El Ejército del Líbano acusó este viernes a las fuerzas de Israel de violar el alto el fuego de diez días anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump, apenas horas después de su entrada en vigor.
El mando militar libanés pidió a la población evitar regresar a las aldeas del sur del país ante los bombardeos intermitentes que continúan golpeando la región.
En un comunicado difundido en su cuenta oficial de X, las Fuerzas Armadas libanesas señalaron que “numerosas violaciones del acuerdo, agresiones israelíes y bombardeos intermitentes” estaban afectando a varias aldeas, por lo que instaron a los ciudadanos a mantenerse alejados.
Además, subrayó que sus unidades desplegadas seguirán monitoreando la situación y tomando medidas para garantizar la seguridad de los habitantes.
A pesar de ello, un gran número de desplazados comenzaron a regresar a sus hogares en los suburbios meridionales de Beirut conocidos como el Dahye y en el sur del Líbano, informa la agencia EFE.
La advertencia del Ejército Libanés refleja la fragilidad de la tregua anunciada por Washington, que en teoría debe poner fin a más de seis semanas de enfrentamientos entre Israel y el grupo islámico Hezbolá, respaldado por Irán.
El Ejército del Líbano denuncia ataques israelíes horas después de la entrada en vigor del alto el fuego pactado entre Beirut y Tel Avivhttps://t.co/8m990sVj3m
— EFE Noticias (@EFEnoticias) April 17, 2026
El alto el fuego anunciado en Washington
Donald Trump aseguró este jueves que Israel y Líbano habían acordado un cese de hostilidades de diez días, tras conversaciones directas en la capital estadounidense entre funcionarios de ambos países, un hecho poco común dado que las dos naciones permanecen técnicamente en guerra desde 1948.
“Invitaré al primer ministro israelí, Bibi Netanyahu, y al presidente libanés, Joseph Aoun, a la Casa Blanca para las primeras conversaciones significativas entre Israel y el Líbano desde 1983”, escribió Trump en su red social Truth Social.
El mandatario calificó el acuerdo como un avance diplomático que podría abrir la puerta a negociaciones más amplias en la región, aunque las primeras horas de la tregua ya han mostrado preocupantes señales de incumplimiento.
Reacciones en Líbano e Irán
El diputado libanés Hassan Fadlallah, miembro del bloque parlamentario Lealtad a la Resistencia, advirtió que la adhesión de Hezbolá al alto el fuego depende del cese total de las acciones hostiles israelíes.
“La continuidad del alto el fuego está condicionada al respeto por parte de Israel de todos sus términos”, afirmó el político, subrayando que funcionarios iraníes supervisarán el cumplimiento de los compromisos asumidos por Washington.
Irán, actor clave en el conflicto, había advertido que rompería la tregua con EE.UU si persistían los ataques israelíes contra territorio libanés.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, indicó que poner fin al conflicto en Líbano formaba parte del acuerdo de alto el fuego alcanzado con Washington.
La tregua entre EEUU e Irán pende de los bombardeos israelíes en el Líbano
Antecedentes de incumplimientos
La cautela de las autoridades del Líbano se explica por los antecedentes de treguas fallidas en el pasado. Desde la primera invasión israelí en 1978, el sur del Líbano ha sido escenario de repetidos enfrentamientos, ocupaciones y bombardeos. La guerra de 2006, que duró 34 días, dejó más de mil libaneses muertos, en su mayoría civiles, y 150 israelíes, principalmente soldados.
Más recientemente, tras el ataque de Hamás contra Israel en octubre de 2023, Hezbolá lanzó cohetes en apoyo a Gaza, lo que derivó en una nueva invasión terrestre israelí en 2024. Los combates se recrudecieron en marzo de 2026, en el marco de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, con miles de soldados israelíes desplegados en el sur del Líbano.
El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, reafirmó a finales de marzo el objetivo de crear una “zona de seguridad” dentro de territorio libanés, tomando como línea fronteriza el río Litani, y anunció que 600 mil civiles desplazados no podrían regresar al sur hasta que se garantice la seguridad del norte de Israel.
El primer ministro Netanyahu, por su parte, visitó recientemente a las tropas desplegadas en el Líbano y aseguró que han logrado “grandes avances” en la eliminación de la infraestructura militar de Hezbolá, aunque reconoció que la operación aún no ha concluido.
Las tensiones entre Israel y Líbano se remontan a la primera guerra árabe-israelí de 1948 y han estado marcadas por invasiones, ocupaciones y treguas inestables. La formación de Hezbolá en los años 80, respaldada por Irán, añadió un nuevo componente al conflicto, convirtiéndose en una fuerza militar y política que supera en capacidad al propio Estado libanés en las regiones del sur.
Aunque en 2022 ambos países firmaron un acuerdo marítimo con la mediación de Estados Unidos para delimitar su frontera en el mar, la buena voluntad se desvaneció rápidamente con el recrudecimiento de los combates entre Tel Aviv y Hezbolá.
Pretensiones de Israel
Israel planea tomar el área al sur del río Litani y desmantelar la infraestructura militar de Hezbolá, ampliando significativamente su operación terrestre en Líbano, según informó la pasada semana el medio Axios, citando a funcionarios israelíes y estadounidenses.
El informe señala que podría tratarse de la mayor invasión terrestre israelí en Líbano desde 2006, lo que podría arrastrar aún más al país a la escalada de la guerra con Irán.
“Vamos a hacer lo que hicimos en Gaza”, dijo un alto funcionario israelí, en referencia a la destrucción de edificios que Israel afirma que Hezbolá utiliza para almacenar armas y lanzar ataques.
Una operación de esa magnitud podría conducir a una ocupación israelí prolongada del sur de Líbano, según el medio.
El anuncio de Trump de un alto el fuego de diez días fue recibido con esperanza por algunos sectores y también por gobiernos y organismos internacionales, pero la denuncia inmediata del Ejército libanés sobre violaciones israelíes ya pone en duda la viabilidad del acuerdo.
Mientras tanto, miles de civiles permanecen desplazados y las aldeas del sur del Líbano siguen bajo la amenaza de nuevos bombardeos, en un escenario que refleja la dificultad de alcanzar una paz duradera en una región marcada por décadas de violencia y las apetencias territoriales de Israel.











