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El exparlamentario italiano Alessandro Di Battista anunció ese jueves en redes sociales el lanzamiento de una campaña de recogida de fondos destinada a apoyar a hospitales cubanos, una iniciativa que asegura nace de una deuda moral con los médicos que le salvaron la vida tras ser diagnosticado y operado de un tumor cerebral durante una estancia profesional en Cuba.
“La salud pública cubana lo merece”, afirmó Di Battista al presentar la iniciativa promovida por Schierarsi, organización política y social fundada en Italia en 2023.
El exdiputado explicó que ya había considerado realizar alguna acción de apoyo antes de viajar a la isla, pero que su experiencia personal terminó convirtiendo esa idea en un compromiso directo.
“Cada vez que veo en el celular la foto de Marlon Ortiz, el neurocirujano que me operó, me vienen lágrimas a los ojos, porque estoy viendo a la persona que me salvó la vida”, declaró en un mensaje en la red Instagram.
La campaña tendrá uno de sus momentos centrales el próximo 7 de noviembre, cuando Schierarsi organice un acto en el Teatro Orione de Roma dedicado a analizar la situación de Cuba y, particularmente, las dificultades que enfrenta su sistema sanitario. Activistas, periodistas, médicos, artistas y representantes de la comunidad cubana en Italia participarán en el encuentro.
Los fondos recaudados serán destinados a hospitales de la isla. Según adelantaron los organizadores, las compras de equipos, materiales o insumos se definirán en coordinación con las instituciones sanitarias receptoras y con la organización solidaria Let Cuba Breathe, (Dejar a Cuba respirar) atendiendo a las necesidades más urgentes.
Una operación contra reloj
Di Battista, de 48 años recién cumplidos, se encontraba en Cuba realizando reportajes para medios italianos cuando comenzó a experimentar problemas de salud.
Según su relato, especialistas cubanos detectaron un edema cerebral asociado a un tumor, iniciaron un tratamiento de emergencia para reducir la inflamación y posteriormente procedieron a una intervención quirúrgica.
La experiencia, explicó durante una entrevista televisiva en Italia, cambió por completo su percepción sobre la realidad de la medicina cubana.
“Los estadounidenses querían operarme para demostrar que en Cuba no saben hacer nada; los cubanos decían que sí podían hacerlo. Y lo hicieron”, relató.
Tras regresar a Italia, el exdiputado fue atendido en el hospital Gemelli de Roma, donde, según contó, especialistas valoraron la complejidad del procedimiento realizado en La Habana. Aquella comparación reforzó su admiración por el trabajo del equipo médico cubano.
Tecnología de hace tres décadas
Uno de los aspectos que más impacto causó en el político italiano fue comprobar que una intervención de alta complejidad pudo realizarse en condiciones extremadamente limitadas.
“Me operaron con tecnologías que aquí se utilizaban hace treinta años y aun así este neurocirujano me salvó la vida”, afirmó.
Según su testimonio, el propio cirujano le explicó después algunas de las dificultades que afrontaba el hospital capitalino Hermanos Ameijeiras, un centro de referencia latinoamericana en los años 80, entre ellas problemas para esterilizar instrumental médico debido a interrupciones del suministro eléctrico.
Di Battista sostiene que la capacidad profesional del personal sanitario cubano contrasta con la escasez de recursos materiales disponibles. Para él, esa contradicción constituye una de las principales paradojas del sistema de salud de la isla: un elevado nivel de formación médica coexistiendo con severas limitaciones tecnológicas y logísticas.
Las sanciones y el cerco energético
El exparlamentario vinculó directamente esas carencias con las sanciones estadounidenses contra Cuba y con la crisis energética que atraviesa el país.
Durante sus declaraciones, describió la situación como un “asedio medieval” que afecta la vida cotidiana de millones de personas. Según explicó, la falta de combustible dificulta la producción eléctrica, interrumpe servicios esenciales y termina repercutiendo en hospitales, sistemas de agua y otras infraestructuras críticas.
En su relato, la escasez alcanzó incluso aspectos básicos de la atención hospitalaria. Contó que durante parte de su recuperación ciudadanos acudían al centro médico transportando cubos de agua para contribuir al funcionamiento de las instalaciones y atender necesidades elementales de los pacientes.
A juicio del político italiano, las restricciones económicas y financieras impuestas por Washington tienen un impacto directo en las condiciones sanitarias de la población cubana, una realidad que considera insuficientemente conocida en Europa.
Precisamente por ello, el evento previsto en Roma pretende llamar la atención sobre las consecuencias humanitarias de esas medidas y promover acciones concretas de solidaridad.
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Del agradecimiento personal al compromiso político
La campaña también refleja la evolución de una experiencia individual hacia un posicionamiento público más amplio.
Di Battista sostiene que su caso se convirtió rápidamente en un asunto de interés mediático dentro de Cuba, debido a la notoriedad de que un exparlamentario italiano estuviera siendo tratado en un importante hospital habanero.
Con el paso de las semanas, asegura, comprendió que su historia personal podía servir para visibilizar la situación que enfrentan médicos y pacientes cubanos.
Por ello decidió respaldar activamente una recogida de fondos destinada a fortalecer hospitales que, pese a las dificultades materiales, continúan prestando servicios especializados y formando profesionales que trabajan tanto en Cuba como en numerosos países del mundo.
“Los médicos cubanos prestan servicio gratuitamente en los lugares más empobrecidos y remotos del planeta. Durante la pandemia llegaron también a Italia, poniendo sus competencias al servicio de nuestro país”, recordó.
Ahora, semanas después de una operación que considera decisiva para su supervivencia, Di Battista busca devolver parte de aquella ayuda.











