La canadiense Anne Carson se quedó con el Premio Nobel de Literatura este año gracias a “su obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”, según anunció este jueves la Academia Sueca.
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La secretaria permanente de la Academia, Ingrid Carlberg, habló con Carson por teléfono pocos minutos antes del anuncio y de esa manera refirió: “Ella se quedó muy sorprendida. Me dijo que está en Islandia, donde está escuchando al viento. Estaba sorprendida, pero muy feliz, he podido notarlo por su voz”, indicó.
Carson, nacida en Toronto en 1950, es la decimonovena mujer en ganar el Premio Nobel de Literatura y la segunda canadiense en obtener el galardón; en 2013, recuerda un reporte de EFE, fue a manos de Alice Munro.
La obra de Carson está marcada por el diálogo con la antigüedad grecolatina. En 1981, recuerda la agencia española, publicó su tesis doctoral sobre literaturas clásicas, cuyo título, en latín, “Odi et Amo ergo sum” (Odio y amo luego existo), traía de vuelta la famosa frase de René Descartes “Cogito ergo sum” (Pienso, luego existo).
A lo largo de toda su carrera ha combinado la escritura de poesía con el trabajo de traducción y la docencia en diversas universidades.
Casi toda su producción literaria se ha centrado en “la intersección entre la obsesión del filólogo por las palabras y el deseo del poeta de encontrar nuevos significados”, según la Academia. Ella misma ha señalado la etimología de las palabras como el punto de partida de toda su obra.
Aunque Saul Bellow, galardonado en 1976, había nacido en Canadá, era ciudadano estadounidense y vivió la mayor parte de su vida en EE. UU., aclara la agencia EFE, respecto al autor.
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