El impacto de las sanciones del Gobierno de Estados Unidos en el mercado turístico cubano ya se cuenta por días. Horas después de que circularan con fuerza señales sobre la reducción de operaciones en la isla de la cadena española Iberostar, un mensaje similar atribuido a la canadiense Blue Diamond indica que esta empresa se estaría sumando a la estampida.
La comunicación interna a la que OnCuba ha tenido acceso estaría dirigida a operadores de viajes para informar sobre la decisión de que la filial Blue Diamond Resort Cuba cese su funcionamiento, así como el uso de su marca en todas las actividades comprendidas en los contratos con entidades de la isla.
La empresa recuerda, además, que con motivo de la grave crisis que atraviesa Cuba, y que ha implicado la reducción de vuelos y la escasez de combustible y suministros, ya se había iniciado desde el pasado mes de febrero una reducción progresiva de su gestión hotelera en el país.
Blue Diamond destaca que esas condiciones “han tenido un impacto adverso directo en la demanda turística”, haciendo que las operaciones hoteleras se hayan “deteriorado hasta el punto de que ya no podemos mantener estándares de servicios internacionalmente aceptados”.
A partir de la reciente decisión, solicita a los turoperadores que hasta ahora gestionaban sus reservas que se elimine a la mayor brevedad posible cualquier referencia a Blue Diamond Resort Cuba y las marcas que esta tiene registradas para sus operaciones en la isla.
A su vez, indica a sus clientes que para cualquier gestión de reservas y coordinación debe canalizarse a través de las empresas propietarias de los hoteles o las entidades operativas locales.
Operación salida
El paso dado por Blue Diamond está en sintonía con el rumbo tomado por otros inversores extranjeros en Cuba durante los últimos días, pero sorprende por saltar a la luz poco después de que se anunciara la reapertura de tres instalaciones operadas por la cadena en el balneario de Varadero.
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Al parecer, las consecuencias que traería a la empresa mantener el vínculo con entidades cubanas, sobre todo con el Grupo GAESA, puesta como principal blanco de la Orden Ejecutiva 14404 firmada por el presidente estadounidense Donald Trump el pasado 1 de mayo, disuadieron a los directivos.
La mayor parte de los hoteles gestionados por Blue Diamond en Cuba pertenecían al grupo hotelero Gaviota, identificado como una de las entidades bajo el control de GAESA, conglomerado de empresas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), con ramificaciones en la mayor parte de los negocios que generan divisas en el país.
Blue Diamond gestiona más de 45 instalaciones con capacidades que superan las 18 mil habitaciones en varios de los principales destinos vacacionales del Caribe.
Su filial en Cuba, con un portafolio que incluía las marcas All-In Luxury, Royalton Luxury Resorts, entre otras, estaba valorada como la de más rápido crecimiento, al asumir la gestión de instalaciones de ocio en varias provincias cubanas.
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A la espera de una confirmación oficial por parte de la empresa, se puede constatar que en la página web dedicada a las reservas del grupo no aparecen disponibilidades en instalaciones localizadas en Cuba.
Más allá del sector turístico, la medida impulsó la drástica decisión de otra empresa canadiense, la minera Sherritt.
Aunque esa entidad anunció su salida inmediata de toda operación en Cuba, entre ellas la extracción y producción de níquel y cobalto, poco después informó que detenía esa liquidación para negociar la venta mayoritaria de sus acciones a una firma propiedad de un exasesor de Donald Trump.











