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Cinco historias de ficción que saben a verdades. Eso es Estrés, la nueva película de Marilyn Solaya que ha generado debate incluso antes de llegar a la gran pantalla, y que tuvo finalmente su premier este viernes en el cine Charles Chaplin de La Habana.
No hay como escapar de los muchos sentimientos que pueden despertarse de las diversas temáticas que son tejidas aquí. Marilyn Solaya, asesorada en el guion por Enrique Pineda Barnet, logró recoger un abanico de realidades, de formas de ver y enfrentar la vida de las que es muy improbable que algún espectador, al menos uno cubano, pueda salir sin conmoverse o encontrarse.
La familia cubana es la gran protagonista de este filme. La lucha por salir adelante que se vive en cada una de las casas de esta isla es la verdad total de la que aquí se habla, centrada en una de nuestras tristezas mayores como nación: nuestros ancianos.
En un país que envejece, y que muchas veces y por muchas causas lo hace desde la soledad, la tristeza, la precariedad, Estrés nos pone frente a casi todas las verdades posibles en ese aspecto, y las que lo rodean.
Los hijos que abandonan, los incomprendidos, los que luchan sin herramientas pero con un amor desgarrador por sus viejos. Todo eso en una Habana y una Cuba que a todos nos está costando muchos dolores.
Héctor Noas define a esta película como “un fresco sobre la realidad cubana”; Luis Alberto García la considera “necesaria”, e Isabel Santos afirma que es “muy importante en este momento”.
“Simplemente refleja la vida de los que nos traen a la vida. Y qué suerte que mi abuelo me tiene”, dice una espectadora que aún a la salida del cine no había podido parar de llorar.

Luis Alberto García, Verónica Lynn y Mario Limonta, —hijo y padres en Estrés— caminan de noche por una calle sin final visible. Así, en la repetición de una normalidad áspera pero atravesada por el amor, concluye la película: dejándonos frente a todos los vacíos, o recordándonos que, en realidad, siempre hemos convivido con ellos.
Al estilo de Los dos príncipes, unas escenas antes de un fastuoso entierro acompañaba el sepelio que marcaba el cierre de la historia del exitoso entrenador de boxeo femenino encarnado por Héctor Noas; mientras, en un plano íntimo y despojado, la Lucía de Iyaima Martínez despedía a su madre acompañada solo por su pequeño hijo. Realidades distantes, un mismo dolor.
En el cine
La proyección de Estrés estuvo antecedida del habitual reconocimiento a su equipo de realización, actores de reparto y protagonistas, y las emociones comenzaron desde entonces.
Este fue el último trabajo en el cine cubano de Mario Limonta, en un papel hermoso que encarna justo el final del viaje que él mismo ya recorría en vida. Su imagen en pantalla puso de pie al público por primera vez en la tarde, mientras el locutor Marino Luzardo leía: “Limonta no interpretaba papeles, los vivía y los hacía palpitar ante los ojos del público regalando emociones genuinas, arrancando sonrisas y lágrimas y conquistando década tras década el cariño y la admiración de todo un pueblo”.
Finalmente, Marilyn Solaya tomó el micrófono para agradecer a quienes hicieron posible la película, y dedicó casi por completo su discurso a quienes definió como “el color azul y el color rojo del cine cubano”: Isabel Santos y Luis Alberto García, ya presentes en el elenco de su ópera prima Vestido de Novia y ahora nuevamente a su lado en este proyecto.

“Nos han acompañado a todos los directores y directoras en sus óperas primas, eso es una cosa tremenda, porque durante mucho tiempo aquí los directores no sabían nada sobre actuación, ni sobre dirección de actores, y esos actores formaron, dignificaron, no solamente las carreras de esos directores, sino al cine cubano”, dijo Solaya.
La directora además aseguró que Isabel Santos, a quien definió como su amiga, fue la persona que la impulsó a sacar adelante este proyecto que llevaba años en la gaveta.

Marilyn aseguró sentirse “halagada” y “respetada” al contar con ellos en sus obras, pero agradeció a cada uno de los otros actores que conforman Estrés, desde los grandes hasta los pequeños personajes.
Mucho elenco
Más allá de todo lo que podemos encontrar de bueno en Estrés, es imposible dejar de notar que la selección de actores que realizara Marilyn Solaya fue no solo exquisita, sino ambiciosa y llamativa.
Por encima de esos grandes nombres del cine cubano, la directora siguió lo que ella misma definió como “sus corazonadas” y dio importantes papeles a los actores Iyaima Martínez y Andrés Pérez Viciedo, quienes por primera vez llegan a la gran pantalla con este largometraje.

La primera, protagonizando la más cruda de las historias: un pulso entre la pobreza extrema, los sueños rotos, el abuso, la humillación y la resignación, frente a la fuerza del amor que sostiene a Lucía en su empeño por criar sola a su hijo y ofrecer una muerte digna a su madre.
“Que tenemos que tener esperanza es el mensaje más grande que tiene la película. Y que hay que confiar en el amor, confiar en la unidad que necesitamos para salir de este desencuentro”, respondió Pérez Viciedo cuando le preguntamos qué era lo más importante que, a su juicio, nos dejaba la cinta. Y es precisamente esa convicción la que atraviesa a su personaje.
Del resto del elenco —Isabel Santos, Luis Alberto García, Aramís Delgado, Héctor Noas, María Isabel Díaz— solo cabe volver sobre sus ya conocidas virtudes. Pero hay que hacer una pausa en los más de noventa años —imparables— de Verónica Lynn en escena y ante las cámaras: en este filme vuelve a dejarnos con pocas opciones que no sean seguir adorándola.

Una película necesaria
La propia estructura de Estrés y su intención en esa mirada cruda y realista de la Cuba de hoy ha hecho a varios pensar o hablar del regreso de ese estilo que marcó al cine cubano con Suite Habana de Fernando Pérez.
El realizador cubano y director de los “Lucas” Orlando Cruzata, de hecho, catalogó el largometraje en un post de Facebook como “el Suite Habana de esta nueva generación de directores, realizadores y espectadores”.
No hay comparación maliciosa, no es seña de repetición, es una idea que a muchos puede ubicarlos en lo que encontrará en el segundo filme de Solaya, y para otros una muestra de que el cine cubano sigue luchando por tener a nuestra realidad como protagonista, una necesidad en la Cuba de hoy, donde además de tantos dolores, también luchamos contra muchos silencios.
Aramis Delgado considera que es una película que hará historia y, dentro de su larga carrera, la ubica como una de las “cosas más bellas” que ha hecho, y la define como “una película de amor, con todas las cosas que nos arrastran”.


El camino para llevarla a la pantalla ha sido largo y duro, tanto como la vida que retrata, pero ha valido la pena. Una sala llena y numerosas voces certeras comentándola en redes sociales ofrecen ya las primeras señales de su impacto.
“En un momento en que estamos tan mal, hacer cine es, creo, que una odisea. Marilyn lo logró. Tuvo que saltar muchas barreras, porque a veces nosotros mismos somos capaces de cerrarnos, de bloquearnos. Estoy feliz de tener esta película, de estar en ella. Creo que el público cubano se lo merece”, nos dijo Isabel Santos antes de entrar a la premier.
“Es una película de ahora, de anoche. Ahí está la resiliencia, ahí está la vida difícil que estamos llevando, ahí está el túnel sin que todavía veamos la luz al final”, expresó a OnCuba Luis Alberto García al concluir la proyección. “Creo que lo que nos toca como artistas y como creadores es decir quiénes somos, qué está pasando con nosotros, sin muchos afeites, sin muchos adornos. En la Cuba de hoy, este es el tipo de película que yo quería y soñaba hacer”.













Me reconforta mucho cuando los artistas se sienten tan satisfecho con la obra realizada. Considero que ese es el primer paso para que esa obra, sea un éxito. Tratándose de una película cubana sobre la Cuba actual con ese elenco el éxito está garantizado. Deja ver cómo logro verla.