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Melany Rodríguez tiene 26 años y un sueño por delante: triunfar en el fisiculturismo. Aun cuando en Cuba persisten prejuicios con las mujeres fisiculturistas, para ella los “hierros” no están en lo absoluto reñidos con la belleza femenina y menos aún con la superación personal.
Tres años lleva entrenando esta joven Asistente de Estomatología, pero recién este 2026 decidió tomar su afición en serio y empezar a presentarse a competencias. Desde enero viene preparándose con ese fin y su primera prueba será el próximo junio, en el Iron Cuba 2026.


“Mi motivación nació del deseo de superarme, tanto física como mentalmente. El fisiculturismo me ha enseñado el valor de la disciplina, la paciencia y la voluntad. Más que una competencia, para mí este proceso representa crecimiento personal, compromiso y la satisfacción de ver hasta dónde soy capaz de llegar cuando trabajo con determinación y pasión”, afirma Melany.
Según comenta a OnCuba, “mantener esta disciplina requiere muchísimo rigor y compromiso diario”. Desde su experiencia “cada detalle cuenta: la alimentación, el entrenamiento, el descanso y la fortaleza mental. Es un estilo de vida que exige constancia incluso en los días más difíciles, pero justamente ahí es donde uno aprende el verdadero valor de la disciplina y el sacrificio”, señala.


Las condiciones actuales de Cuba, con grandes carencias, apagones y otras dificultades cotidianas, hacen aún más difícil el camino para quienes se enrolan en una actividad tan exigente como el fisiculturismo. Para ellos —y ellas, como Melany— mantener el rumbo a pesar de la creciente crisis en la isla demanda entonces un empeño más férreo que los propios “hierros” que cargan.
“Detrás de este proceso hay mucho esfuerzo. No poder hacer cosas que me gustan, o tener que sobreponerme a las dificultades diarias, hace que todo sea más complicado. Sin embargo, este deporte me ha enseñado a tener disciplina, control y compromiso. También ha sido fundamental el apoyo de mi familia, que ha entendido cada sacrificio, y me motiva cada día no rendirme”, dice.


Bajo la tutela de Roberto Martínez, Melany se prepara para el Iron Cuba en el gimnasio J&J de la calle Merced, en La Habana Vieja. En la competencia, que tendrá como escenario el Fellini Bar a fines del mes próximo, la joven se presentará en la categoría Bikini Fitness, creada para mujeres que buscan un cuerpo atlético, estético y saludable, sin un desarrollo muscular excesivo.
Su entrenador, aun cuando sabe que todavía le falta mucho camino por recorrer, reconoce su futuro en este deporte y destaca que ha ido ganando disciplina, algo que considera “fundamental”.
Ella, por su parte, aspira a “seguir creciendo en el fisiculturismo, aprender de cada experiencia y dar siempre mi mejor versión”. Más allá de los posibles resultados en las competencias, “quiero que este camino me siga formando como una persona disciplinada, fuerte y enfocada”, concluye convencida.
















