El Gobierno cubano negó estar vinculado con los cargamentos de combustible incautados recientemente por las autoridades de EE.UU., según las cuales su destinatario era ENETEC S.A., una empresa estatal sancionada por Washington.
“Podemos asegurar que no hubo ningún contrato de ningún tipo con ENETEC S.A.”, aseguró el ministro cubano de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, en una entrevista con la agencia Reuters publicada este lunes.
El funcionario dijo que La Habana no tenía conocimiento de los envíos intervenidos por el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS) y rechazó así las acusaciones de Washington sobre la presunta participación de la entidad estatal cubana en esas operaciones.
Incluso, fue más allá, y afirmó que el Estado cubano no ha podido importar petróleo desde hace meses debido a las sanciones y el cero petrolero impuesto por la Administración Trump, y que el último cargamento que llegó al país fue el del petrolero ruso Anatoli Kolodkin a fines de marzo.
“Ninguna empresa estatal cubana ha logrado conseguir un contrato de combustible, ya sea por pequeñas o grandes cantidades”, señaló, al tiempo que dijo que todo el combustible que está llegando a Cuba lo hace a través del sector privado, si bien minimizó su impacto en la isla.
La incautación
El pasado 7 de octubre, autoridades estadounidenses anunciaron la incautación y retención de 90 cargamentos de biodiésel valorados en alrededor de 2,8 millones de dólares.
De acuerdo con lo anunciado entonces, estos envíos estaban destinados a ENETEC S.A., una empresa mayorista de combustibles y lubricantes con sede en La Habana, incluida desde julio en la lista de entidades sancionadas por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
Según la información divulgada por Washington, 71 cargamentos fueron interceptados en Port Everglades, Florida, y otros 19 en Houston, Texas. El volumen total ascendía a unos 615 mil galones, equivalentes a aproximadamente 2,3 millones de litros.
Las autoridades estadounidenses sostuvieron que los envíos formaban parte de un intento de eludir las sanciones contra Cuba y beneficiar al Gobierno de la isla mediante una entidad estatal. No obstante, no identificaron a las empresas exportadoras ni informaron de arrestos o cargos en relación con la operación.
EEUU incauta biodiésel con destino a Cuba por un valor cercano a los 3 millones de dólares
Importaciones insuficientes
La incautación se produjo mientras la Administración Trump mantiene severas medidas y presiones contra el suministro de combustible al sector estatal cubano, aunque desde inicios de año ha permitido compras de gasolina y diésel por empresas privadas de la isla bajo condiciones específicas.
De la O Levy reconoció que esas importaciones han aumentado en los últimos meses, pero aseguró que su volumen continúa muy por debajo de las necesidades reales de Cuba, al tiempo que afirmó que las mismas son en realidad inferiores a las cifras manejadas por la prensa.
“Nosotros sabemos la cantidad de combustible que entra al país y no tiene nada que ver con esas cantidades que se hablan en esas noticias”, señaló.
“Me atrevería a decir que la cantidad que está entrando al país ni siquiera cubre el 3 % de sus necesidades de combustible”, afirmó el ministro a la agencia británica, con lo que minimizó el efecto de estas importaciones en la economía y la cotidianidad del país.
Según dijo, esas compras permiten sostener “determinadas actividades del sector privado”, entre las que mencionó la mensajería, los servicios agrícolas, las ferreterías y “algunos niveles” de transporte. Al respecto, apuntó que, si bien la población consume los productos y servicios que ofrecen esos negocios, sus importaciones de combustible no satisfacen “la mayor parte de las necesidades energéticas nacionales”.
Lo dicho por el titular de Energía y Minas contrasta con los datos hechos públicos desde EE.UU., según los cuales en julio se habrían importado 3,22 millones de barriles, cifra que casi duplica todo el combustible exportado desde Estados Unidos a la isla durante los primeros seis meses de 2026.
En agosto, por su parte, las exportaciones estadounidenses de combustibles hacia Cuba tuvieron un valor de 74,8 millones de dólares, con lo que alcanzaron los 231,7 millones desde enero.
Crisis, presiones y declaraciones cruzadas
En la entrevista con Reuters, De la O Levy insistió en que las dificultades con el suministro de combustible, agravadas por la actual política de EE.UU., son las mayores responsables de la agudización de la crisis energética en Cuba y los prolongados apagones en la isla.
El ministro hizo también referencia a los planes gubernamentales para enfrentar la crisis, en particular al programa de energía solar fotovoltaica y las innovaciones para refinar combustible en el país, aunque reconoció que se trata de un “camino largo, lento”.
Cuba depende en gran medida de las importaciones para cubrir sus necesidades energéticas, mientras su producción nacional de crudo se destina casi por completo a las antiguas y sobreexplotadas centrales termoeléctricas. Según el propio ministro, solo alrededor del 40 % de la electricidad del país se genera a partir del petróleo cubano.
La presión estadounidense sobre el suministro de combustible se intensificó a comienzos de año y ha incluido el cerco a las importaciones del Estado y sanciones contra empresas estatales del sector, entre ellas la Unión Cuba-Petróleo (CUPET).
Washington sostiene que estas medidas buscan limitar los recursos del Gobierno cubano, al que responsabiliza de la crisis y al que busca forzar a una mayor apertura económica y un cambio político.
La Habana, por su parte, ha denunciado reiteradamente las presiones estadounidenses como parte de una política de asfixia económica que agrava las condiciones de vida de la población. Además, las ha considerado ilegales a los efectos del derecho internacional y ha calificado como “piratería” las incautaciones por EE.UU. de cargamentos de combustible con destino a la isla.












