Con la tristeza todavía en el rostro tras la caída de los Rays de Tampa Bay ante los Cerveceros de Milwaukee en el quinto duelo de la Serie Mundial, el jardinero cubano Víctor Mesa Jr. dedicó sus primeras palabras a quienes lo siguen desde dentro y fuera de la isla.
La derrota que dejó a su equipo sin la posibilidad de sumar su primera corona en las Grandes Ligas (MLB, por sus siglas en inglés), fue un duro golpe anímico para el habanero en el cierre de la campaña que le consolidó al máximo nivel.
En declaraciones publicadas por el perfil de Instagram @luisgilbert1998, y amplificada por varios perfiles y medios en redes sociales, Mesa Jr. explicó que cada vez que pisa el terreno busca honrar a su familia y ayudar a su equipo.
A ello agregó estar consciente de que muchos cubanos le desean lo mejor, y que por eso intenta siempre “poner la bandera en alto”.
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El pelotero agradeció a quienes siguen y apoyan su carrera, en particular en Cuba, incluidos los miembros de su familia que permanecen en la isla y con los que mantiene comunicación.
Expresó, además, su deseo de que las cosas mejoren en su tierra natal y de que el país salga adelante, porque —consideró— los cubanos lo merecen.
El joven jardinero, hijo menor del legendario expelotero y mánager Víctor Mesa, cerró sus palabras con un “los quiero mucho”, imágenes que se unen a otras divulgadas por medios especializados en las que se le ve llorando en el banco del Tropicana Field tras la derrota en la serie.
Campaña decisiva
La historia de Mesa Jr. en 2026 empezó con un golpe. Los Marlins de Miami lo designaron para asignación justo antes de los entrenamientos de Primavera, y el 6 de febrero fue canjeado a los Rays, que lo enviaron a las Ligas Menores.
Su despliegue en Triple A con Durham llamó rápido la atención de la gerencia, que le promovió al primer equipo a finales de mayo. Desde entonces disputó 79 juegos y bateó para un promedio de .260, con 61 hits, 14 jonrones, 34 impulsadas, 37 anotadas, nueve bases robadas y .825 de OPS, de acuerdo con las estadísticas oficiales.
Esos números lo convirtieron en pieza importante de un equipo que alcanzó la postemporada.
Postemporada de claroscuros
Su momento cumbre del año llegó en la Serie Divisional, frente a los Yankees de Nueva York. Su cuadrangular de dos carreras en el tercer desafío del cruce fue esencial para que los Rays completaran una histórica barrida en patio ajeno.
Ese resultó su único hit de la noche, pero puso a Tampa Bay arriba 4-2, y el batazo terminó dejando la ventaja fuera de alcance para el rival.
Su despliegue ofensivo fue discreto en la Serie de Campeonato, en la que los Rays prevalecieron sobre los Guardianes de Cleveland en un pulso que se extendió hasta el sexto desafío.
La suerte no cambió en la Serie Mundial, salvo momento puntuales en los que su defensa y velocidad brillaron sobre el diamante.
El bajón de su producción fue determinante para que el mánager Kevin Cash le sacara de la alineación titular en los últimos desafíos, aunque terminó participando como jugador de cambio.
Al final, su desempeño al bate en la postemporada fue bajo. Se anotó apenas seis imparables en 43 turnos, para un average de apenas .140.
Sin anillo de campeón y una actuación brillante en los momentos más importantes, completó Mesa Jr. una temporada que le llevó de la incertidumbre a la Serie Mundial. Y en la despedida, eligió mirar hacia los suyos.












