La Federación Internacional de Boxeo (IBF, por sus siglas en inglés) ordenó este lunes el combate obligatorio entre el cubano Andy Cruz y el ruso Artur Subkhankulov por la corona vacante del peso ligero (135 libras).
La decisión fue anunciada luego de que el estadounidense Raymond Muratalla renunciara oficialmente al cinturón para mudarse a la división superligera (140 libras).
Fue precisamente Muratalla quien cortó el paso a Andy hacia su primera faja universal, al derrotarlo en enero en un combate disputado en el hotel Fontainebleau de Las Vegas. Ello significó, además, su primera derrota como boxeador profesional.
Ahora la IBF dio al cubano y al ruso un plazo de 30 días para negociar directamente el combate antes de recurrir a una puja económica (purse bid) entre promotoras.
Andy Cruz vs. Artur Subkhankulov: IBF ordena pelea por el título mundial ligero vacante pic.twitter.com/K9XBtSqQtc
— NotiFight (@NotiFight) September 8, 2026
Con la ventana de negociación abierta, las partes deberán llegar a un acuerdo sobre bolsa, sede y fecha en las próximas semanas. De no suceder, la IBF convocará una puja económica similar a la que definió, en octubre de 2025, la organización del combate entre el matancero y el estadounidense.
Si las negociaciones llegan a buen puerto, la pelea Cruz-Subkhankulov se perfila como una de las más atractivas del año en la competitiva categoría de 135 libras.
La abdicación
Muratalla defendió el título por última vez el pasado 1 de agosto de 2026 ante el brasileño Robson Conceição, en el Theater at Virgin Hotels de Las Vegas. En esa ocasión triunfó por decisión unánime.
Poco después, y tal como se esperaba, el californiano dejó vacante ese trono para perseguir una nueva coronación, pero en una categoría superior.
Esa decisión forzó a la IBF a designar a sus dos principales contendientes, Subkhankulov y Cruz, como protagonistas de la pelea por el título.
La designación llega en un momento particular para Andy: el cubano tuvo que pedirle formalmente a la IBF que restituyera su posición en el ranking después de perderla, y el organismo lo ubicó en el puesto número tres, justo detrás de Subkhankulov.
Ese reordenamiento, hecho público a comienzos de agosto, dejó a Cruz en una posición inmejorable para acceder al título en cuanto Muratalla decidiera dar el salto de categoría, como finalmente ocurrió.
Camino de reconstrucción
La derrota ante Muratalla interrumpió un camino que había sido meteórico. Apenas en su séptimo combate rentado, Andy se medía por una corona mundial, impulsado por uno de los historiales amateur más destacados del boxeo cubano reciente, que incluía el oro olímpico en Tokio 2020, tres cetros mundiales y dos medallas de oro panamericanas, entre otros logros.
Tras el tropiezo, el cubano buscó encauzar su carrera. En junio de 2026 estuvo cerca de disputar un eliminatorio final, pero su rival, el estadounidense Albert Bell, se retiró a última hora.
El cubano no se quedó sin actividad: el 18 de julio de 2026 noqueó en tres asaltos al mexicano Abraham Montoya en el Dignity Health Sports Park de California, en un combate en el que fue dueño absoluto de la acción.
Esa victoria dejó su récord profesional en 7-1 (4 KO), y resultó decisiva para que la IBF lo mantuviera entre sus principales aspirantes al título.
Andy Cruz noquea antes de explorar nueva ruta hacia una faja mundial
Una revancha amateur
El cruce a pactar no será el primero entre Cruz y Subkhankulov. Los dos boxeadores ya se midieron como amateurs a finales de mayo de 2019, durante la semifinal del Grand Prix de Usti nad Labem (República Checa), en un combate que Cruz ganó por decisión dividida en tres asaltos.
Siete años después, ambos llegan a un pulso con muchísimo más en juego: un cinturón mundial.
Subkhankulov, de 34 años, tuvo una extensa trayectoria amateur antes de debutar como profesional en 2021. Desde entonces acumula un récord invicto de 12-0 (6 KO), y ha completado diez o más asaltos en siete ocasiones, un dato que habla de su resistencia y disciplina táctica.
Andy Cruz, por su parte, llega con una leve ventaja física —mide unos cinco centímetros más que su oponente— y, según el consenso de los analistas, con mayor pegada que su rival. No obstante, deberá plasmar esa supuesta ventaja sobre el ring si desea ceñirse el título en disputa.













