A contrapelo de lo sostenido por el Gobierno de EE.UU. y en sintonía con declaraciones anteriores de otros funcionarios cubanos, el presidente Miguel Díaz-Canel reiteró que en la isla no existen bases militares chinas.
La presunta existencia de estas bases en Cuba es uno de los argumentos utilizados por el secretario de Estado, Marco Rubio, y por la Administración de Donald Trump para sostener su actual política de sanciones y amenazas contra el país caribeño.
“Que demuestren dónde están las bases. No hay bases chinas en Cuba. Lo hemos dicho en varias ocasiones”, afirmó el mandatario en entrevista con la cadena británica Sky News, publicada este jueves y citada por otros medios como la agencia española EFE y el portal Russia Today.
Díaz-Canel responsabilizó a los medios convencionales y a las redes sociales de difundir esa acusación, subordinados —según dijo— a los intereses de EE.UU.
“Usualmente están subordinados a los intereses de la política norteamericana”, señaló, subrayando que se trata de una “estrategia de intoxicación mediática y guerra psicológica”.
EEUU coloca las supuestas bases chinas de Cuba en el centro de las tensiones con La Habana
El “pecado” del socialismo
El mandatario insistió en que Cuba nunca ha realizado acciones agresivas contra Estados Unidos. “Busquemos en la historia, ¿en qué momento Cuba ha hecho alguna acción agresiva sobre los EE.UU.? La naturaleza de los cubanos es de amistad, solidaridad y cooperación”, enfatizó.
En su intervención, Díaz-Canel planteó que el verdadero motivo de las presiones estadounidenses es la decisión de la isla de construir un modelo socialista tan cerca de su territorio. En su opinión, el “pecado de Cuba” ha sido “tratar de construir el socialismo a solo 90 millas de los EE.UU”.
El gobernante cubano, de 66 años, aseguró que, pese a las calumnias, el país mantendrá sus políticas soberanas y no renunciará a su independencia. “Somos un país de paz. No somos una amenaza para nadie; al contrario, brindamos solidaridad al mundo”, agregó.
A la par, Díaz-Canel respondió a las amenazas del presidente Donald Trump sobre una eventual invasión de la isla. “No queremos una guerra, pero tampoco le tenemos miedo. Nos estamos preparando para que no nos tome por sorpresa ni seamos derrotados”, advirtió.
El jefe de Estado calificó la retórica estadounidense de “atrocidad y afrenta” a la dignidad del pueblo cubano, y aseguró que el país está dispuesto a luchar “hasta la última gota de sangre” para defender sus derechos, independencia y soberanía.
Cancillería cubana: “La única base extranjera es Guantánamo”
Por su parte, el canciller Bruno Rodríguez reforzó el mensaje en una reciente rueda de prensa.
“Debo reiterar que en Cuba no hay bases militares extranjeras. La única base extranjera que usurpa territorio de nuestro país es la base estadounidense que ocupa territorio en Guantánamo”, señaló el ministro cubano de Exteriores.
Con estas declaraciones, La Habana busca desmontar la narrativa de Washington que presenta a Cuba como un enclave militar de potencias rivales. La misma ha servido como base para las sanciones a entidades y sectores estratégicos de la isla, bajo el prisma de la decimonónica doctrina Monroe, actualizada por el corolario de Trump, conocido como la “Doctrina Donroe”.
La acusación estadounidense, sin embargo, carece hasta ahora de pruebas verificables —más allá de lo dicho en informes de medios y organizaciones—, y tanto Díaz-Canel como Rodríguez han insistido en que se trata de una construcción mediática destinada a legitimar políticas hostiles.
Antecedentes
En 2024, un estudio del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un grupo de expertos con sede en Washington, dio seguimiento a un reporte del Wall Street Journal de 2023. Dicho reporte señaló negociaciones entre China y Cuba para estrechar lazos en defensa e inteligencia, incluyendo una nueva instalación de entrenamiento militar y espionaje en la isla.
Imágenes satelitales e información de fuentes abiertas evaluadas por el CSIS mostraron una visión de presuntos cuatro sitios activos en Cuba capaces de llevar a cabo operaciones de vigilancia electrónica: Bejucal, Calabazar, El Wajay y El Salao, este último en Santiago de Cuba.
En ese momento, tanto Cuba como China negaron la existencia de estas instalaciones.
Pekín tildó de «cuento» las acusaciones de que gestionaba bases de espionaje en la isla, en tanto el presidente Díaz-Canel optó por un meme. Mostró una imagen digital en el sitio Deposit Photos que muestra una base de un terreno de béisbol y aseguró que esas eran las «bases chinas instaladas en Cuba».
A pesar de estos primeros desmentidos, EE.UU. ha insistido desde entonces en la presunta existencia de las bases, algo que las autoridades cubanas han negado una y otra vez.













