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Hace poco más de un mes, las imágenes de Chico Buarque y Silvio Rodríguez juntos en el Malecón de La Habana despertaron una expectativa enorme entre los seguidores de ambos artistas.
La noticia de que estaban reunidos en Cuba para grabar una nueva versión de Sueño con serpientes —una de las canciones más emblemáticas del repertorio de Silvio— recorrió rápidamente redes sociales y portales de noticias de toda Iberoamérica.
Este viernes, la espera terminó: el tema fue estrenado de manera simultánea en las plataformas digitales y redes oficiales de ambos cantautores, acompañado por un videoclip filmado íntegramente en La Habana.

La grabación tuvo lugar los días 8 y 9 de abril en los Estudios Ojalá de la capital cubana. La formación musical reúne a varios integrantes de la banda que acompaña a Silvio desde hace más de veinte años: Jorge Aragón en los arreglos; Niurka González en flauta; Jorge Reyes en contrabajo; Malva Rodríguez en piano; Oliver Valdés en batería y percusión; y el propio Silvio Rodríguez en guitarra y voz. La grabación, mezcla y masterización estuvieron a cargo de Olimpia Calderón, con Frank Martínez Lazo como asistente de sonido, Juan Mario Chávez en asistencia de producción y Amin Blanco en la producción general.
Aunque aparezca una mayor. Silvio y Chico, crónica ampliada del reencuentro
El resultado conmueve desde la primera escucha. Hay algo especialmente poderoso en la manera en que las voces de Chico y Silvio se encuentran, se alternan y se entrelazan: dos trayectorias musicales y socioculturales que han marcado a generaciones enteras. La interpretación conserva la fuerza poética original de Sueño con serpientes y suma, además, nuevas resonancias emocionales forjadas por el paso del tiempo y por las historias que ambos artistas portan en sus voces.
El videoclip fue filmado y dirigido por el joven fotógrafo brasileño Francisco Proner entre el 6 y el 11 de abril, durante la estancia de Chico Buarque en la isla. Con Beatriz Miranda en la asistencia de dirección y Larissa Armstrong en el montaje y color, el clip construye un retrato sensible y humano de la Cuba actual.

La imagen de una ciudad herida, atravesada por apagones y carencias agravadas por el bloqueo económico que el gobierno de Estados Unidos mantiene sobre la isla desde hace más de seis décadas, pero sostenida por la resiliencia y los vínculos cotidianos de su gente.
Sin romantizar ni eludir ese presente, las imágenes documentan lo cotidiano con una mirada que coloca en el centro los gestos y los afectos de las personas, y los entrelaza con la complicidad de Chico y Silvio en su reencuentro después de más de treinta años sin verse.

En ese cruce entre canción, ciudad y memoria colectiva reside la potencia emocional de esta versión compartida entre dos figuras esenciales de la música iberoamericana. Los artistas informaron que todos los beneficios generados por este trabajo serán donados a la Sala de Pediatría del Instituto Nacional de Oncología de Cuba.











