En medio de un momento crítico para la generación de energía en Cuba, marcado por el deterioro de las termoeléctricas y el asedio petrolero de EE.UU, el Gobierno cubano comenzó a probar baterías que deben almacenar energía generada por parques solares.
Se trata del Sistema de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS), que busca aprovechar las capacidades de generación fotovoltaica instalada en la isla “como parte del programa estratégico del país para reforzar la estabilidad del Sistema Energético Nacional (SEN)”, informó el diario Granma.
Los ensayos de esta tecnología arrancaron el fin de semana en la subestación ubicada en el municipio habanero El Cotorro. La misma cuenta con uno de los cuatro bloques de baterías adquiridas a China, cuya llegada a la isla comenzó el pasado mes de agosto.
De acuerdo con la información oficial, cada uno de estos bloques tiene una capacidad de almacenamiento de 50 megawatts (MW), los que pueden utilizarse para regular de forma instantánea la frecuencia primaria de la red.
Eso significa la posibilidad de inyectar o absorber energía “en cuestiones de segundos” para contrarrestar fluctuaciones bruscas que pueden provocar apagones masivos o averías técnicas.
Una vez puesto en marcha, el BESS desplegado en El Cotorro podrá acumular toda la energía generada por el parque fotovoltaico de ese territorio, y la proveniente de sus similares de Guanabacoa y Boyeros. Ello, según los expertos, evitaría que la intermitencia del sol pueda desestabilizar la red eléctrica.
Holguín inicia la instalación de baterías para el respaldo de los paneles solares
Tecnología necesaria
La tecnología BESS resulta clave para el aprovechamiento óptimo de las fuentes renovables para cualquier red eléctrica, refieren los especialistas.
Su principal impacto en la actual crisis energética viene dado por la capacidad de dotar al SEN de una resiliencia que ayuda reducir el riesgo de colapsos generales o parciales, como el ocurrido recientemente con la parada imprevista de la termoeléctrica Antonio Guiteras, el mayor bloque unitario de todo el país.
La estrategia diseñada por la Unión Eléctrica (UNE) indica que otro de los sistemas BESS seria instalado en la subestación Habana 220, y el resto desplegado en sus pares de Cueto 220 (Holguín) y Bayamo 220 (Granma). Estas dos últimas fueron identificadas en el proyecto como nodos importantes para ofrecer respaldo al SEN desde el oriente.
No obstante, desde el anuncio sobre la adquisición de estos sistemas, el Gobierno cubano aclaró que su instalación no resolvería por sí solo el déficit de generación en el país, que a las 7:00 PM de este lunes llegó hasta los 1937 MW. Se trata de una cifra superior a la afectación pronosticada previamente y que a esa hora mantenía apagado gran parte del país.
Agravamiento de la crisis
Cuba sufre una profunda y prolongada crisis energética debido a su obsoleta red de termoeléctricas y la imposibilidad de renovación a corto plazo por falta de financiamiento.
A ello se une la imposibilidad de adquirir el combustible necesario para la generación distribuida que en teoría debía apoyar la generación térmica. Esta realidad se ha visto agravada después del corte de suministro proveniente de Venezuela y México, debido al ataque estadounidense a Caracas y las amenazas y presiones de Washington contra los envíos de combustible a la isla.
Para tratar de minimizar el impacto de la crisis las autoridades cubanas han apostado por ampliar el uso de la energía renovable, fundamentalmente fotovoltaica. Con ese fin puso en marcha un plan que comprendía la instalación de más de 50 parques solares en el país el pasado año.
Esa cifra no pudo cumplirse en ese momento, aunque finalmente ya se alcanzó este año, cuando se han llegado a generar más de 800 MW como máxima potencia en el horario de la media, si bien esa cantidad fluctúa.
El plan inicial del Gobierno cubano prevé llegar a 92 instalaciones de este tipo al cierre de 2028.












