La Organización de Naciones Unidas mantiene conversaciones exploratorias con el gobierno de Estados Unidos para permitir el ingreso de combustible a Cuba con fines estrictamente humanitarios, en medio de un bloqueo petrolero de facto que ha paralizado gran parte de la economía de la isla y desatado una crisis energética sin precedentes.
Francisco Pichón, representante de la ONU en La Habana, confirmó en exclusiva a AFP que existen intercambios entre la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios y autoridades estadounidenses para garantizar acceso a combustible destinado a operaciones de emergencia y servicios vitales en centros de atención a personas vulnerables.
“La viabilidad operativa de nuestra respuesta como sistema depende de acceso a energía y combustible, y en este momento está siendo comprometida”, advirtió el funcionario.
Crisis energética agónica
La crisis energética en Cuba, ya crónica, se agravó tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el pasado 3 de enero y la interrupción abrupta de los envíos de petróleo desde Caracas, principal proveedor de la isla durante los últimos 25 años. Desde entonces, los suministros de combustibles a Cuba están paralizados.
El gobierno cubano, enfrentado a un déficit severo, ha implementado medidas de emergencia que incluyen la restricción drástica de las ventas de combustible. A su vez, la escasez ha encarecido los fletes internos y reducido al mínimo las visitas de campo de las agencias humanitarias. “La transportación desde La Habana hacia las provincias es muy restringida”, señaló Pichón.
Apagones sin control
La estatal Unión Eléctrica (UNE) informó que este lunes hasta el 60 % de la isla quedará desconectada en el momento de mayor demanda energética. Cuba, con 9,6 millones de habitantes, atraviesa apagones prolongados que afectan la vida cotidiana y han paralizado sectores clave de la economía.
Las cifras oficiales muestran déficits récord: 68 % el viernes pasado y 64 % el lunes anterior. Un apagón por avería dejó a seis millones de personas sin corriente la semana pasada. Ocho de las 16 unidades termoeléctricas del país están fuera de servicio por averías o mantenimiento, mientras que la generación distribuida con motores de diésel y fueloil permanece detenida desde enero por falta de combustible.
Cuba seguirá sin combustible para aviones al menos hasta abril
Diplomacia preventiva
El representante de la ONU subrayó que ha informado al secretario general António Guterres sobre la necesidad de respaldar las gestiones para asegurar acceso a combustible bajo protocolos de trazabilidad que garanticen su destino final. “Es esencial que eso funcione porque, de no hacerlo, nuestra propia respuesta como sistema se vería severamente comprometida”, advirtió.
Pichón destacó que la ONU se apoya en la experiencia del Programa Mundial de Alimentos, que ha aplicado modelos prácticos en Gaza y otros lugares. “El espacio para una diplomacia de prevención se está cerrando muy rápidamente porque no sabemos qué reservas existen en el país”, alertó el funcionario.
El precedente de Gaza
La ONU busca replicar mecanismos humanitarios empleados en zonas de conflicto como Gaza, donde se logró garantizar acceso a combustible para hospitales y servicios esenciales palestinos bajo estrictos controles de Israel, la potencia ocupante. La idea es que Cuba pueda recibir apoyo energético sin que los países proveedores enfrenten sanciones o represalias.
México, uno de los proveedores habituales de petróleo a la isla, ha manifestado interés en encontrar una vía diplomática para reanudar envíos.
La presidenta Claudia Sheinbaum expresó que su gobierno quiere contribuir a aliviar la crisis cubana. “Es precisamente el espacio que nosotros como sistema estamos tratando de lograr para que otros países puedan apoyar sin estar expuestos a sanciones”, explicó Pichón.
La ONU insiste en la urgencia de alcanzar un mecanismo que permita el ingreso de combustible humanitario. “Ese espacio para la diplomacia preventiva y para encontrar una solución de acceso a energía es fundamental utilizarlo ahora, antes de que estemos frente a una situación de pérdida masiva de vidas”, subrayó Pichón.
Washington endurece presión
Estados Unidos mantiene una política de máxima presión sobre La Habana, con el objetivo declarado de propiciar un cambio de régimen. Washington invoca la “amenaza excepcional” que representa la isla comunista situada a apenas 150 kilómetros de las costas de Florida.
Aunque recientemente autorizó la venta de combustible a empresas privadas cubanas, la condición es que las transacciones no beneficien al gobierno. Para la ONU, esa vía no garantiza el suministro necesario para operaciones humanitarias, que requieren trazabilidad y protocolos específicos.
Los apagones y la escasez de combustible han lastrado la economía cubana, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020. Expertos independientes estiman que serían necesarios entre 8 mil y 10 mil millones de dólares para sanear el sistema eléctrico nacional.
La crisis ha disparado el malestar social y provocado protestas en varias ciudades, incluidas manifestaciones recientes en La Habana ante más de 48 horas sin energía, consideradas por algunos observadores como las más numerosas, desafiantes y sonadas después de las del 11J en 2021.
El Gobierno cubano acusa a Washington de “asfixia energética”, mientras que analistas señalan una combinación de infrafinanciación crónica y sanciones estadounidenses como causas del colapso del sistema eléctrico, pese a la irrupción creciente de parques solares que aportan alrededor del 10 % del mix energético nacional.










