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Durante mucho tiempo, San Rafael ha sido una de las calles donde La Habana se ha reconocido a sí misma. Convertida en uno de los grandes corredores comerciales de la ciudad, enlace entre su centro histórico y uno de sus núcleos más populosos, a lo largo de los años ha reunido tiendas, cafés y otros negocios, que han hecho de ella una de las arterias más animadas de la urbe.
Así ha sido desde el siglo XIX, en plena expansión y auge económico de la capital, hasta el menos esperanzador panorama que hoy atraviesa. Ha tenido, lógicamente, sus momentos de alza y olvido, de deterioro y renovación, y también episodios trágicos que han marcado su historia, como el sabotaje en la tienda El Encanto, en 1961, en el que perdió la vida la trabajadora Fe del Valle.


En 2019, en el contexto del aniversario 500 de La Habana, el boulevard de San Rafael vivió una restauración importante. Se repararon fachadas y edificios, se reabrieron locales, se mejoró la iluminación y el paseo recibió un nuevo aire que devolvió la sensación de cuidado y disfrute.
Ese impulso, sin embargo, no logró blindarlo ante las heridas del tiempo y, mucho menos, frente a la situación que hoy atraviesa Cuba. Primero la pandemia y luego la agudización de la crisis han dejado inevitablemente su huella: un desgaste que no se limita a su imagen, sino también a su atmósfera, a su propia dinámica y sostenibilidad.


En pleno 2026, la calle sigue viva y concurrida, pero su presente está marcado por el deterioro visible, los problemas de higiene, la caída del turismo y otras dificultades que se replican a lo largo de toda la capital y el país. San Rafael conserva parte de la energía que la hizo célebre, aunque ahora la escena cotidiana está atravesada por una precariedad mucho más evidente.
Varios hechos recientes refuerzan esa lectura. En 2025, un derrumbe en la esquina con Galiano dejó un fallecido y daños importantes en una edificación. Y hace pocos días, la explosión de dos motorinas provocó un incendio, con afectaciones en el entorno.
La calle, pensada para el paseo y el comercio, aparece hoy también como un espacio vulnerable, expuesto a los sobresaltos de una ciudad fatigada.


Pese a todo, San Rafael sigue siendo una vía de paso y encuentro, de confluencia y valor comercial. Pero, con la crisis como escenario, la distancia entre lo que fue y lo que hoy logra ser no es poca. Su historia permanece en la memoria y en la traza; su presente, en cambio, muestra una Habana que intenta conservar sus símbolos mientras lidia con la muy dura realidad del país.
Así nos la descubre este domingo con su lente Otmaro Rodríguez, en otro recorrido fotográfico por sitios emblemáticos de la capital cubana.























