El Gobierno de Estados Unidos aseguró que el paquete de ayuda humanitaria por valor de 100 millones de dólares destinado a la población cubana está listo para comenzar a distribuirse en julio, siempre que las autoridades de la isla autoricen su implementación.
Un alto funcionario del Departamento de Estado confirmó a Café Fuerte que Washington espera iniciar “grandes envíos” este mismo mes, y responsabilizó al Gobierno cubano por las demoras en el proceso. “Podemos confirmar que la ayuda está lista para ser enviada y que el régimen ilegítimo de Miguel Díaz-Canel ha estado retrasando las aprobaciones. Esperamos grandes envíos en julio, si el régimen lo permite”, declaró la fuente.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, durante una entrevista concedida al Grupo de Comunicación Corripio, de República Dominicana, sostuvo días atrás que la ayuda estadounidense no comenzaría a distribuirse hasta septiembre e incluso sugirió que la demora obedecía a cálculos políticos de la Administración de Donald Trump.
El funcionario estadounidense rechaza ahora esa versión, y aseguró que el cronograma depende únicamente de que concluyan las autorizaciones por parte de La Habana para iniciar la distribución de los suministros.
Asimismo, el Departamento de Estado desmintió que el paquete excluya alimentos y medicamentos, como también afirmó Díaz-Canel durante la entrevista reproducida por el diario Granma.
“Cuesta mucho trabajo pensar que si quieren ayudar al pueblo cubano y si dos de las cosas más necesitadas que tenemos… son los medicamentos y los alimentos, ¿por qué la ayuda no puede contemplar medicamentos y alimentos?”, se preguntó entonces el presidente cubano.
“Eso es total y absolutamente falso”, afirmó la fuente consultada por Café Fuerte, al asegurar que los cargamentos incluyen ambos productos y que ello puede ser corroborado por la Iglesia Católica y otras organizaciones no gubernamentales involucradas en el proceso.
Según el funcionario, la propuesta también contempló la posibilidad de que organizaciones humanitarias internacionales de reconocido prestigio prestaran servicios médicos en Cuba, una opción que, aseguró, no fue aceptada por las autoridades cubanas.
La oferta de ayuda fue formalizada por Washington en mayo, después de que entre enero y abril ya se hubieran enviado suministros valorados en un principio en unos tres millones de dólares para atender a las comunidades afectadas por el huracán Melissa. Posteriormente, el Departamento de Estado anunció el paquete de 100 millones de dólares destinado a ampliar la asistencia humanitaria a la población cubana.
Del monto total, 60 millones de dólares serán canalizados a través de la Iglesia Católica y los 40 millones restantes mediante organizaciones no gubernamentales consideradas confiables por la Administración estadounidense, con el propósito de que la asistencia llegue directamente a los beneficiarios.
Como parte de esos preparativos, el jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana, Mike Hammer, sostuvo reuniones con el presidente de Catholic Relief Services, Sean Callahan; la directora de Cáritas Cuba, Carmen María Nodal Martínez; y el arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez.
Según la embajada estadounidense, los encuentros estuvieron dirigidos a coordinar la logística para distribuir la ayuda “de manera eficaz a quienes más la necesitan”.
Hasta el momento, Cáritas ha distribuido buena parte de los donativos enviados tras el paso del huracán Melissa. De acuerdo con los datos citados por Café Fuerte, alrededor del 82 % de la ayuda ya fue entregada en las provincias orientales afectadas, beneficiando a unas 8800 familias de Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas, Granma y Guantánamo.
La discusión sobre el paquete humanitario se desarrolla paralelamente a un proceso de contactos bilaterales entre Washington y La Habana iniciado este año, en los que tanto la ayuda humanitaria como la situación energética de Cuba han formado parte de esas conversaciones, que el canciller cubano Bruno Rodríguez describió recientemente como desarrolladas en un ambiente “cordial y respetuoso”, pese a la continuidad de las sanciones estadounidenses.
El ofrecimiento de los 100 millones de dólares fue anunciado públicamente por el Departamento de Estado el pasado 13 de mayo, después de que el secretario de Estado, Marco Rubio, adelantara la iniciativa durante una visita oficial al Vaticano.











