El Cuba Study Group, organización estadounidense centrada en el análisis de la realidad cubana, pidió a los gobiernos de EE.UU. y Cuba “actuar de inmediato” para facilitar la llegada de ayuda humanitaria a la población de la isla.
En un documento titulado A Stronger Humanitarian Response to Cuba’s Deepening Crisis, el grupo considera que “la crisis humanitaria en Cuba ha alcanzado una etapa alarmante” y señala que los apagones crónicos y la escasez de combustible, alimentos, medicinas y otros productos básicos están imponiendo “cargas extraordinarias” a las familias cubanas y limitando la capacidad de respuesta de iglesias, organizaciones humanitarias y negocios privados.
La organización independiente y no partidista, que se ha mostrado favorable al diálogo bilateral y también a las reformas en la isla, atribuye responsabilidades tanto a La Habana como a Washington en la crítica situación que atraviesa el país.
Al respecto, estima que el Gobierno cubano tiene “gran responsabilidad” por los problemas económicos y políticos estructurales que han dejado a la isla “tan vulnerable a la presión externa”, pero sostiene también que EE.UU. es responsable de un “bloqueo de facto al combustible” y de nuevas sanciones que, a su juicio, no han conseguido sus objetivos y han agravado el sufrimiento de los cubanos.
Reclamos a Washington y La Habana
Los principales reclamos del Cuba Study Group están dirigidos a Washington. Entre estos se cuenta establecer una exención humanitaria para el combustible donado por terceros países, acompañada de mecanismos destinados a evitar que esos recursos sean desviados.
También propone una autorización general para las donaciones de medicamentos a Cuba y un corredor financiero humanitario y para el sector privado que permita canalizar recursos directamente hacia la población y hacia actores independientes situados fuera del sistema estatal.
La organización, compuesta por líderes empresariales y comunitarios de descendencia cubana, sostiene que los Departamentos del Tesoro y Comercio ya disponen de herramientas para ampliar esas excepciones mediante licencias y otras medidas regulatorias, sin que sea necesario aprobar una nueva ley.
Al mismo tiempo, pide a La Habana “eliminar los obstáculos regulatorios, financieros y logísticos que impiden que la ayuda disponible llegue a quienes la necesitan”. Según el documento, una flexibilización en ambos lados también podría facilitar una mayor asistencia internacional al reducir la incertidumbre y crear canales más previsibles para la entrega de recursos.
“Instamos a ambos gobiernos a actuar inmediatamente para que las sanciones y los obstáculos burocráticos dejen de impedir el alivio urgente que necesita el pueblo cubano”, señala el documento.
Gobierno cubano afirma que no se opone a la ayuda de EE.UU. “siempre que beneficie al pueblo”
La ayuda humanitaria “no es moneda de cambio”
La declaración llega en medio de una marcada agudización de la ya prolongada crisis económica y energética en Cuba, mientras la Administración Trump ha continuado endureciendo su política hacia la isla y ampliando el alcance de sus sanciones.
En paralelo, EE.UU. ha venido enviando asistencia humanitaria a la isla, primero dirigida a damnificados del huracán Melissa —en dos paquetes de tres y seis millones de dólares, repartidos por la iglesia católica— y más recientemente llegó ya el primer cargamento de un paquete más amplio, para todo el país y valorado en 100 millones.
El Cuba Study Group considera, sin embargo, que esos 100 millones de dólares siguen siendo insuficientes frente a la situación actual y que la magnitud de las necesidades existentes en el país exige ampliar esos mecanismos. A la par, rechaza la manipulación de esta ayuda por las partes.
“La asistencia humanitaria nunca debe tratarse como una moneda de cambio”, reitera la organización, que considera que las medidas propuestas pueden ponerse en práctica mediante decisiones ejecutivas y regulatorias y sin esperar una nueva legislación.
El llamamiento se produce además en momentos en que, según el propio documento, una escalada militar y un gran acuerdo negociado entre Washington y La Habana parecen, al menos por ahora, poco probables.
En ese escenario, el grupo subraya entonces la respuesta humanitaria como un terreno en el que ambos gobiernos podrían adoptar medidas inmediatas pese a sus profundas diferencias políticas, dadas las “necesidades humanitarias inmediatas” existentes hoy en la isla.











