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La carrera por el escaño del distrito 27 de Florida se dirige a un recuento automático que podría arrancar este sábado, después de que la diferencia entre la republicana María Elvira Salazar y el demócrata Eliott Rodríguez quedara dentro del margen que, según la ley estatal, obliga a repetir el escrutinio por máquina.
Mientras, en el distrito vecino, Mario Díaz-Balart también vivió una de las noches más ajustadas de su larga trayectoria, aunque su ventaja se mantuvo por encima del umbral que activa el recuento obligatorio.
Según los resultados estatales no oficiales publicados el miércoles, y reseñados por el Nuevo Herald, Díaz-Balart obtuvo 114 547 votos, o el 49,87 %, frente a los 112 775 votos de Locklin, o el 49,10 %, una ventaja de 1772 votos (0,77 % de diferencia).
La ley del estado establece que si la diferencia entre dos candidatos es del 0.5 % o menos, se realiza un recuento automático mediante máquinas procesadoras de boletas. Si luego del recuento inicial automatizado hay una diferencia igual o inferior al 0,25 %, se pasa a un recuento manual.
MY STATEMENT REGARDING RECOUNT IN FL-27 pic.twitter.com/8dAamLgH28
— María Elvira Salazar 🇺🇸 (@MaElviraSalazar) November 6, 2026
Según Diario Las Américas, la supervisora de elecciones de Miami-Dade, Alina García, confirmó que el proceso está en marcha una vez que se terminen de revisar las boletas pendientes de firma y las provisionales.
Sin embargo, la campaña de Rodríguez le pidió que se apartara del procedimiento argumentando que la funcionaria se pronunció demasiado pronto la noche de las elecciones y señalando un posible conflicto de interés familiar.
García rechazó esa solicitud al afirmar que no existe conflicto, de modo que el recuento quedará bajo la supervisión de la misma oficina que administró la votación, un punto que la oposición demócrata sigue cuestionando.
La propia María Elvira, en un comunicado, aseguró que recibía “con beneplácito el recuento de votos” y apoyó “que el proceso siga su curso de manera transparente” y conforme a las leyes de Florida.
“Mi oponente debe permitir que la Junta de Escrutinio y los trabajadores electorales hagan su trabajo y dejar de intentar socavar la confianza de los votantes en el proceso electoral simplemente porque no le gustan los resultados actuales”, escribió en X.
Asimismo, dijo que Locklin “está actuando como alguien que se niega a reconocer los resultados electorales, intentando convertir este proceso en un circo político simplemente porque no le gusta el resultado de las elecciones”.
Por último, Salazar señaló que mantiene lo que declaró la noche de las elecciones: “Llevamos una ventaja de más de 1100 votos, un margen insuperable. Esos votos representan a personas reales cuyas voces merecen ser respetadas”.
Díaz-Balart, con menos margen que nunca
Mientras la contienda de Salazar entra en la fase de verificación mecánica, la de Díaz-Balart se encuentra en una situación distinta.
El congresista, que ha representado durante años a una porción significativa del sur de Florida, enfrentó por primera vez un territorio rediseñado que incorpora zonas de Broward donde su rival demócrata, Nicole Locklin, obtuvo un fuerte respaldo.
Este es un cambio en los mapas electorales que transformó un distrito tradicionalmente considerado más seguro en una contienda mucho más competitiva de lo habitual.
Díaz-Balart se proclamó ganador y pidió a los medios que den por cerrada la carrera, mientras Locklin aún no ha concedido y ha cuestionado un error temporal de datos que durante la noche electoral mostró cifras invertidas en algunos reportes preliminares.
De acuerdo con CBS, Locklin afirma que aún quedan dudas después de que un “error de ingreso de datos” provocara que apareciera un total de votos incorrecto.
Ambas contiendas se desarrollaron en distritos de fuerte presencia hispana del sur de Florida y terminaron mucho más reñidas de lo que muchos analistas anticipaban, porque el rediseño de los mapas, producto del proceso de redistribución que sigue al censo, convirtió en campos de batalla territorios que antes ofrecían márgenes más cómodos a los republicanos.
En el caso de Salazar, la estrechez del resultado activó de manera automática el mecanismo previsto en la legislación electoral de Florida, según el cual, cuando la diferencia entre el primero y el segundo queda por debajo de un umbral determinado, el recuento por máquina se convierte en obligatorio, y ese es precisamente el procedimiento que se espera inicie en las próximas horas.
La revisión de las últimas boletas, las que presentan problemas de firma o las provisionales, sigue en curso en Miami-Dade, y una vez concluya esa fase, el recuento mecánico deberá confirmar o modificar el orden actual.
Mientras, la campaña de Rodríguez ha insistido en que cada voto debe ser revisado con el máximo rigor, mientras el equipo de Salazar mantiene que la ventaja, aunque estrecha, es suficiente y que el proceso debe transcurrir sin dilaciones, de modo que la tensión entre ambas posturas ha marcado las declaraciones públicas de los últimos días.
En el distrito de Díaz-Balart el panorama es diferente, porque aunque el margen final se mantuvo por encima del límite que obliga al recuento automático, la sensación de que la carrera estuvo en juego hasta el final ha dejado un poso de incertidumbre entre algunos votantes y operadores políticos.
Locklin ha argumentado que el error de datos de la noche electoral generó confusión y que aún quedan elementos por esclarecer, mientras Díaz-Balart ha subrayado que los resultados oficiales ya reflejan la voluntad de la mayoría y que es momento de mirar hacia adelante.
A eso agrega que la inclusión de áreas de Broward en el nuevo mapa añadió un componente demográfico y político que no estaba presente en las versiones anteriores del distrito, lo que explica en buena medida por qué la contienda se percibió más cerrada.
Las autoridades de Miami-Dade y Broward deben completar la revisión de las últimas boletas y entregar los resultados no oficiales este fin de semana, con la certificación definitiva prevista a más tardar a mediados de mes.
Hasta entonces, solo la carrera de Salazar entra en la fase de recuento obligatorio, un procedimiento que consiste en volver a pasar las boletas por las máquinas de escrutinio bajo la supervisión de funcionarios electorales y observadores de ambas campañas.












