Luis Miguel Valdés Morales, pintor, grabador y escultor, falleció este lunes en Cuernavaca, México, donde residía y donde fundó su emblemático taller La Siempre Habana.
La noticia fue primero confirmada en redes sociales por el poeta Alex Fleites y el cineasta Juan Pin Vilar, quien en un mensaje de despedida evocó la trayectoria del artista y la amistad que los unió durante décadas.
🖤 Hemos conocido con profundo pesar la noticia del fallecimiento del artista cubano Luis Miguel Valdés (Pinar del Río, 1949), figura destacada de las artes visuales cubanas y maestro de varias generaciones de artistas.
Formado en la Escuela Nacional de Arte de La Habana,… pic.twitter.com/e1Rm0xSEFw
— Embajada de Cuba en México (@EmbaCuMex) July 7, 2026
“Buen viaje, Amigo. Allá estás con El Choco y Botalín, dos de tus hermanos. Te voy a extrañar de verdad”, escribió Pin Vilar.
Nacido en Pinar del Río, el 12 de febrero de 1949, Valdés Morales es graduado de la tercera generación de la Escuela Nacional de Arte (ENA) y se le recuerda como uno de los artistas que marcó la historia del grabado cubano, tanto desde la creación como desde la pedagogía.
Fue miembro fundador del Instituto Superior de Arte (ISA), donde ejerció como jefe del Departamento de Grabado desde 1976 hasta 1991 y alcanzó la máxima categoría docente de Profesor Titular.
En esos años tutoreó 58 trabajos de diploma de artistas que luego se convertirían en figuras centrales de la plástica cubana, entre ellos Roberto Fabelo, William Carmona y Agustín Rolando Rojas Leyva.
En 1972 propuso que el grabado pasara de ser una asignatura complementaria a convertirse en especialidad de pleno derecho en los planes de estudio de las academias de arte de la isla, transformación decisiva para el desarrollo posterior de esa disciplina.
En 1983 obtuvo una beca en el Atelier 17 de París, el legendario taller del grabador Stanley William Hayter, donde también trabajaron Picasso y Francisco Toledo. Allí descubrió la computadora como herramienta artística y quedó, según sus propias palabras, “obsesionado”.
Al regresar a La Habana fundó el Laboratorio de Gráfica Computarizada del ISA, convirtiéndose en el pionero del arte digital en Cuba. Realizó los primeros videoclips de animación de la televisión cubana y, en 1989, exhibió esos trabajos en el Festival de Cine de La Habana.
Llegó a México en 1991 y en el año 2000 fundó, junto al poeta mexicano Cuitláhuac Rangel, el Taller de Gráfica La Siempre Habana, primero en Coyoacán y luego en Cuernavaca, que se convertiría en una referencia de primer nivel en el panorama gráfico latinoamericano.
Por sus prensas pasaron más de un centenar de artistas —cubanos, mexicanos y de otras latitudes—, entre ellos José Luis Cuevas, Vicente Rojo, Castro Leñero, Kcho, Nelson Domínguez, Fabelo, Zaida del Río, José Bedia y Tomás Sánchez.
El maestro Vicente Rojo dejó escrito sobre él: “Espero —y deseo— que, sin perder su entrañable acento cubano, el taller pueda llamarse también El Siempre México.” El propio Valdés consideraba La Siempre Habana la colección de gráfica cubana más importante realizada fuera del país en todos los tiempos, afirmación que en su caso no era vanidad sino un inventario.
Su obra personal giró de manera persistente en torno a la arquitectura colonial de La Habana, tema que trabajó durante más de cuatro décadas en una larga serie homónima que atravesó técnicas y soportes: grabado en metal, xilografía, acrílico sobre tela, acuarela y formatos monumentales.
En 2003, el Ministerio de Cultura de Cuba le otorgó la Medalla por la Cultura Nacional.
OnCuba publicó en 2020 una amplia entrevista con Valdés, a cargo del poeta Alex Fleites, en la que el artista repasó su trayectoria con lucidez y franqueza. Hacia el final de la conversación, al hablar de su obra, dijo: “Cuando ya no esté, la obra va a tener que defenderse sola. Entonces vendrán los críticos para decidir si valió la pena invertir tanto tiempo embarrando superficies.”













