Julio Noroña, “Julito”, güirero de Los Van Van e hijo del músico fundador Julio Noroña, falleció tras enfrentar en las últimas semanas una compleja situación de salud, según informó este lunes la emblemática agrupación cubana, que no ofreció más detalles.
El músico, de 59 años, había asumido en 2021 el puesto que durante décadas ocupó su padre dentro de la orquesta. Los Van Van confirmaron la noticia a través de un mensaje de despedida en el que destacan tanto su trayectoria artística como sus cualidades personales.
“Nos deja físicamente un músico excepcional, pero sobre todo un amigo entrañable, un compañero leal y un ser humano que llenaba cada lugar con su alegría, su sentido del humor y su inmenso corazón”, se lee en el comunicado difundido en redes por Los Van Van.
En las redes, varios colegas y artistas sintieron la pérdida del músico, con mensajes de cariño y aliento a sus familiares.
“Cuánto lo siento, caramba. Qué triste noticia, hombre y amigo… Dios te abrace en su regazo.
Dale saludos al puro. Mi más sentido pésame”, escribió en Instagram Alain Pérez, mientras que Cucurucho Valdés celebró “la dicha de compartir momentos inolvidables dentro y fuera de la escena, algo que guardaré con celos”.
Noroña creció vinculado al universo musical de la agrupación fundada por Juan Formell. Su padre, Julio Noroña, integrante de la formación original de la orquesta y uno de los músicos que contribuyeron a definir el sonido característico del grupo desde sus primeros años.
Tras décadas de cercanía con la agrupación, Julito asumió en 2021 la ejecución del güiro en el llamado Tren de la música cubana, ocupando el lugar que durante años había desempeñado su padre. Había formado parte antes de Pupy Pedroso y Los Que Son Son, orquesta de otro fundador esencial de Los Van Van.
La muerte de Julito Noroña ocurre apenas unos meses después del fallecimiento de su padre.
En noviembre de 2025, Los Van Van y buena parte de la comunidad musical cubana lamentaron la partida de Julio Noroña, considerado uno de los fundadores de la agrupación y una figura estrechamente ligada a su historia desde finales de la década de 1960.
Entonces, la orquesta describió la pérdida como la despedida de “uno de los suyos”, subrayando que Noroña compartió no solo los escenarios, sino también la vida cotidiana de la agrupación. “Gracias por tu amistad, por tu sonrisa permanente y por cada nota que dejaste en nuestro camino”, señaló el mensaje de despedida.











