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El derrumbe de la industria turística cubana en la post pandemia y el cerco petrolero impuesto por Estados Unidos obligaron a que la 44ª Feria Internacional de Turismo de Cuba (FITCuba 2026) se celebrara en formato virtual, lo que se traduce en que el sector vive más en las pantallas de ordenadores que en el plano real.
Durante tres jornadas, más de mil profesionales repartidos en 120 estands digitales de diferentes naciones participaron en conferencias, presentaciones y rondas de negociación transmitidas por plataformas digitales.
El ministro de Turismo, Juan Carlos García, resumió el evento con satisfacción: “Llegamos al cierre de esta edición virtual, que resultó punto de encuentro, reflexión y proyección para el turismo cubano y global”.
Igualmente, García anunció como gran novedad las nuevas regulaciones que facilitan la inversión directa de cubanos residentes en el exterior en esta industria.
Por su parte, el primer ministro Manuel Marrero inauguró la feria con un discurso marcado por el realismo: “El gobierno de Estados Unidos mantiene y recrudece un bloqueo brutal contra la isla, con medidas coercitivas y un cerco energético diseñado para aplastar cualquier posibilidad de desarrollo”.
La falta de combustible ha reducido drásticamente los vuelos hacia Cuba, obligando a que la feria se trasladara íntegramente al entorno digital.
La plataforma FitCuba.net, diseñada por la empresa nacional DeSoft, permitió recrear un recinto ferial virtual con estancias interactivas, chats en vivo y diez horas de contenido diario. Marrero agradeció a los empresarios y turoperadores que mantienen su confianza en la isla: “Cada nuevo trato y cada vez que alguien viaja a la nación ayuda a los cubanos”.
Varadero como vitrina
Dedicada al destino Varadero, unos de los mejores balnearios en el ranking mundial, la feria mostró sus 20 kilómetros de arena fina y aguas turquesas como carta de presentación. El delegado del Mintur en Matanzas, Luis Martínez de Armas, destacó la infraestructura hotelera de primer nivel, mientras cadenas como Meliá, Iberostar, Blue Diamond y Barceló confirmaron su compromiso con el mercado cubano.
La capital también tuvo protagonismo: La Habana se mostró como destino de patrimonio, historia y cultura, con rutas del tabaco, turismo deportivo y experiencias de maridaje entre ron y habanos transmitidas en directo.
La feria incluyó el espacio FITCubaTech, donde se presentaron soluciones de inteligencia turística, reputación online y comercio electrónico. “La tecnología nos brinda la posibilidad de llegar más lejos y mostrar las increíbles experiencias únicas de este país”, afirmó García.
El uso de inteligencia artificial y gestión basada en datos se perfila como la nueva estrategia para convertir a Cuba en un destino inteligente, competitivo y alineado con tendencias globales.
El bloqueo petrolero de EEUU deja en estado de coma al sector turístico cubano
Resiliencia en tiempos de crisis
El consejero de Turismo para el Cono Sur, José Antonio Aguilera, subrayó la importancia de mantener la feria en formato virtual: “Ha permitido que los operadores de muchos países mantengan el contacto de información sobre el producto turístico cubano”. Argentina participó con 46 operadores, enfocados en la temporada alta del invierno austral.
La cadena Barceló, por su parte, anunció que concentrará su operación en el hotel Solymar de Varadero, reforzando la presencia en mercados con conectividad aérea como México y Colombia, y apostando al turismo nacional para sostener la ocupación.
Pese a los esfuerzos, las cifras oficiales no pueden disimular el deterioro: entre enero y marzo llegaron apenas 298 057 turistas extranjeros, un 48 % menos que el año anterior, que ya había sido el peor en casi dos décadas.
En marzo de 2025, el experto en el sector José Luis Perelló advirtió que la recuperación será lenta: “Las series históricas indican que, al ritmo actual, Cuba alcanzaría los 4,5 millones de visitantes recién en 2030”.
Perelló criticó la estrategia gubernamental de apostar por grandes hoteles de lujo gestionados por multinacionales, pese a que la ocupación ronda apenas el 30 %. “No hay un plan de desarrollo turístico, sino un plan de inversión hotelera enfocado en lo inmobiliario. Es una apuesta especulativa”, sentenció entonces.
Una locomotora que descarriló
FITCuba 2026 concluyó con un mensaje de esperanza y resiliencia, pero también con la advertencia de que la industria turística cubana sigue atrapada en una “década perdida”, un concepto manejado por Perelló. Para este economista cubano, la salida pasa por un “espíritu multidestino” que integre a Cuba en circuitos regionales, en lugar de depender de mercados emisores que hoy carecen de vuelos suficientes hacia la isla.
En 2025 se registraron las peores cifras desde 2002, sin contar los años de pandemia. Cuba recibió el año pasado poco más de 1,8 millones de visitantes extranjeros, frente al objetivo gubernamental de 2,6 millones. La ocupación hotelera quedó en el 18,9 %, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

En comparación, en 2024 habían sido 2,2 millones de visitantes extranjeros y, en 2023, unos 2,4 millones, con lo que ya el volumen de turistas se situaba en torno a la mitad de los máximos del sector, registrados en 2018 (4,6 millones) y 2019 (4,2 millones), en los años del “deshielo” diplomático con EE.UU.
Desde que Cuba se abrió al turismo en los años 90, esta industria ha sido una de los principales rubros de la economía, tanto por los ingresos y el empleo que genera como por el aporte en divisas, por lo que en su momento se le concibió como la locomotora de los vagones productivos cubanos en un país que importa el 80 % de lo que consume.












