisa, los esfuerzos de recuperación en Cuba han sido frenados en cierta medida por la escasez severa de combustible y la inestabilidad de la red eléctrica que provoca apagones masivos, dijo este martes la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).
Con el fin de evitar “que la recuperación se estanque”, la entidad especializada en actividades de socorro indicó que hacen lo posible para que los servicios esenciales sigan funcionando, aunque sea a niveles mínimos; a la vez intentan avanzar con los preparativos par la próxima temporada de huracanes.
El huracán Melissa dejó dos millones de damnificados en la región oriental de la isla.
Hacer frente a brotes de enfermedades
“Hemos asegurado el acceso a combustible para los vehículos de la Cruz Roja Cubana, enviado al país los primeros sistemas fotovoltaicos y vehículos eléctricos, y avanzamos en la adquisición de materiales para techos destinados a viviendas dañadas, que serán entregados lo antes posible”, dijo el vicedirector de la FICR para las Américas, Cristian Torres.
Por videoconferencia desde Panamá, donde la organización tiene su sede regional, Torres destacó el compromiso de los equipos técnicos y voluntarios de la Cruz Roja de Cuba, con 40 mil de éstos que permanecen disponibles para apoyar a sus comunidades.
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Dentro del trabajo que realizan figura la preparación para hacer frente a brotes de enfermedades.
“Para la Cruz Roja Cubana, esto significa operar en un entorno donde cada actividad, desde la distribución de ayuda hasta el apoyo a los servicios de salud, depende del acceso a la energía”, reconoció el responsable humanitario.
Tras observarse los daños causados por el huracán Melissa, la FICR hizo un llamamiento de apoyo financiero para mantener durante dos años el apoyo a 100 mil personas.
“Aunque el llamamiento sigue estando significativamente infrafinanciado, nos ha permitido apoyar a la Cruz Roja Cubana en la asistencia a 45 mil personas con servicios esenciales, apoyo psicosocial y artículos de socorro, incluidos paquetes de higiene, mosquiteras y materiales de refugio”, explicó.
Mientras, los sistemas de agua instalados por los voluntarios han proporcionado millones de litros de agua potable a cerca de 30 mil personas cada semana.
Donación de EEUU para damnificados
La ayuda más reciente llegó a inicios de mes y a través de Cáritas, con un nuevo lote de ayuda humanitaria de EEUU, compuesto por 600 kits de alimentos e higiene, para familias damnificadas por el azote del fenómeno meteorológico.
El donativo, canalizado por Catholic Relief Services (CRS), fue entregado por integrantes de esa agencia humanitaria de la comunidad católica estadounidense a la directora de Cáritas Cuba, Carmen María Nodal, en el aeropuerto internacional Antonio Maceo, de Santiago de Cuba.
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Ese envío se sumó a otras operaciones humanitarias anteriores que comenzaron a llegar a mediados de enero por vía aérea y marítima desde EEUU con destino a los afectados, apunta EFE.
El huracán Melissa cruzó a finales del pasado octubre la zona oriental de la isla con categoría 3 (de 5) en la escala Saffir-Simpson con vientos de 200 kilómetros por hora y precipitaciones de hasta 400 milímetros en algunos puntos del país.
De acuerdo a las evaluaciones del Gobierno cubano, su impacto no dejó víctimas mortales, pero sí cuantiosos daños materiales. Fueron afectadas más de 116 mil viviendas, también 600 infraestructuras médicas estatales, más de 2 mil centros educativos, unas 100 mil hectáreas de cultivos, así como infraestructuras de transporte, telecomunicaciones, electricidad y abasto de agua.
EFE/OnCuba.












