La afectación eléctrica sigue disparada en Cuba. Aun cuando este lunes se reincorporaron varias unidades generadoras, el déficit no cede y se mantiene por encima de los 2000 MW en el horario pico.
Este lunes la previsión oficial se situaba ligeramente por debajo de esa barrera. Sin embargo, la realidad fue diferente y la afectación máxima ascendió en la noche hasta los 2025 MW, según precisó la Unión Eléctrica (UNE).
En el actual escenario incide de manera significativa la desconexión de la termoeléctrica Antonio Guiteras, el principal bloque unitario del país, que sufrió una nueva avería durante el más reciente apagón nacional. Desde entonces se ha mantenido fuera del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
En la jornada de ayer concluyeron las reparaciones en el economizador —la pieza averiada— y se realizó una prueba hidráulica que podría dar luego paso a su sincronización.
Según lo explicado por el periodista José Miguel Solís, si no se detectaban inconvenientes, “sobre la medianoche (de ayer) la unidad podría iniciar el encendido de la caldera y, entre seis y ocho horas después, sería el momento de intentar la sincronización”.
Sin embargo, la UNE no contempla hoy su entrada en funcionamiento, por lo que presumiblemente la prueba no arrojó los resultados esperados y la reconexión de la Guiteras debe aún esperar.
Previsión de martes
Sin la planta matancera, que en condiciones óptimas aporta al SEN más de 200 MW, la disponibilidad eléctrica al amanecer de este martes era de 1180 MW. A esa hora la afectación ascendía a 1539 MW, cifra que debe llegar hasta los 1650 MW en el horario de la media.
Ya en la noche el déficit volverá a subir. La previsión oficial sitúa la demanda a esa hora en el entorno de los 3200 MW, mientras que la afectación máxima debe escalar hasta los 2050 MW.
La UNE no prevé para hoy la incorporación de ningún bloque generador. No solo la Guiteras debe mantenerse desconectada, sino también otras cinco unidades que actualmente están paradas por roturas o mantenimientos.
A ello se suman cerca de 400 MW perdidos por limitaciones en la generación térmica, así como más de 1000 MW que siguen sin producirse por la falta de combustible.
En este crítico escenario, el déficit previsto pudiera ir incluso a más si ocurre otra rotura o la demanda supera lo pronosticado, lo que alargaría aún más los ya insoportables apagones.










