El actor y humorista cubano Orlando Manrufo, conocido por interpretar a Mariconchi, uno de los personajes femeninos más populares de la escena humorística nacional, falleció este miércoles en La Habana a los 68 años.
La noticia la confirmó en Facebook el Centro Promotor del Humor, que recuerda a su personaje como “la anciana deslenguada y pendenciera” que Manrufo llevó a los escenarios durante décadas.
Por años, el artista protagonizó el espectáculo La Esquina de Mariconchi, que tuvo como sede el teatro América de La Habana.
Su partida ha generado numerosos mensajes de despedida entre sus colegas.
Luis Silva, conocido por interpretar a Pánfilo en Vivir del cuento, expresó su tristeza por la muerte de Manrufo y recordó que el teatro América fue durante años la casa de La Esquina de Mariconchi.
También envió condolencias a sus familiares, con una mención especial a Olivia, hija mayor del artista, quien trabajó junto a Silva en el popular programa televisivo.
Por su parte, el humorista Iván Camejo despidió a Manrufo como amigo y compañero de profesión.
“Mi amigo Orlando Manrufo, o Mariconchi, como lo conocían todos, se ha marchado hoy seguramente hacia algún escenario en el más allá donde el público debe estar esperándolo ansioso y con ganas de reír, como siempre fue», escribió. «Gracias por tu risa y por tantos momentos compartidos. El telón seguirá abriendo”, añadió.
Manrufo llegó al humor después de una trayectoria profesional muy distinta. En una entrevista publicada por Juventud Rebelde el pasado mes de febrero, contó que se graduó de ingeniero en transporte marítimo y ejerció esa profesión durante 16 años, aunque desde niño sentía inclinación por hacer reír.
A los siete años, recordó, ya lo convocaban en las fiestas infantiles para contar chistes y animar las celebraciones.
Su entrada al teatro ocurrió en 1988, cuando se incorporó al grupo de aficionados Olga Alonso, en la Casa de la Cultura de Centro Habana, dirigido entonces por Humberto Rodríguez. Allí participó en montajes de obras del teatro cubano como Santa Camila de La Habana Vieja, Yarini, María Antonia y Andoba. Su inclinación por la comedia llevó a Rodríguez a confiarle el bloque humorístico que cerraba las peñas del grupo.
El personaje de Mariconchi surgió durante uno de esos ejercicios de actuación, cuando, según relató Manrufo a Juventud Rebelde, tomó una peluca del camerino e improvisó una parodia del programa televisivo Nuestros hijos junto a la actriz Laura de la Uz.
Más tarde, Osvaldo Doimeadiós, entonces director del Centro Promotor del Humor, le aconsejó sacar al personaje de los sketches y presentarlo en el Festival Nacional de Humor Aquelarre mediante un monólogo.
Manrufo siguió la recomendación y presentó Aventuras y desventuras de Mariconchi, propuesta con la que obtuvo el Premio Aquelarre de 1996. En enero del año siguiente recibió una invitación para actuar en el teatro Sauto de Matanzas y decidió abandonar su empleo como ingeniero para dedicarse profesionalmente al humor.
El artista explicó que concebía a Mariconchi como un homenaje a las humoristas Eloísa Álvarez Guedes y Consuelo Vidal. Su intención era construir una mujer “espontánea, cubana, dicharachera, sin pelos en la lengua”, con una personalidad propia y una manera particular de abordar asuntos de la vida cotidiana.












