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Cuba: Nuevas medidas económicas (I)

La Habana, enero 2022. Foto: Kaloian Santos.

Ayer jueves 21 de julio se dio a conocer un nuevo paquete de acciones aprobado por el Gobierno de Cuba dirigido a intentar conducir la crisis económica cubana hacia la recuperación. Anunciado por el Ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil Fernández, el paquete consta de 75 medidas encaminadas fundamentalmente a la captación de divisas, la protección de las personas más vulnerables y la flexibilización de los sectores productivos.

Ofreceremos a las lectoras y lectores de OnCuba la opinión de economistas que han accedido a contestar algunas preguntas en relación con el tema, en esta primera parte publicamos las respuestas de Juan Triana, doctor en ciencias económicas y columnista de OnCuba.

El Ministro de Economía durante su intervención ayer en el Noveno Período de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) anunció un crecimiento del 10% para el primer trimestre, ¿cree que es esta la “luz al final del túnel”?

El túnel ha sido y aun es largo y la luz ha sido y todavía es débil. Pero sin dudas es mejor oír cifras positivas de crecimiento que cifras negativas. El propio Ministro puso en contexto el significado real de ese crecimiento al compararlo con los decrecimientos anteriores. Crecer es necesario, pero en las condiciones en que nuestro pueblo ha tenido que vivir en estos últimos años, el crecimiento resulta significativo y relevante cuando logra impactar en el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo y ello aun no va a ocurrir. Pasa con el crecimiento que en dependencia de los sectores que crezcan su impacto sobre lo urgente y lo estratégico es diferente. Pasa incluso que puede ser hasta contradictorio, por ejemplo, necesitamos crecer en la oferta de bienes de consumo a la población, porque en estos años lo más castigado ha sido el consumo de la población cubana, sin embargo, pensando en la sostenibilidad de crecimiento, sería muy importante que otros sectores que no aporten de forma inmediata bienes de consumo, también crezcan. Hoy lo estamos viviendo todos los días de forma dramática, ahí están nuestros “apagones”, ¿Acaso para crecer no hace falta tener un sector energético sólido, moderno, eficiente y estable? Entonces ¿Cómo se resuelve la ecuación pollo versus kilowatt/hora? Es siempre un ejercicio en torno a subóptimos.

No aparece, al menos de forma explícita, el tema de los impagos y la deuda dentro de las medidas anunciadas. ¿Qué puede decir al respecto?

Yo al menos no vi ninguna referencia pública al respecto. Tampoco hay por qué estarlo diciendo todo de una sola vez. De todas formas, en mi opinión, la deuda es uno, sino el más importante cuello de botella que enfrentamos hoy, al menos de aquellos que está en nuestras manos intentar resolver. Cuba logró quizás la negociación de deuda más exitosa que ningún país haya logrado a mediados de la década pasada. Lamentablemente fue mal aprovechado y hemos vuelto a caer en una situación insostenible. La deuda eleva el riesgo país, daña la imagen y enturbia el ambiente de negocios, genera incertidumbre y eleva el costo financiero de cualquier operación comercial. Hay caminos para ir solucionándola, desde cambiar deuda por activos, adoptando modalidades que eviten la enajenación total de los mismos, hasta la creación de bonos de inversión que puedan ser adquiridos por los acreedores para acceder a nuevos proyectos de inversión. Todas tienen costos, todas tienen riesgos, pero no hay mayor costo que ser el país con la segunda peor evaluación de riesgo de América Latina o ver paralizada nuestras industrias por no honrar las deudas con proveedores, algunos de los cuales han resistido más que la Muralla China.

Una de las medidas de más impacto directo en la población de las anunciadas ayer es la apertura de un mercado de divisas. ¿Qué impacto real podría tener? ¿Significa una vuelta a la dolarización más que parcial de la economía nacional?

Tener un mercado de divisas operando en el país, o sea, que los agentes económicos y la población puedan acceder a la divisa mediante operaciones legales y abiertas en un mercado cambiario no es sinónimo de dolarización.

Una de las patas de la mesa del llamado ordenamiento que falló, fue la del mercado cambiario. Esa fue toda una discusión. Una reforma monetaria y cambiaria que excluye la consideración de un mercado cambiario generalmente no llega a buen fin. Regular ese mercado es otro asunto, suprimirlo fue, es y será un error. Al final la autoridad monetaria entregó un instrumento fundamental de regulación en las manos de agentes informales que fomentaron y fomentan la especulación. Creo que el impacto de la medida será positivo, aunque quizás no se vea en el corto plazo, pero a mi juicio hará más transparentes las operaciones en divisas. Creo que lograr transparencia en ese mercado es uno de esos propósitos, por eso pienso hay que garantizar que esos mecanismos de asignación sean muy transparentes y se rijan por criterios coherentes con los propósitos de incrementar la oferta interna, la oferta exportable y el avance tecnológico, independientemente de las formas de gestión que participen. Pero no escondo que me preocupa la asignación alejada de la eficiencia asignativa. En resumen, veo mucho mejor tener un mercado cambiario (CADECA no lo hizo para nada mal) público y oficial a lo que tenemos hoy o, mejor dicho, a lo que no tenemos hoy.

La dolarización es otro tema aunque tienen relación. Sería preferible no haber dolarizado parcialmente nuestra economía y menos haberlo anunciado antes del llamado ordenamiento pues puso a volar las expectativas. Todavía me cuesta aceptar las razones explicadas, quizás es un problema de mi estructura de pensamiento en estas cosas. Al final la dolarización parcial que se fomentó tampoco ha podido solucionar adecuadamente el problema para el que fue creada, aunque permitió obtener recursos frescos para propósitos que eran de extrema urgencia.

En términos teóricos podemos hablar de ventajas y desventajas de la dolarización. Por ejemplo, allí donde la institucionalidad es débil poner la circulación monetaria en manos de una moneda extranjera trae el beneficio de disciplinar el gasto. Tiene costos de soberanía monetaria y ventajas de disciplina del gasto. En Cuba aquella dolarización de los años noventa cumplió su propósito en un inicio, luego el CUC mientras se mantuvo la disciplina de la cuasi caja de conversión también. Tuvo costos, sin dudas, pero logró la estabilidad del tipo de cambio en el mercado de la población a pesar de la dualidad. Comparemos esta situación de hoy con aquella y veremos cuál es peor.

Pero quedarse a medias es lo peor de todo y eso fue lo que ocurrió. Hoy tenemos dualidad, tres monedas y tres tasas de cambio y la distorsión, que compite con aquella que tuvimos.

Prefiero poder operar solo con la moneda nacional, pero requiere de institucionalidad, de que al Banco Central se le deje jugar el papel que debe jugar como autoridad monetaria que debe ser. No es lo que ocurre en nuestro país y en nuestra economía que se caracteriza por un sistema de dominancia fiscal. Hemos regresado a distorsiones y desequilibrios de difícil manejo.

La medidas anunciadas significan otorgarle un rol mayor al sector no estatal. ¿Qué más podría hacer el gobierno en este sentido?

Yo quisiera que se retomara el concepto de medios de producción fundamentales enunciado en la conceptualización aprobada en el 7mo Congreso del PCC, la copio aquí “el carácter fundamental de un medio de producción radica en su papel estratégico en el desarrollo económico y social, la vitalidad, sostenibilidad del país y la seguridad nacional”, definición lamentablemente abandonada en versiones posteriores de ese documento. Esa definición da una base conceptual para allanar el camino y facilitar al Estado cubano una profunda restructuración de su aparato productivo y del rol de los diferentes agentes económicos en la construcción de la prosperidad que podemos alcanzar. Para ponerlo a tono con estos días, no es lo mismo una trifulca en Coppelia que la rotura de una máquina en la termoeléctrica de Nuevitas.

Soy de los que piensan que en este mandato el gobierno cubano ha demostrado esa intención de cambio, más allá de que los resultados disten de lo que hace falta. Hoy hay en Cuba 4 300 empresas privadas y más de 800 proyectos de desarrollo local. Hacen falta 5 000 más o 10 000. Hay que estimular su surgimiento y hay que cuidar y ayudar a su crecimiento a la misma vez de concentrar la gestión y la propiedad estatal en aquellas que son áreas decisivas, tal cual se define en aquella primera versión de la conceptualización. Te diré dos asuntos puntuales que pueden ser, desde mi perspectiva, decisivos: hay que cambiar la “filosofía” y los instrumentos de nuestro sistema tributario y convertirlo en un sistema que promueva, facilite y premie, en vez de seguir siendo un sistema impositivo recaudatorio, que castiga y frena, y no lo digo solo para el sector no estatal, lo digo también para la empresa estatal; la segunda es ciertamente más sencilla, es solo otorgarle a los proyectos de desarrollo local la condición de personas jurídicas. Es inconcebible que después de dos años no se haya rectificado semejante error.

Hay otras cosas mucho más difíciles de lograr, están asociadas a subjetividades, a culturas aprendidas y sí, también a intereses creados, puros y duros. A esconder detrás de una retórica falsa de defensa del Estado y el socialismo intereses individuales y formas de parasitismo con las que hemos convivido por décadas. Solo así se explica la ineptitud sostenida o el boicot de brazos caídos ante políticas y decisiones importantes.

¿Y sabes qué?, hoy tenemos 70 000 cubanos empleados en las mipymes, más los que están empleados en los proyectos de desarrollo local, más los cooperativistas todos, más los artesanos, que suman en total de más de 1 300 000 ciudadanas y ciudadanos y que hacen mas del 40% de los empleados en todo el sector empresarial nacional, trabajando por mejorar sus negocios y contribuyendo con ello a mejorar la país. Participan en ello, desde su ingenio, desde sus ingresos y sin estar colgados de la ubre del Estado y eso, a mi juicio, es muy bueno, en términos económicos, sociales y políticos. Hay otro país creciendo del cual muchos adentro y afuera no quieren hablar, unos por rabia, o por envidia o porque no soportan que haya personas exitosas en Cuba o por miedo al estatus que pueden perder. Pero ese país también existe.

La inversión extranjera vuelve a aparecer dentro de los instrumentos para dinamizar la economía. ¿Cuáles podrían ser la acciones concretas al respecto para el sector estatal y no estatal?

La primera es acabar de eliminar esa diferencia. Nos hace falta inversión extranjera, grande, mediana, pequeña, micro, nos hace falta toda, en las empresas privadas nacionales y sobre todo en un grupo de empresas estatales que son decisivas para el bienestar de nuestra población, igual nos hace falta inversión nacional —y mira qué bueno que entre las medidas está la de estimular la creación de empresas mixtas entre privados nacionales y empresas estatales. Sobre esto he escrito y publicado bastante, sería muy largo el compendio. El ministro Malmierca hace unos meses listó un grupo de trabas, todas conocidas y repetidas una y otra vez. Parecen como una hidra de veinte cabezas.

Debemos entender que somos un mercado pequeño, que somos un país de alto riesgo soberano, que estamos perseguidos por las administraciones estadounidenses, por todas las que han sido, por la que está y por las que vendrán y por todo eso debemos de cambiar nuestros estándares, crear facilidades que mejoren los estándares de nuestros competidores de la región ¿hasta cuándo vamos a seguir obligando a un inversionista extranjero a contratar trabajadores a través de una empresa estatal y pagarles por un servicio que ellos no quieren? ¿Vamos a obligar a lo mismo en el caso de las mipymes? ¿Por qué no descentralizar la aprobación en función de los montos? ¿Por qué para determinados montos no hacer el proceso expedito? ¿Hasta cuándo admitiremos que existan instituciones que sean jueces y partes a la misma vez?

Sobre todo esto algunos profesores e investigadores cubanos llevamos más de veinte años escribiendo, pero parece como si existiera una epidemia de otoesclerosis. Hoy Cuba es uno de los países de la región que capta menos flujo de inversión extranjera, muy cerca del que menos capta.1

Nadie ha sacado la cuenta del costo de oportunidad de la demora en concretar un negocio de inversión extranjera directa (IED), o por aquellas intenciones de negocios no concretadas por demoras, mala atención, falta de profesionalidad. ¿Alguien ha sido juzgado por eso, por contribuir a que Cuba pierda miles de millones para su desarrollo? O nos ponemos a tono con el mundo o nos quedamos fuera de él.

¿Por qué no adaptamos un sistema como el de la aprobación de las mipymes para la aprobación de aquellos proyectos de IED que no son estratégicos?. Puede que haya que mejorarlo pero a mi juicio ha sido relativamente ágil, adecuado y transparente.

¿Cree que las modificaciones a la importación de paquetes tendrán un impacto relevante en la oferta de bienes?

Pues claro, no solo por lo que pueda significar de incremento, sino por lo deprimida que está la oferta. Es una medida dirigida a actuar sobre la inflación, que como todos sabemos tiene entre sus causas principales la depresión de la oferta. Y sin dudas, facilitar y abaratar la importación de bienes por personas naturales en una forma de contribuir a ese incremento en el corto plazo. Obviamente no es “la solución” pero contribuye.

Faltaría abrir el mercado. Terminar con la estructura oligopólica que tiene hoy, permitir que empresas privadas nacionales y extranjeras puedan participar y así no comprometer los recursos escasos que tenemos hoy en un segmento de negocios que puede ser gestionado de otra manera y puede ser adecuadamente regulado. Mayor concurrencia en esos mercados debe contribuir también a moderar el incremento de los precios e incluso a reducir algunos de ellos y ello se traduce en mejoras para toda la población cubana.

¿Considera que es un paquete de medidas pertinente? ¿Cuáles serían sus recomendaciones?

Pertinentes, necesarias, urgentes, impostergables. Podemos adoptar muchos calificativos. Es cierto que algunas no son estrictamente medidas, se acercan más a deseos, es cierto que aun estamos mirando la letra grande. Es cierto que no hay muchos detalles aun. Es cierto que es en la implementación donde cualquier paquete de medidas encuentra su agujero negro.2

En estos dos años hemos asistido a una productividad sorprendente en la elaboración y anuncio de medidas, somos una potencia mundial en la elaboración de medidas y de metodologías; más de cuarenta para las empresas estatales, sesenta y tres para la agricultura (que tienen más de 600 acciones a ejecutar) noventa y dos para “salvar la industria azucarera”, y ahora estas setenta y tantas. Ello pone a prueba la capacidad de ejecución existente, pero también demuestra el enorme esfuerzo institucional que se requiere para echar a andar un sistema económico que tiene que ser transformado radicalmente, incluso dentro de los presupuestos políticos que lo sustentan.

Cualquier esfuerzo que se haga, paquetes de medidas incluido, debe observar la coherencia imprescindible, una secuencia que debe ser respetada y una consistencia imprescindible para que pueda dar frutos. Hay que hacerlo en un tiempo determinado, es algo de lo que he hablado en otras ocasiones. El tiempo es el recurso más escaso del ser humano, y es el más estratégico de todos los recursos para los sistemas políticos y los gobiernos, de cualquier color político e ideológico que estos sean. 

En el año 2008, el General de Ejercito y entonces presidente del país, Raúl Castro, impulsó un proceso de reformas que fue casi estrangulado por la resistencia y los resistentes al cambio. Hoy pagamos ese costo en jóvenes emigrando, en nuestro pueblo padeciendo colas inmensas, en incremento de la pobreza, todo lo cual ha llevado a dedicar recursos, esfuerzos y neuronas a lograr paliativos adecuados. Hay que parar de hablar de las trabas, porque siempre existirán e identificar a los “trabadores” y sumarlos amablemente al esfuerzo de transformación.

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Notas:

1 En total, al cierre del pasado año existían en el país 302 negocios con inversión extranjera,[1] frente a 318 en 2020 y en los últimos dos años se aprobaron 47 negocios, de los cuales 25 no se han podido constituir. Adicionalmente se ha estimado que de una meta de flujo anual de IED de entre 2 000 y 2 500 millones de dólares, se lograron en el pasado año ingresar solo 708 millones.[1] En términos de formación bruta de capital fijo de la IED en 2020 se alcanzaron unos 571 millones de pesos.[1] J. L. Rodríguez “ Evolución de la economía mundial en el 2021 y su impacto en cuba. perspectivas del 2022”. CIEM.

2 Una muestra de las dificultades que siguen incidiendo en el avance del país, la da el discreto avance de los Lineamientos para el Desarrollo Económico y Social para el período 2021-2026, acordados en el VIII Congreso del PCC de 2021. En efecto, recientemente se anunció que cinco lineamientos (el 2,5 %) están “sin avance”; 79 (39,3 %) se califican con “avance bajo”; 104 (51,7 %), con “avance medio”; y 13 (7 %), con “avance alto”. J. L. Rodríguez “ Evolución de la economía mundial en el 2021 y su impacto en cuba. perspectivas del 2022”. CIEM.