A sus 43 años, el cubano Erislandy Lara volverá al ring a defender su corona en el boxeo profesional.
La promotora No Limit Boxing confirmó oficialmente este martes el combate entre el guantanamero y el australiano Tim Tszyu, con el campeonato mundial de peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) en juego.
Por ahora, el duelo que pondrá a prueba nuevamente al veterano peleador de la isla carece de fecha, sede o cadena que se encargará de las transmisiones televisivas, detalles que los organizadores desvelarán en los próximos días.
Varios reportes apuntan a que pudiera pactarse para finales de noviembre y que cuatro ciudades de Australia estarían interesadas en acoger la quinta defensa de Lara, quien no pelea desde diciembre pasado, cuando venció por decisión unánime a Johan González.
WORLD TITLE FIGHT 🚨
Tim Tszyu will face Erislandy Lara for the
WBA middleweight world title.An announcement on the official date/venue will be made in due course.
#NoLimitBoxing https://t.co/Q1eV19iQaT
— No Limit Boxing (@NoLimit_Boxing) October 13, 2026
Camino irregular
El camino de Lara hacia esta pelea ha sido irregular. Su ascenso al peso mediano empezó en 2021, cuando ganó el título “regular” de la AMB con una victoria sobre Thomas LaManna. En mayo del siguiente año defendió con éxito el cinturón ante Gary O’Sullivan, en el Barclays Center de Brooklyn, en una cartelera encabezada por Gervonta Davis.
Meses después, la AMB ordenó a Gennadiy Golovkin defender su título de supercampeón frente a Lara, que era su retador obligatorio. El kazajo no aceptó ese duelo y renunció al cinturón, dejando a Lara como monarca de las 160 libras.
En septiembre de 2024, en Las Vegas, el guantanamero volvió a retener el título contra Danny García en la cartelera que tuvo como pelea estelar la de Canelo Álvarez frente a Edgar Berlanga. Desde entonces se abrió un compás de espera de 14 meses y un plan de unificación frente a Janibek Alimkhanuly, pero el kazajo dio positivo por meldonium y fue retirado del combate.
Sin la opción del premio mayor, Lara se midió entonces con González, que aceptó la pelea con pocos días de aviso. El pleito se celebró el 6 de diciembre de 2025 y el cubano impuso su ley desde el primer asalto, cuando derribó a su rival.
Dilatada trayectoria
Lara llega a una nueva defensa de su corona con un récord de 32 victorias (19 por KO), tres derrotas e igual cantidad de empates, producto de su paso por dos divisiones en las que se ha coronado en la AMB a lo largo de sus 19 años de experiencia en el boxeo profesional.
Sus únicas derrotas llevan nombres de peso. Cayó con un controvertido veredicto ante Paul Williams y en decisión dividida ante Canelo Álvarez en 2014, en un pleito en la división de 155 libras celebrado en Las Vegas.
El tercer tropiezo lo tuvo frente a Jarrett Hurd, en una unificación de las 154 libras que la cadena ESPN eligió Pelea del Año 2018.
Ahora toca el turno de exponer todo su talento y experiencia acumulada ante Tszyu (28-3 y 18 nocauts), quien llega con 31 años y una racha de tres victorias seguidas, en el recorrido que le llevó hasta el trono superwelter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
Desenlace incierto
Los argumentos a favor del cubano son los de siempre. Es zurdo, tiene un jab preciso, maneja la distancia con maestría y posee una pegada sorpresiva en la mano izquierda, todos ingredientes para garantizar otro duelo atractivo, según la mayoría de los expertos.
En su contra vuelve a jugar la edad y la incertidumbre de su capacidad de respuesta ante un peleador que de seguro buscará acortar la distancia, sostener la presión y aumentar el volumen de golpes.
De acuerdo con las apreciaciones especializadas, Lara intentará controlar los tiempos y explotar los errores de entrada del australiano para contrarrestar el hecho de boxear en casa del rival, donde los jueces locales pueden inclinar una pelea cerrada.
El combate se perfila, por tanto, como un choque de estilos con un favorito difícil de señalar. Lara tiene más oficio y mejores recursos técnicos. Tszyu, en cambio, posee juventud, ambición y el público a su favor para espejar la ecuación.











