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Moderna y Merck anunciaron en las últimas horas resultados positivos de una vacuna personalizada contra el melanoma, un tipo agresivo de cáncer de piel, en el ensayo clínico de fase 3 más avanzado realizado hasta ahora con este tipo de tratamiento.
De acuerdo con un reporte de El País, la terapia, administrada junto con el fármaco de inmunoterapia Keytruda, logró reducir el riesgo de que el cáncer reapareciera o se extendiera a otros órganos en pacientes a los que ya se les había extirpado el tumor.
El estudio incluyó, según CNN, a 1137 pacientes con melanoma que habían sido sometidos a cirugía y presentaban un riesgo elevado de recaída. Un grupo recibió únicamente pembrolizumab, el principio activo de Keytruda, mientras que los demás recibieron el medicamento combinado con intismeran autogene, la vacuna desarrollada por Moderna y Merck.
Según las compañías, la combinación alcanzó los objetivos establecidos para medir el tiempo que los pacientes permanecían sin una recaída y sin que el cáncer se propagara a otras partes del organismo.
El resultado constituye un avance relevante porque es la primera vez que una terapia personalizada contra el cáncer basada en ARN mensajero obtiene un resultado positivo en un ensayo de fase 3, el último gran paso antes de solicitar una eventual aprobación regulatoria.
Sin embargo, los datos completos todavía no han sido publicados y las compañías prevén presentarlos en un próximo congreso médico.
Una vacuna hecha para cada paciente
A diferencia de las vacunas tradicionales, esta no se administra para evitar que una persona sana desarrolle cáncer. Se utiliza después de que el melanoma ha sido extirpado y se fabrica a partir de las características específicas del tumor de cada paciente.
Para elaborarla, se analiza una muestra del cáncer extraído durante la cirugía y se identifican las mutaciones particulares de sus células. Con esa información se diseña una vacuna de ARN mensajero destinada a enseñar al sistema inmunitario a reconocer esas características y atacar las células cancerosas si vuelven a aparecer.
El enfoque ya había mostrado resultados alentadores en un ensayo anterior. En una fase 2 presentada en junio, la combinación de la vacuna con Keytruda redujo en 49 % el riesgo de recaída o muerte y en 59 % el riesgo de metástasis, aunque aquel estudio contó con apenas 157 pacientes. El nuevo ensayo amplió considerablemente la muestra y permitió evaluar la estrategia en más de un millar de personas.
La tecnología utilizada adquirió notoriedad mundial durante la pandemia de Covid-19, cuando las vacunas de ARN mensajero demostraron que podían utilizarse para enseñar al sistema inmunitario a reconocer determinados componentes de un virus.
En el cáncer, reseña el medio, el principio es diferente, pues el ARN se utiliza para presentar al sistema inmunitario los llamados neoantígenos, características específicas de las células tumorales que pueden convertirse en objetivos de la respuesta defensiva del organismo.
El resultado abre además la puerta a estudiar la misma plataforma contra otros tumores. Moderna y Merck ya investigan su utilización en diferentes tipos de cáncer, mientras otros grupos científicos trabajan con estrategias similares.
Las acciones de Moderna se disparan
El anuncio tuvo una repercusión inmediata en los mercados. Las acciones de Moderna llegaron a subir 156 % durante la jornada, mientras las de Merck avanzaron alrededor de 8 %, según El País.
La reacción refleja las expectativas que el resultado genera para Moderna, que intenta ampliar su negocio más allá de las vacunas contra la covid-19 y convertir el ARN mensajero en una plataforma para tratamientos contra otras enfermedades.
Pero el entusiasmo bursátil contrasta con la cautela que todavía rodea los resultados. Las compañías aún no han divulgado cifras detalladas sobre cuánto se prolongó la supervivencia de los pacientes ni sobre la supervivencia global, y tampoco se conocen todavía todos los datos de seguridad y eficacia.
La oncóloga Marisol Soengas, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de España, señaló al diario español que sería necesario conocer los datos completos, aunque consideró que, por la trayectoria de las empresas, existen razones para mantener un “cauteloso optimismo”.
Por tanto, el anuncio no significa todavía que exista una vacuna contra el melanoma disponible para los pacientes. Se trata de un resultado positivo de un ensayo de fase 3 que deberá ser presentado a las autoridades regulatorias antes de que el tratamiento pueda llegar eventualmente al mercado.
Cuba también enfrenta una alta incidencia de cáncer de piel
En Cuba, el cáncer de piel ha representado en los últimos años uno de los principales problemas oncológicos. Un estudio publicado en 2025 en la Revista de Cirugía, realizado por investigadores de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, señala que esta enfermedad tuvo la mayor tasa de incidencia de todos los cánceres en Cuba entre 2019 y 2021, de acuerdo con los anuarios estadísticos nacionales citados por los autores.
En el anuario correspondiente a 2023, permanecía entre los cánceres de mayor incidencia tanto en hombres como en mujeres.
La investigación analizó a los 39 pacientes con cáncer de piel operados durante 2024 en la consulta de Cirugía Menor Ambulatoria del Policlínico Docente Lawton, en el municipio Diez de Octubre, La Habana.
El 71,79 % eran mujeres, mientras que el grupo de edad más representado fue el de 52 a 62 años, con 14 pacientes. En tanto, el 84,62 % tenía tez blanca y las lesiones malignas aparecieron con mayor frecuencia en la cara.
El estudio también permite poner en perspectiva la diferencia entre el melanoma al que apunta la vacuna experimental y los tipos de cáncer de piel más habituales en la práctica clínica cubana. De los casos analizados, el diagnóstico histológico predominante fue el carcinoma basal nodular, con 12 pacientes (30,77 %).
Los autores recuerdan que el melanoma es menos frecuente que los carcinomas basocelular y espinocelular, pero también es el tipo de cáncer de piel con mayor capacidad de invasión y peor pronóstico.
Los investigadores identifican además la exposición a la radiación ultravioleta como uno de los principales factores asociados al desarrollo de estos tumores, junto con características individuales como el fototipo de piel, la presencia de lunares o pecas y los antecedentes familiares y personales.












