Una llamada telefónica entre los presidentes de Estados Unidos y Venezuela, un masivo despliegue militar en el Caribe y una ola de deportaciones de migrantes mantienen caliente el escenario entre Washington y Caracas.
Según reveló este viernes The New York Times, el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, sostuvieron una conversación telefónica para explorar un posible encuentro. Sin embargo, no se alcanzaron resultados.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reconocido crítico del chavismo, participó en la llamada. Aunque ninguno de los dos gobiernos ha confirmado oficialmente el diálogo, tampoco lo han negado.
El supuesto contacto ocurrió antes de que Washington designara al llamado Cartel de los Soles —vinculado por EE.UU. a Maduro— como organización terrorista. El mandatario venezolano ha calificado la acusación como “un invento”.
Fuentes conocedoras de la conversación filtraron al diario español El País que la llamada transcurrió en términos “correctos” y que puede ser un primer paso para continuar con el diálogo en un contexto de “alta tensión”.
Despliegue militar en el Caribe y radares cerca de Venezuela
Mientras tanto, el Ejército de EE.UU. instalará un nuevo radar en Trinidad y Tobago, a solo 11 kilómetros de la costa venezolana, confirmó la primera ministra Kamla Persad-Bissessar. Según ella, el dispositivo monitoreará actividades dentro y fuera de su territorio.
Maduro acusó a Trinidad de prestarse al “plan de guerra” de Washington, pero Persad-Bissessar negó que su país sea una base militar contra Venezuela. No obstante, permitió ejercicios conjuntos con 350 marines estadounidenses a mediados de noviembre.
El operativo forma parte del mayor despliegue naval de EE.UU. en el Caribe desde la Guerra del Golfo (1990-1991), según el Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales. El portaaviones USS Gerald Ford, el más grande del mundo, ya está en la zona, acompañado de destructores de misiles guiados, submarinos de ataque nuclear y aeronaves F-35.
Por su parte, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, defendió los bombardeos contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico, que han dejado al menos 83 muertos desde septiembre.
Medios como The Washington Post y CNN revelaron que, en un ataque el 1 de septiembre, EE.UU. lanzó un segundo misil para matar a dos supervivientes que se aferraban a los restos de una lancha. Según los reportes, Hegseth ordenó “matar a todos” los ocupantes.
El funcionario tachó las informaciones de “falsas” y aseguró que las operaciones son legales. Venezuela denunció los ataques como “violaciones de derechos humanos”.
Entretanto, organizaciones sociales de República Dominicana acusaron al presidente Luis Abinader de cometer una “afrenta histórica” al permitir que EE.UU. use su territorio para operaciones antidrogas, incluyendo la Base Aérea de San Isidro.
Las agrupaciones, entre ellas el Movimiento Caamañista y el Partido Comunista del Trabajo, calificaron la medida como una “concesión vergonzosa” que reduce al país a “colonia del imperio”.
Caos aéreo y deportaciones en medio de la tensión
Venezuela repatrió a 136 migrantes desde EE.UU. este viernes, el segundo vuelo de devolución en una semana marcada por la cancelación masiva de vuelos internacionales.
El viaje de repatriación se da dos días después de que el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil de Venezuela revocara la concesión de vuelo a las aerolíneas internacionales Iberia, TAP, Avianca, Latam Colombia, Turkish Airlines y Gol, a las cuales acusó de “sumarse a las acciones de terrorismo” promovidas por Estados Unidos.
Las seis compañías habían cancelado temporalmente sus vuelos a Venezuela tras una advertencia de la Administración Federal de Aviación de EE.UU., que instó a “extremar la precaución” al sobrevolar territorio venezolano y el sur del Caribe, en medio del despliegue aeronaval ordenado por Trump en aguas caribeñas.
Este viernes, Avianca anunció la suspensión de la venta y operación de vuelos desde y hacia Venezuela, mientras que Air Europa canceló las dos frecuencias programadas para el próximo martes entre Madrid y Caracas “por motivos ajenos”.












