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A 300 días de la tregua, la vida en Gaza sigue sometida a un escenario infernal con falta de agua corriente, electricidad y una infraestructura funcional básica, con cientos de miles de palestinos que sobreviven en tiendas de campaña atrapados en un bucle de precariedad, agobio y resistencia.
El goteo de muertes continúa. Más de 1200 palestinos han perdido la vida en este periodo, mientras Israel ocupa alrededor del 70 % del territorio de Gaza, de apenas 360 kilómetros cuadrados (la mitad de La Habana), según reportes de julio de 2026.
El control militar ha aumentado desde el 53 % acordado en el alto el fuego de octubre de 2025, expandiéndose progresivamente mediante nuevas líneas de seguridad y barreras físicas.
Así lo refleja este domingo un reportaje del periódico español El País, que recoge testimonios desgarradores de desplazados como Ibrahim al Ghandur y Amani al Ayuri, junto a estadísticas oficiales que muestran que el sufrimiento del pueblo palestino persiste pese a la reducción de bombardeos.
Testimonios de dolor
Al Ghandur, de 36 años, perdió a su hermano cuando intentaba conseguir harina. “Encontré su cadáver en el suelo a la mañana siguiente, con los perros destrozándolo”, recuerda. Hoy sobrevive con una pierna amputada y cuatro dedos menos, sin poder costear siquiera los tres séqueles del transporte para visitar a su hija. “A veces prefiero alejarme del camino para que la gente no me vea, porque me avergüenzan las miradas de lástima”, confiesa.
La viuda Amani al Ayuri, de 35 años, resume la tragedia de miles de familias: “Nuestras vidas han dado un giro de 180 grados. Antes teníamos todo lo que necesitábamos. Ahora vivimos en una tienda de campaña y buscamos lo más básico”. Su esposo murió en un bombardeo en diciembre de 2023. Desde entonces, cría sola a tres hijas en condiciones insalubres, con calor sofocante, plagas de insectos y agua desalinizada del Mediterráneo para asearse.
Estadísticas de la precariedad
El 90 % de la población de Gaza sufre “disrupciones frecuentes e impredecibles” en el acceso al agua, según la ONU.
El Banco Mundial estima que el 98 % de la infraestructura bancaria fue destruida, dejando apenas dos cajeros automáticos operativos en todo el enclave.
El Ministerio gazatí de Sanidad reporta 1262 muertos en diez meses de alto al fuego, pese a que las milicias no han disparado cohetes contra Israel.
Solo la semana pasada, 290 hogares sufrieron nuevos desplazamientos o pérdidas de propiedades.
La economía se sostiene en comisiones de hasta el 50 % para obtener efectivo, trueque y monederos electrónicos como Jawwal Pay.
Una dramática “normalidad”
En medio de la devastación, la vida insiste en abrirse paso. Miles de desplazados llenan las playas de Ciudad de Gaza, ahora libres de bombardeos. Los niños retoman clases en carpas improvisadas. Un librero rescata volúmenes de entre los escombros, y un artesano reconstruye laúdes con maderas de cajas de ayuda humanitaria.
“Quizás la situación ha mejorado un poco, pero la vida diaria sigue siendo casi la misma que durante la guerra”, admite Musab al Attar, joven informático que trabaja en el desarrollo de pagos digitales entrevistado por El País.

Castigo colectivo y un futuro incierto y aterrador
Israel permite la entrada a Gaza de unos 600 camiones diarios, pero gran parte son del sector privado, con bienes no esenciales como golosinas o móviles. La Cámara de Comercio señala que solo diez camiones recientes llevaban equipamiento médico o pasto para animales. “Frente a mi tienda de campaña pasan todos los días cientos de camiones. Pero no veo que me llegue ninguna ayuda”, denuncia Al Ghandur.
Para los gazatíes, la tregua no ha traído seguridad ni reconstrucción. “No solo perdí a mi esposo en esta guerra, también a otros parientes. Es una de las experiencias más dolorosas que he vivido”, lamenta Al Ayuri. Al Attar, con apenas 20 años, resume el sentimiento colectivo: “No sé cómo mejorarán nuestras vidas. Hasta ahora, no siento que haya un día diferente a los que vivimos durante la guerra. Seguimos sufriendo”.
Cuba, Gaza y la crisis humanitaria
A principios de agosto, expertos en derechos humanos de la ONU condenaron las nuevas sanciones de Estados Unidos contra Cuba, especialmente las dirigidas a impactar al sector energético, y advirtieron que podrían convertir la isla en una “Gaza silenciosa”.
Señalaron que privar a una población de alimentos, combustible y servicios básicos constituye una violación del derecho a la vida y a la dignidad humana. La declaración subrayó que los apagones, la escasez de medicamentos y el alza de precios de productos esenciales como el arroz y el aceite están generando una crisis humanitaria en toda regla.
El informe recordó que las medidas coercitivas unilaterales de Washington contravienen la Carta de la ONU y forman parte de una estrategia de cambio de régimen.
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Los expertos alertaron que la falta de energía afecta de manera desproporcionada a mujeres, niños y ancianos, mientras la inflación golpea a los hogares más vulnerables.
La visita de congresistas demócratas a Cuba en julio reforzó esta preocupación: uno de ellos, Mark Pocan, afirmó que la situación en la isla “puede describirse como una Gaza silenciosa”, donde la población no puede trabajar, conservar alimentos ni acceder a suministros médicos.














Es incredible la hipocrecia de los EEUU que por decadas han Estado haciendoles reclamos a otros paises de violaciones de Derechos Humanos cuando la verdad es que el sistema Capitalista es una violacion de Derechos Humanos que el Mundo cobardemente tolera por miedo a los EEUU. Israel nunca se deberia haber creado por los EEUU. Especialmente con leyes racistas y la opinion de los Judios que se creen haber sido escogido por Dios sobre Todo El resto de la Humanidad o sea la misma ideas maximalistas de los NAZIS en Alemania. Los EEUU crearon una nueva Sparta en El siglo XX