La invicta trayectoria en seis combates del boxeador cubano Andy Cruz se topó este sábado con el férreo dique del campeón estadounidense Raymond Muratalla, en una pelea estelar que definía al rey del peso ligero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) en Las Vegas.
A la Ciudad del Pecado llegó el matancero con solo seis batallas en el pugilismo rentado, muy poco según el criterio de muchos, a quienes terminó asistiendo la razón tras el veredicto de los jueces a favor del norteño.
Congratulations, Raymond Muratalla
Successful World Title defense with a MD win over Andy Cruz (114-114, 118-110, 116-112)
Tremendous fight from both men #MuratallaCruz @DAZNBoxing pic.twitter.com/6O9I7rbryQ
— Matchroom Boxing (@MatchroomBoxing) January 25, 2026
Quizá la mejor imagen de lo que resultó el combate fue la tarjeta que marcó un empate a 114. Sin embargo, y a pesar del desproporcionado balance de 118-110 -la otra quedó en 116-112-, cabe conceder que el campeón mereció conservar el trono ante un retador que le exigió muchísimo, antes de llevarse una importante lección para el resto de su carrera.
Como se esperaba, las chispas saltaron desde la misma campanada inicial, y al cierre del primer asalto quedaba claro el cruce entre estilos muy diferentes, sin idea exacta de cuál terminaría prevaleciendo.
Fiel a su formación, la que le permitió llevarse la faja olímpica en Tokio 2020, Andy hizo gala de velocidad y maestría en la esquiva, pero eso no fue obstáculo para que su adversario, ahora con foja de 24-0 a este nivel, impusiera su planteamiento, basado en la iniciativa, dominio del centro del cuadrilátero y volumen de golpeo.
Sin derrochar efectividad, y sobre todo a partir del sexto asalto, Muratalla comenzó la labor de convencer a los jueces, cortando el ímpetu inicial del cubano con fuertes golpes, cada vez más frecuentes al torso.
Andy, por primera vez enfrentando el rigor de 12 rounds, comenzó a perder gas en el cierre, lo que apuntaló la sensación de superioridad reconocida a su adversario.
Fue en ese justo momento que Muratalla buscó mucho más al cubano. Mermado por el desgaste, Andy declinó la opción de jugarse la carta de un final “a todo o nada”, tal vez con la ilusión de que no lo necesitaba.
“Siempre quiero hacer más, pero pensé que había hecho lo suficiente para ganar”, concedió el yumurino tras el desenlace, al tiempo que Muratalla reconocía que no creyó a su rival capaz de “aguantar su presión”.
El anuncio del veredicto devolvió al cubano a la realidad más cruda, muchas veces recurrente en el boxeo profesional. A este nivel no basta el talento —que le sobra—, pues se trata de minimizar las dudas sobre la superioridad sobre el encerado.
De cualquier forma, y más allá de las votaciones, Andy pasó con buena nota el más exigente de los exámenes que ha enfrentado hasta ahora. Y lo que es más importante, su presencia en la división seguirá inspirando respeto.











