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Cuarenta y cuatro años después de la publicación de La casa de los espíritus, la novela que la convirtió en una de las voces fundamentales de la literatura hispanoamericana, la escritora chilena Isabel Allende obtuvo el Premio Planeta 2026 con La hora antes del alba, una secuela que devuelve a los lectores al universo de los Trueba y que coloca nuevamente en el centro de la narración a Alba, la nieta de Clara.
La autora recibió el galardón dotado con un millón de euros durante la gala este jueves por el aniversario 75 del premio, celebrada en la Fira de Barcelona, en presencia de los Reyes de España y de más de mil invitados del mundo de la cultura, la política y la comunicación.
La noticia fue recibida como un auténtico acontecimiento. No solo porque reconoce a la escritora viva más leída en lengua española, sino también porque marca su incorporación al grupo Planeta tras más de cuatro décadas vinculada editorialmente a Plaza & Janés, sello desde el que difundió la mayor parte de su obra.
El regreso de Alba
La nueva novela retoma la historia justo después de los acontecimientos narrados en La casa de los espíritus. Alba Trueba, encarcelada y torturada por la dictadura, regresa embarazada a la residencia familiar. Desde esa casa, convertida una vez más en símbolo de memoria y resistencia, reconstruirá una época marcada por la violencia política, las pérdidas y la necesidad de preservar los recuerdos.
Al agradecer el reconocimiento, la novelista, quien es hija de Tomás Allende Pesce, primo hermano del expresidente Salvador Allende, quien murió en el Palacio de la Moneda el mismo día del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, explicó que la secuela llevaba décadas rondando su imaginación.
“Desde que esa novela se publicó en 1982, he recibido incontables mensajes preguntándome qué había pasado con Alba”, confesó la escritora. “Ahora sabía que había llegado el momento de escribirla”.
La autora aseguró además que el clima político contemporáneo influyó decisivamente en la gestación de la obra.
“Cuando veo tantas democracias amenazadas por el nacionalismo y el fascismo, vuelvo a sentir el temor que me obligó a salir de mi país después del golpe militar de 1973”, afirmó.
Una novela que cierra un ciclo
Según explicó la propia escritora, La hora antes del alba representa el cierre definitivo del universo iniciado con La casa de los espíritus y ampliado posteriormente con Hija de la fortuna, Retrato en sepia y, más recientemente, Mi nombre es Emilia del Valle.
“Alba ha sido violada y torturada, pero no han podido quebrar su espíritu. Esta novela cierra el universo complejo de los personajes de La casa de los espíritus. Alba está fortalecida por la maternidad, por el amor y por los espíritus que la acompañan”, expresó.
La elección de esta historia resulta particularmente significativa porque devuelve a la literatura contemporánea algunos de los temas esenciales de la obra de Allende: la memoria, los exilios, las genealogías femeninas y la resistencia humana frente a la violencia.
La escritora hispana más leída
A sus 84 años, Isabel Allende continúa siendo una de las figuras literarias de mayor proyección internacional. Sus libros han vendido más de 80 millones de ejemplares y han sido traducidos a más de cuarenta idiomas.
Nacida en Lima el 2 de agosto de 1942 y criada en Chile, desarrolló inicialmente una carrera periodística antes de que el golpe militar de 1973 transformara radicalmente su vida. El exilio en Venezuela acabaría convirtiéndose en el escenario donde escribió la carta dirigida a su abuelo moribundo que terminaría transformándose en La casa de los espíritus.
Aquella novela no solo inauguró una carrera extraordinaria, sino que se convirtió en una referencia de la narrativa latinoamericana contemporánea. Su adaptación cinematográfica por el realizador danés Bille August en 1993, en la que Alba Trueba fue interpretada por la actriz Sasha Hanau, y la reciente serie televisiva inspirada en la obra, han contribuido a mantener vigente su influencia cultural.
Un premio con fuerte carga simbólica
La edición número 75 del Premio Planeta estuvo marcada por la reivindicación de los grandes nombres de la literatura que han pasado por el certamen.
Durante la ceremonia, el rey Felipe VI destacó cómo las novelas ganadoras del Planeta han acompañado las transformaciones de España durante décadas.
Por su parte, el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, subrayó que el premio acumula ya decenas de millones de ejemplares vendidos y continúa siendo una de las principales puertas de acceso a la lectura para amplios sectores del público.
La elección de Allende supone además una apuesta por una autora de prestigio literario consolidado en un momento en que el galardón había sido cuestionado por la frecuente presencia de figuras mediáticas y personalidades televisivas entre sus finalistas y ganadores.
El miedo como tema dominante
La concesión del premio también invita a releer algunas de las reflexiones más recientes de Allende sobre la democracia, el autoritarismo y la memoria histórica.
En una entrevista concedida a The New York Times en 2025, la escritora recordó cómo el golpe militar chileno modificó para siempre su percepción del mundo. Allí afirmó que el miedo “cambia una sociedad” y también transforma profundamente a las personas.
“No queríamos que nuestros hijos supieran de torturas o desapariciones, pero eran conscientes de lo que ocurría. El miedo es algo muy penetrante. Algo se quiebra dentro de ti”, señaló.
La autora explicó además que la experiencia del exilio sigue presente en toda su obra y que muchos años después continúa intentando comprender aquel proceso a través de la escritura.
“Escribir fue mi manera de recuperar el país que había perdido”, aseguró.
Durante esa misma conversación, Allende volvió sobre uno de los principios fundamentales de su trabajo literario: la convicción de que la ficción puede revelar verdades profundas.
“La novela es ficción, un atado de mentiras, pero en una buena novela esas mentiras reflejan una realidad”, afirmó.
La narradora, que siempre comienza sus novelas los 8 de enero como un ritual inapelable, insiste en que las historias son las que la eligen a ella y no al contrario. Se define como una “cazadora de historias” que encuentra inspiración en los periódicos, los viajes, la memoria familiar y las experiencias humanas más diversas.
Un ritual inapelable
Allende mantiene desde hace más de cuatro décadas el ritual de comenzar cada uno de sus libros el 8 de enero. La tradición nació en 1981, cuando, exiliada en Venezuela, recibió la noticia de que su abuelo, Agustín Llona, estaba agonizando en Chile. Entonces empezó a escribirle una carta de despedida que terminó convirtiéndose en La casa de los espíritus, su primera novela y una de las obras más importantes de la literatura hispanoamericana. Desde entonces, Allende considera esa fecha un día sagrado.
Entre sus declaraciones más reveladoras figura una idea que ayuda a comprender el espíritu de La hora antes del alba y, en general, de toda su obra: “Al escribir, uno hace la vida más comprensible”.
Quizá por eso, cuarenta y cuatro años después de la aparición de La casa de los espíritus, Isabel Allende ha sentido la necesidad de regresar a Alba Trueba. No para repetir una historia ya contada, sino para cerrar el círculo narrativo que comenzó en una cocina venezolana, al calor de la nostalgia y del exilio, y que hoy vuelve a dialogar con los temores y desafíos del presente.













