En momentos en que Cuba padece de una severa crisis energética, agudizada por las sanciones y el cerco petrolero de EE.UU, las autoridades han decidido apostar por la innovación para paliar la falta de combustible.
Ante la imposibilidad de importar asiduamente petróleo y sus derivados, la isla experimenta con tecnologías propias en la refinación de su crudo pesado y extrapesado, así como en la elaboración de nafta y otros productos a partir del propio petróleo nacional.
Así trascendió en la más reciente sesión del Consejo Nacional de Innovación (CNI), en la que participó el presidente Miguel Díaz-Canel y en la que fue presentada una tecnología para el uso del crudo cubano desarrollada por el Centro de Investigaciones del Petróleo (Ceinpet).
Esa tecnología se basa en la termoconversión, la cual permite mejorar las propiedades del crudo que se extrae en Cuba y que se caracteriza por su alta densidad, viscosidad y contenido de azufre, según explicaron especialistas citados por el diario Granma.
Debido a esas características, el petróleo pesado cubano no se emplea habitualmente para producir diésel, fuel y nafta, derivados que el país necesita entonces importar. Además, aun cuando sí se utiliza para la generación en varias termoeléctricas, su carácter altamente corrosivo favorece la aparición de roturas y otros problemas que sufren reiteradamente estas plantas.
🇨🇺| Una tecnología para el uso del crudo nacional desarrollada por el Centro de Investigaciones del Petróleo ha roto con el mito de que el petróleo cubano de alta densidad y viscosidad no podía procesarse a partir de soluciones propias.
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— Presidencia Cuba 🇨🇺 (@PresidenciaCuba) April 25, 2026
Una planta piloto
De acuerdo con Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de la Unión Cuba-Petróleo (Cupet), la termoconversión posibilita disminuir la viscosidad del crudo sin que necesite ser mezclarlo con nafta, un producto que escasea en la isla debido a las medidas estadounidenses.
Para poner en práctica esa tecnología, el Gobierno planea instalar una plata piloto en la refinería Sergio Soto, de Cabaiguán, en Sancti Spíritus, para “aprovechar las condiciones que esta planta tiene, las facilidades, como el agua, el vapor, la electricidad y sobre todo la experticia de su equipo de trabajo, que ha estado procesando este crudo desde el año 2010”, refirió el directivo.
Dicha planta debe propiciar “los datos que se necesitan para poder escalar la tecnología y para desarrollar esta innovación propia”, a partir de lo cual se pretende instalar otras plantas “en lugares estratégicos para poder rebajar los contenidos de viscosidad del crudo pesado”.
La implementación de esta innovación contempla una segunda etapa, “dirigida al desarrollo catalítico a partir de lateritas cubanas”, lo que, según el experto, permitiría rebajar el alto contenido de azufre del crudo cubano “con nuestros recursos naturales”.
A partir de lo explicado, Díaz-Canel aseguró que esta tecnología rompe el tabú “de que el crudo nacional no se podía refinar, que no se podía emplear en otras cosas, y prácticamente lo teníamos condenado a que se usara directamente en un grupo de termoeléctricas”.
No obstante, al menos el reporte de Granma no especifica cuándo comenzaría a funcionar la planta piloto ni cuánto tiempo podría tomar generalizar esta tecnología. Tampoco detalla la cantidad de petróleo refinado que podría obtenerse para sustituir importaciones.
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Nafta y otros derivados
Según se explicó en el encuentro, los especialistas de la isla también han experimentado en la producción de nafta y otros derivados a partir del propio crudo nacional.
En el caso de la nafta, se trata de un producto de la refinación del petróleo importado que “históricamente se ha empleado en el país para rebajar la viscosidad del crudo y facilitar su extracción y transportación”. Sin embargo, disponer del mismo “se ha convertido en el gran desafío de Cupet”, aseveró el director adjunto de esa entidad.
Para hacer frente a esta carencia, Cupet experimentó su procesamiento en la refinería Hermanos Díaz, de Santiago de Cuba, a partir de un “crudo nacional segregado, de menor viscosidad”.
“Como parte de la prueba, expertos ingenieros de la propia instalación y del país elaboraron protocolos completos de desarrollo y adecuaciones a los sistemas tecnológicos que permitieron hacer una primera corrida de prueba experimental, con resultados positivos”, refiere Granma.
Según Pérez Cardoso, en la prueba se logró “un diésel con una calidad, no de diésel especial, pero sí comercializable”, que servirá para sustituir el que se utiliza en algunos procesos de perforación.
Además, se produjo “nafta como solvente reductor de viscosidad, que en la primera corrida nos dio 15 días de cobertura para la producción petrolera y de gases en Varadero”, y a la par se logró “un fuel comercializable que estamos evaluando usarlo tanto en la industria energética, en las plantas eléctricas, como en la industria del níquel”.
En opinión del directivo, los resultados obtenidos con estas innovaciones son “positivos y una alternativa que el país ha buscado” para hacer frente a las serias limitaciones derivadas de la crisis energética. No obstante, falta aún esperar por su generalización y el impacto que pueda tener en la práctica lo hasta ahora logrado de manera experimental.












