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Durante mucho tiempo, el papel de los padres se ha asociado principalmente a garantizar el sustento de sus hijos y a sostener económicamente el hogar. Sin embargo, la realidad cubana de hoy demuestra que la paternidad implica mucho más que eso.
En medio de una crisis que parece no dar tregua, como la que sufre la isla actualmente, ser padre también significa acompañar, educar, escuchar, proteger. Ser un escudo para sus vástagos y un soporte para toda la familia frente a las muchas dificultades que se acumulan día tras día.


Con las dificultades exacerbadas por la presión de EE.UU., 2026 va siendo un año especialmente duro para Cuba. Los apagones, la inflación, las carencias de todo tipo, las restricciones en el transporte y la incertidumbre constante marcan la vida de millones de cubanos. También la de los padres.
Muchos salen cada mañana a trabajar o a “resolver” lo necesario para el hogar. Otros multiplican esfuerzos para garantizar la comida, el bienestar o la tranquilidad de sus hijos. No faltan quienes han debido reinventarse una y otra vez para enfrentar una realidad cada vez más exigente.


En no pocos casos, los padres cubanos deben enfrentar el peso de la distancia, de la emigración. Muchos acompañan el crecimiento de sus hijos desde otros países, a través de chats, mensajes o videollamadas. Luchan por seguir presentes, aunque no puedan estar físicamente cerca.
Para los que siguen en la isla, se multiplican los desafíos. Junto a los problemas cotidianos, cada vez más hombres asumen también tareas de la crianza y labores domésticas, desde llevar a sus hijos a la escuela a cuidar su sueño durante las noches de apagón. Su esfuerzo suele pasar más desapercibido. Sin embargo, forma parte esencial de la vida de miles de hogares cubanos.


Este domingo Cuba celebra el Día de los Padres. Es una fecha para reconocer su esfuerzo y acompañamiento, su protección y amor. Un día para quienes intentan construir seguridad en medio de la incertidumbre y la crisis; para quienes siguen apostando por sus hijos incluso cuando las circunstancias parecen jugar en contra.
Los padres cubanos no son perfectos ni infalibles. La inmensa mayoría de ellos enfrentan las mismas dificultades que el resto de la sociedad, cargan carencias y prejuicios, pero buscan la manera de seguir adelante y procurar el bienestar de sus familias.
A ellos, a todos, nuestro reconocimiento y gratitud.














