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La red encargada del monitoreo sísmico en Cuba también está siendo afectada por los robos. La estación sismológica de la Isla de la Juventud quedó fuera de servicio después de que robaran todos sus equipos, incluidos los sistemas de alimentación y los instrumentos utilizados para registrar movimientos sísmicos.
El jefe del Servicio Sismológico Nacional, Enrique Arango Arias, informó sobre el hecho en redes sociales y detalló que los delincuentes se llevaron desde los paneles solares y las baterías hasta equipos especializados como el sismómetro y el digitalizador.
“No dejaron nada”, escribió el especialista.
La estación se inauguró a inicios de 2024 y forma parte de la red del Servicio Sismológico Nacional, integrada por más de 24 estaciones distribuidas en 12 provincias y la Isla de la Juventud.
De acuerdo con las autoridades, estas instalaciones permiten registrar movimientos sísmicos y aportar información en tiempo real para el monitoreo de terremotos y posibles tsunamis.
Otros robos en la red sismológica de Cuba
El caso de la Isla de la Juventud no sería un hecho aislado. Arango Arias aseguró que recientemente también se robaron equipos en la estación sismológica de Moa, en Holguín, y en la estación central de respaldo ubicada en la ciudad de Holguín.
“Esto no es un simple robo, es un sabotaje a una institución que constituye un sistema de alerta de terremotos y tsunamis que abarca Cuba y el Caribe”, afirmó el jefe del Servicio Sismológico Nacional.
El especialista cuestionó además la repetición de estos hechos y sus consecuencias para el funcionamiento de una red destinada a vigilar la actividad sísmica.
“¿Hasta dónde va a llegar el vandalismo? ¿Hasta dónde la impunidad de estos hechos que están afectando a toda la sociedad?”, escribió.
Una red clave para el monitoreo sísmico
La red sismológica cubana cuenta con un equipamiento que permite detectar y registrar movimientos de la tierra y transmitir información para el seguimiento de la actividad sísmica.
La salida de una estación de servicio reduce, por tanto, la capacidad de la red para obtener información desde esa zona, mientras las autoridades deben afrontar además la recuperación y reposición de equipos especializados.
Arango Arias señaló que los robos recientes están afectando el monitoreo sismológico en el país, en un contexto en el que distintas instalaciones cubanas también enfrentan problemas derivados del deterioro, la escasez de recursos y el vandalismo.
El Código Penal cubano establece en sus artículos 125 y 126 sanciones de entre siete y 30 años de privación de libertad, cadena perpetua o incluso pena de muerte para el delito de sabotaje.
En este caso, Arango Arias calificó los hechos como un “sabotaje” debido a su impacto sobre una institución vinculada al sistema de alerta ante terremotos y tsunamis.












