La justicia de Argentina abrirá este martes un nuevo juicio oral para determinar si siete profesionales de la salud son responsables de la muerte del astro del fútbol Diego Armando Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020, notificó el periódico español El País.
El proceso anterior, iniciado en 2025, fue anulado tras descubrirse que una de las juezas estaba siendo filmada para una serie documental sin consentimiento de las partes.
“Fue un bochorno mundial, algo inaudito y vergonzoso”, dijeron los abogados defensores al conocerse la filmación.
La fiscalía, por su parte, sentenció que la magistrada Julieta Makintach “ofició de actriz, no de jueza”. Makintach fue destituida e inhabilitada de por vida para ejercer cargos judiciales.
Los acusados y las penas posibles
Cuatro médicos, dos enfermeros y un psicólogo serán juzgados por homicidio con dolo eventual, una figura que contempla penas de entre 8 y 25 años de prisión.
La acusación sostiene que el equipo de salud tuvo un desempeño “inadecuado, deficiente y temerario” que dejó al exfutbolista “en una situación de desamparo, abandonándolo a su suerte”.
La mayor responsabilidad recae sobre el neurocirujano Leopoldo Luque, quien operó a Maradona de un hematoma subdural semanas antes de su muerte y recomendó una internación domiciliaria que, según la fiscalía, no cumplía con las condiciones mínimas de cuidado.
“Luque incumplió sus obligaciones y desestimó síntomas que resultaron fatales”, señala la acusación.
También está en el centro del proceso la psiquiatra Agustina Cosachov, acusada de suministrar medicación contraindicada y de no haber controlado directamente al paciente. Según la fiscalía, “omitió encargarse personalmente de la reanimación del paciente pese a ser la única médica presente en el lugar”.
El psicoanalista Carlos Díaz enfrenta cargos por no haber solicitado la internación en una institución adecuada y por ocultar a la familia el verdadero estado de Maradona.
Entretanto, los enfermeros Ricardo Almirón y Mariano Perroni, junto con los médicos Pedro Di Spagna y Nancy Forlini, son señalados por fallas en la supervisión y coordinación de la atención. Una octava acusada, la enfermera Gisella Madrid, será juzgada en un proceso aparte mediante jurado popular.
El tribunal y los testigos
El nuevo juicio se desarrollará los martes y jueves en los tribunales de San Isidro, en las afueras de Buenos Aires. Estará a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal 7, integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón.
De los más de 200 testigos inicialmente previstos, se espera que declaren alrededor de un centenar. Entre ellos figuran familiares y amigos del “Pelusa”, médicos, policías y especialistas que participaron en la atención del exfutbolista.
La anulación del proceso anterior implica que todas las declaraciones, pruebas y alegatos deberán presentarse nuevamente, como si el juicio nunca hubiera comenzado.
La muerte de un ídolo, ¿evitable?
Maradona falleció a los 60 años por insuficiencia respiratoria y paro cardíaco. Su cuadro clínico incluía enfermedad renal crónica, cirrosis, insuficiencia cardíaca, deterioro neurológico y adicciones.
La fiscalía sostiene que el equipo médico no actuó con la diligencia necesaria frente a un paciente de alto riesgo.
“Lo dejaron solo, sin la atención que requería su estado crítico”, afirmó uno de los fiscales durante la audiencia preliminar.
La causa por la muerte de Diego Armando Maradona ha despertado enorme interés internacional. El astro argentino, considerado uno de los mejores futbolistas de la historia, sigue siendo un símbolo cultural y deportivo. Su fallecimiento generó conmoción global y abrió un debate sobre la responsabilidad médica en casos de figuras públicas.
El nuevo juicio busca dar respuesta a una pregunta que resuena desde 2020: ¿fue la muerte de Maradona consecuencia inevitable de su estado de salud o resultado de negligencias médicas?
Con más de un centenar de testigos y siete acusados en el banquillo, el proceso promete ser largo y complejo. La expectativa es alta y la presión mediática, intensa.
“Este juicio no solo busca justicia para Maradona, sino también marcar un precedente sobre cómo debe cuidarse a cualquier paciente en condiciones críticas”, manifestó un abogado querellante.
Maradona, Fidel Castro y Cuba
Uno de los vínculos extradeportivos más conocidos de Maradona fue con Fidel Castro. Ambos se conocieron poco después de que el argentino conquistara el Mundial de México 1986 y su relación se afianzó cuando el futbolista se estableció en Cuba en el año 2000 para rehabilitarse de su adicción a las drogas.
En la isla, Castro lo recibía con conversaciones matutinas sobre política y deporte, y el propio Diego confesaba que el líder cubano había sido como “un segundo padre” para él.
Durante esos años en La Habana, Maradona llevó su admiración a la piel: tatuó en su pierna izquierda el rostro barbudo de Fidel y en su brazo derecho el del Che Guevara.

“Fidel me abrió las puertas de Cuba cuando en Argentina me las cerraban”, dijo en un momento el futbolista, agradecido por el apoyo que le permitió superar una etapa crítica de su vida. Castro, por su parte, lo describía como “un gran amigo y muy noble, un atleta maravilloso que mantiene una amistad con Cuba sin ningún beneficio material para sí mismo”.
La coincidencia final selló la historia: Fidel Castro murió el 25 de noviembre de 2016 y, exactamente cuatro años después, el 25 de noviembre de 2020, lo hizo Maradona.
Sin embargo, la estadía del astro argentino en Cuba no estuvo exenta de episodios controvertidos y vida disipada. Entre ellos, se cuenta su relación sentimental con la cubana Mavys Álvarez, que en 2001 tenía 16 años, y que en 2021 relató en Buenos Aires presuntas vejaciones que sufrió durante su relación con el exfutbolista, entre ellas su encierro durante más de dos meses en una vivienda de la capital argentina, según reseñó la agencia española EFE.











