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“Van a hacer otra tienda en dólares”, especula un atildado señor en silla de ruedas. Vende cigarrillos de varias marcas y accesorios hogareños (infaltables las jabitas de nylon), mientras una brigada, en la esquina de 10 y 23, palea la mezcla de agua, cemento, arena y grava para rebosar un par de carretillas con hormigón, y uno de sus integrantes descarna una columna a golpe de martillo neumático.
“Se ve que esto lo hicieron de antes”. El adverbio de tiempo está en la boca de un transeúnte detenido ante el obrero que se emplea a fondo para poder desnudar la columna hasta llegar a su esqueleto metálico. “Ahí sí había calidad”, remata para aludir a las construcciones que se levantaron en la era presocialista, sobre todo en los años 40 y 50. En estos últimos, el llamado Movimiento Moderno encaramó a La Habana en la cima de la arquitectura vanguardista latinoamericana en un proceso que arrancó en los años 30.

¿Coincidencias?
La tarde se mueve en episodios “sospechosos”. Con solo cruzar los 30 metros de la avenida 23 se podía salir este jueves de un debate académico sobre el socialismo chino en la sala Héctor García Mesa, del Icaic, para dar de narices con el proceso de conversión del antiguo y camaleónico Ten Cents, (El “tencén”) del Vedado, en un prometedor escaparate del gigante asiático. ¿Coincidencias?
Construido en la década de 1950 por la cadena estadounidense Woolworth, y después, en tiempos revolucionarios, nacionalizado como Tienda Popular o más cercanamente, en los 90, Mai —Mercados Artesanales Industriales— para terminar en el surtido y luego esperpéntico Mercado de 23 y 10; ahora el establecimiento se convertirá en Sumai, la segunda tienda, luego de la debutante versión camagüeyana (se paga electrónicamente con MLC), de la cadena sino-cubana Sumai, cuya vocal “a” es representada por una hoja vegetal que transmite crecimiento, frescura y vida, asociando la marca con innovación y progreso.

Creada en 2025, la empresa mixta fue concebida para el comercio mayorista y minorista de productos ferreteros, electrodomésticos y soluciones de energías renovables, además de espacios de entretenimiento interactivo.
Este desembarco chino en El Vedado sincroniza con tiempos de reforma express y una guerra de alfileres en el consciente colectivo para fijar términos que van desde tendencias del mercado, cadenas de valor y las relaciones verticales y horizontales entre los diferentes actores económicos hasta la municipalización, sociedades mercantiles, venta de empresas estatales a privados y casas particulares de cambio. Atiborran 176 medidas y 23 ejes estratégicos de sopetón. ¡Lo nunca visto!
El ciudadano promedio está conceptualmente atragantado, con un paquete de disposiciones que nunca le pasaron por la cabeza dada la cerrazón por décadas a la apertura económica y que, por tanto, razonablemente, las mira con fuerte escepticismo, cuando no con recelo.

Un país mutante, un sistema en proceso
“Cada vez que he llegado a China, llego a otro país”, confesó Carlos Miguel Pereira, dos veces embajador ante Pekín, al iniciar el panel. La frase, cargada de asombro y experiencia, marcó el tono de una exposición y debate que se extendió por un par de horas en Último Jueves, el mensuario participativo de la revista Temas. Allí, un diplomático y un académico compartieron visiones sobre el socialismo con características chinas, sus contradicciones, aprendizajes y proyección global.
Pereira insistió en que no existe un modelo acabado. “La palabra de orden en China no es adoptar, es adaptar”, señaló. Esa capacidad de sinización del marxismo ha permitido a China construir un camino propio, con “rectificaciones y audacias, prudencia y arraigo nacional”.
La estabilidad del modelo, insistió Pereira, radica en la capacidad de autocorrección. “No solo cometer errores, sino identificarlos rápidamente, aprender de ellos y construir sobre ellos”, dijo.
El espíritu investigativo de China es proverbial. Envió misiones a estudiar crisis internacionales: México en 1994, Asia en 1997. Cada vez que el mundo enfrentó un hecho extraordinario, los chinos observaron, aprendieron y adaptaron.

Los palos de golf
La anécdota de los palos de golf estadounidenses imitados en China suele narrarse como un ejemplo paradigmático de la globalización y de la capacidad manufacturera china.
Durante décadas, las grandes marcas norteamericanas —Callaway, Titleist, TaylorMade— dominaron el mercado con diseños innovadores y materiales de alta calidad, pero con el traslado de la producción hacia Asia, fábricas chinas comenzaron a reproducir esos mismos modelos con tal nivel de detalle que incluso jugadores experimentados tenían dificultades para distinguir el original de la copia.
La imitación era tan esmerada que replicaba no solo la forma y el acabado, sino también el peso, los materiales y hasta los hologramas de autenticidad.
En los círculos empresariales y deportivos, esta historia se cuenta como metáfora de cómo China se convirtió en “la fábrica del mundo”: un país capaz de reproducir con exactitud productos occidentales, borrando la frontera entre lo auténtico y lo imitado, y planteando al mismo tiempo desafíos en torno a la propiedad intelectual y la confianza en las marcas globales.
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Traumas históricos: Revolución Cultural y Tiananmen
El embajador recordó que “prácticamente no hubo familia china que no se viera afectada de alguna manera por la Revolución Cultural”. Entre 1966 y 1976, millones de personas fueron perseguidas, humilladas o desplazadas. Intelectuales, maestros y funcionarios fueron enviados a campos de reeducación; jóvenes de las Guardias Rojas destruyeron templos y símbolos tradicionales.
El trauma fue colectivo: familias divididas, generaciones enteras marcadas por la violencia política. Pereira subrayó que la reforma y apertura de los años ochenta se diseñó precisamente para superar ese legado, reconstruir confianza y reencauzar balances dentro del sistema.
El segundo hecho traumático, añadió el diplomático cubano, fue Tiananmen en 1989. “Fue un proceso que no pudo ser concluido. Un debate que la única manera que encontraron fue aplazarlo en el tiempo”, explicó.
Las protestas estudiantiles, que reclamaban apertura política y lucha contra la corrupción, terminaron en una represión sangrienta. Pereira recordó que fue “la primera vez que el Partido perdió las riendas”, generando un vacío de poder y una crisis de legitimidad.
El silencio posterior sobre Tiananmen en la sociedad china refleja la dificultad de procesar aquel trauma. “De eso sí no se habla ni en chino”, comentó Pereira. Sin embargo, de esa experiencia surgió un rediseño estratégico de la reforma, con mayor énfasis en estabilidad, crecimiento económico y control político.
Jerarquía e industria: la intervención de Zhiqi Hu Matt
Vía digital, el empresario Zhiqi Hu Matt, exalumno de Rafael Hernández, ofreció en inglés una intervención extensa y detallada que se convirtió en uno de los momentos más reveladores del panel.
Comenzó agradeciendo al profesor por haberlo recibido en el espacio: “Fui su estudiante hace 18 años durante mi licenciatura. Después trabajé en la industria financiera en Shanghái durante cuatro años, y ahora estoy haciendo mi maestría en Stern (escuela de negocios de la Universidad de Nueva York), y en la Universidad de Yale. También estoy iniciando mi propio emprendimiento en Abu Dabi. Es realmente genial poder compartir toda mi experiencia y pensamientos con ustedes”.

Desde esa perspectiva personal, Hu explicó cómo la cultura jerárquica china ha sido determinante en el desarrollo industrial de China. “El diferenciador central de la cultura china —o incluso de toda Asia Oriental— es la jerarquía. Creo que en ninguna otra parte del mundo existe una cultura jerárquica tan sofisticada como la que se da allí. Y no estoy diciendo que esta cultura sea buena. De hecho, tiene muchos inconvenientes. Pero resulta muy útil si quieres desarrollar una economía industrial”.
Para ilustrarlo, relató Hu ejemplos concretos de la vida en las fábricas:
“Si diriges una fábrica y necesitas colocar las piezas de cierta manera, debes hacerlo exactamente así. Si necesitas organizar los componentes de una forma específica, todos deben hacerlo de la misma manera. Si necesitas usar guantes u otras normas de seguridad, debes seguirlas estrictamente. No preguntes por qué, simplemente síguelas. Si no lo haces, enfrentas graves consecuencias: puede ser un accidente de producción o problemas serios de control de calidad”.
La jerarquía, enfatizó, garantiza disciplina y eficiencia, aunque no sea una cultura perfecta. Reconoció que tiene defectos, pero que también ha permitido a China avanzar rápidamente en sectores como la inteligencia artificial y los vehículos eléctricos, donde hoy domina el mercado global.
Zhiqi Hu Matt relató además su experiencia empresarial: “Antes, los dueños de fábricas pensaban que con clientes chinos era suficiente. Pero ahora China enfrenta un serio problema de sobreproducción”.
La solución ha sido abrir mercados externos, apoyados en la Iniciativa de la Franja y la Ruta. También mencionó el caso de la fundición de hierro: antes en Wuhan, ahora en Shanghái, porque importa mineral de Brasil y Australia.
El modelo chino combina planificación y mercado. La célebre frase del padre de la reforma Deng Xiaoping (1904–1997) sobre permitir que algunos se enriquezcan primero no terminaba ahí, sino en “…para crear las condiciones hacia la prosperidad común”, acotó Pereira, recordando también otro axioma del pragmático Deng: “No importa el color del gato. Lo importante es que cace al ratón”. “Y el color era rojo, entonces sí importaba”, reformuló el ex embajador en Pekín.
Ese ideal sigue vigente bajo el líder Xi Jinping, quien habla de desarrollo de alta calidad y de cohesionar a la población en torno a la prosperidad compartida.
Tecnología y geopolítica: la mirada de Jesús Guanche
El doctor en Ciencias Jesús Guanche (La Habana, 1950) es una de las personalidades más eruditas de la cultura cubana y su producción investigativa es un corpus imprescindible para los estudios de patrimonio cultural en Cuba y América Latina. Desde Procesos etnoculturales de Cuba hasta Africanía y etnicidad en Cuba, pasando por títulos como Componentes étnicos de la nación cubana, España en la savia de Cuba u Oraciones populares de Cuba, su obra ha explorado con rigor la diversidad étnica, las raíces africanas e hispánicas, la religiosidad popular y las prácticas culturales que conforman la identidad nacional.
Su experiencia china es bien valiosa. Vivió como académico invitado en la provincia de Hebei por siete años y llegó a entrevistarse con el primer ministro Li Kequiang (2013-2023) para asuntos consultivos. A su vez, Guanche es autor de Xi Jinping: pensamiento, liderazgo y acción, Universidad de Estudios Internacionales de Hebei, 2019, 2020 y 2021.

En la charla el Dr. Guanche subrayó que la proyección internacional de China no puede entenderse sin su dimensión tecnológica y geopolítica, pues el país avanza con una innovación acelerada que ya considera la 5G como historia mientras ensaya la 6G, y desarrolla la inteligencia artificial con aplicaciones masivas en la industria, el comercio y la seguridad.
Al mismo tiempo, dijo, apuesta por las energías renovables y la transición energética, integrando comercio electrónico y sostenibilidad como parte de su estrategia de desarrollo.
En el plano financiero, destacó la creación de instituciones propias como el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura y el Banco de los BRICS, que consolidan la estabilidad interna al diversificar mercados y reducir la dependencia de Occidente.
Para Guanche, la Franja y la Ruta constituye el megaproyecto que conecta esa estabilidad interna con la expansión mundial, asegurando mercados, infraestructura y alianzas estratégicas.
El investigador insistió en que “la legitimidad política externa” se sustenta sobre la “capacidad de China para presentarse como alternativa al modelo occidental”, lo que “refuerza la narrativa del socialismo con características chinas como guía válida y eficaz”.
Y para calzar esa peculiaridad, el académico buscó su anécdota favorita: “En mi universidad, el rector era miembro del comité provincial del Partido Comunista. Y la rectora ejecutiva era miembro del Koumintang (fundado en 1911 por Sun Yat-sen y partido gobernante en China continental hasta 1949, cuando perdió la guerra civil frente al Partido Comunista y se trasladó a Taiwán). Además, ambos son matrimonio y trabajan en una universidad privada.”
Orgullo, contradicciones y polémicas
El politólogo Rafael Hernández, fundador y moderador de Último Jueves, además de director de la revista Temas, evocó a sus alumnos chinos: “Hablaban de su país con encanto hacia el liderazgo del Partido Comunista”. Pero también mostraban imágenes contrastantes: una China hipermoderna y una China pobre. “Esto es China, y esto también es China”, decían enseñando diapositivas con rascacielos y aldeas campesinas a modo de realidades divergentes.
¿Es replicable el modelo chino? Pereira cree que sí, como método. La clave está en el desarrollo local y la autonomía provincial. “El mundo de una provincia china no tiene nada que ver con Beijing”, subrayó.

La polémica sobre si China es una potencia socialista o capitalista ha sido abordada por diversos investigadores con enfoques contrastantes: Giovanni Arrighi, en Adam Smith en Pekín (2007), interpretó el ascenso chino como una alternativa al capitalismo occidental, apoyada en la planificación estatal y en tradiciones comunitarias; Thomas Piketty, en El capital en el siglo XXI (2013) y Capital e ideología (2019), indicó que la creciente concentración de riqueza en China reproduce dinámicas típicamente capitalistas y genera desigualdades similares a las de Occidente; mientras que Rémy Herrera y Zhiming Long, en Dynamics of China’s Economy: Growth, Cycles and Crises from 1949 to the Present Day (2023), defendieron que el modelo chino mantiene una base socialista, pues el Partido Comunista controla sectores estratégicos y orienta la economía hacia la “prosperidad común”, aunque se sirva de mecanismos de mercado.
En conjunto, estas obras muestran que la definición del modelo chino depende del énfasis: para algunos, la planificación socialista y el papel del Estado redistributivo sigue siendo dominante, mientras que para otros las dinámicas capitalistas y la desigualdad lo acercan más al capitalismo global.
“Occidente ha mirado a la China que quiere, que ha deseado ver y todo su análisis de la China que ha deseado ha estado en función de la China que quiere ver, que no es la China que es”, refuta Pereira.
El debate en Último Jueves mostró una visión descarnada, no complaciente. China sigue en la ruta crítica del socialismo, con logros y asignaturas pendientes, sobre todo cómo reducir las brechas sociales y las burbujas financieras, típicas dinámicas del capitalismo más rancio. Pero el modelo pekinés desafía los esquemas binarios de la teoría política occidental: evita tanto la restauración capitalista como el inmovilismo burocrático, apostilló el experto.
¿Y para Cuba? “Lo más importante que aporta el proceso chino para los cubanos es el método, es la experiencia práctica”, estableció el diplomático.

Post Scriptum
Por favor, Dr. Guanche, un último punto fuera del panel. No quise meter más ruido. Hablemos de “las armas melladas” de Guevara.
Anjá…
¿De qué hablaba Guevara tras observar el modo soviético? De un socialismo que obviamente no es el chino actual, pero de cualquier manera, desautorizaba un socialismo con palancas capitalistas, porque a la postre el resultado iba ser capitalismo. ¿En la exitosa era actual, China está desmintiendo a Guevara?
Yo creo que no, lo que pasa es que la realidad respecto a lo que en aquel momento escribió el Che cuando estuvo en China, que son los años 60, en la época de Mao, varió, pero de manera muy sustancial.
Ya no es no es aquella China. O sea, en China hay un gran respeto por los líderes originales, pero también hay un proceso de cambio sumamente fuerte, porque el país se ha mundializado. Y entonces, no puedes meter en el mismo contexto lo que pudo haber dicho Guevara de manera adecuada en ese momento a la realidad actual. Ellos están ahora en un nivel tecnológico de referencia mundial.
¿Las armas melladas funcionaron entonces para China?
No sé hasta qué punto pudieron estar melladas. Ese es el problema. Al parecer reconocieron que estaban melladas y fabricaron armas nuevas.
Muchas gracias.












