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Por Claudia Dupeirón, EFE
Falta la corriente, el combustible y ahora, además, escasea el efectivo en los bancos de Cuba, como lo atestiguan las largas colas, principalmente de personas mayores, que por horas, desde la madrugada y hasta que el sol castiga, se agolpan a diario ante las sucursales.
Las restricciones para extraer efectivo de los bancos (estatales), los problemas de los canales digitales por los prolongados apagones y la profunda crisis que sufre la isla, que paraliza la actividad económica, han multiplicado las filas delante de las entidades bancarias.
“¿Por qué los ancianos para cobrar, de cualquier nivel que seamos, pasamos tanto trabajo? Algunos tenemos más de 80 años y atravesamos muchas dificultades a la hora de obtener en efectivo nuestra jubilación”, cuestiona Manolo Humberto Artola, un habanero de 81 años.
Artola acaba de terminar una fila de varias horas para conseguir apenas un puñado de billetes en una filial de La Habana Vieja y deja a su espalda a decenas de clientes menos afortunados, con la incertidumbre de si finalmente lograrán el efectivo.
“[Después de] unas cuatro a seis horas en la fila, puedo tener en efectivo mi jubilación”, explica a EFE Artola, que cada mes debe caminar en la madrugada dos kilómetros de su casa al banco, en la mayor parte de las ocasiones a oscuras, debido a los prolongados cortes eléctricos que sufre la isla.
Los clientes en ocasiones, después de horas de espera, no consiguen su dinero en metálico. Porque el efectivo disponible se agota o porque los cajeros no funcionan, ya sea por la falta de electricidad, la falta de conexión a internet o por las frecuentes averías en unos equipos obsoletos.
“Yo me tengo que levantar a las tres de la mañana para coger un buen turno en el banco cada vez que necesito cobrar mi jubilación, que son unos 6 mil pesos” [unos 13 dólares o 10 euros, al cambio informal], relata a EFE Mario Navarro, de 79 años, en otra cola de La Habana Vieja.
“Después de cierta edad, uno no puede hacer eso”, se queja tras explicar que no usa aplicaciones de móvil ni otro tipo de canales digitales de pagos porque, a su edad, “no entiende nada de eso”. Una de cada cuatro personas tiene más de 60 años en Cuba, uno de los países más envejecidos de América.
Navarro, que desde hace nueve años compagina su pensión con un empleo de parqueador para “poder vivir mejorcito”, recibe una de las jubilaciones más elevadas y, sin embargo, apenas le alcanza para cubrir sus necesidades básicas.
Un estudio independiente estimó el año pasado que una pareja precisaba, exclusivamente para gastos básicos, al menos unos 45 mil pesos al mes, atestiguando la espiral inflacionista que ha sufrido la isla, donde según cifras oficiales los precios se han multiplicado por 4,6 desde 2022.

Mejor en efectivo
Cuba limitó en agosto de 2023 a 5 mil pesos la retirada máxima de efectivo de un cajero para personas físicas. Actualmente muchas sucursales bancarias han tenido que reducir esa cantidad temporalmente por falta de disponibilidad.
La restricción se incluyó dentro de la llamada “bancarización”, un plan que pretendía limitar las operaciones en metálico para contener una inflación desbocada que estaba erosionando el poder adquisitivo de los cubanos.
El proceso, relacionado también con el intento de contener el mercado informal y afrontar la falta de billetes en la calle derivada de la monetización de los abultados déficit, ha sido controvertido y cuestionado, incluso en medios oficiales.

La falta de corriente, los frecuentes fallos en la conexión a internet y las limitaciones para retirar después el dinero de los bancos por parte del sector privado hace que muchos establecimientos privados, incluso con la amenaza de multas, prefieran el efectivo o cobren comisiones a los pagos electrónicos.
Los expertos también apuntan a una falta de confianza en el sistema bancario tras las restricciones a la retirada de dinero en metálico, tanto en moneda nacional como en divisas, por parte de personas físicas y jurídicas.
Recientemente, el Banco Central de Cuba puso en marcha un plan piloto para pagar a jubilados y pensionados en establecimientos privados, con el efectivo que acumulan y no ingresan en sus cuentas, aunque aún no es ampliamente conocido.
“No sabía que existía, preguntaré ahora al entrar al banco”, dice a EFE Doraida González, de 77 años, quien lleva tres horas esperando para poder recibir su pensión en efectivo.
EFE












