La embajadora cubana en Estados Unidos reconoció hoy que las conversaciones entre ambos gobiernos atraviesan un momento de estancamiento, en medio de un deterioro acelerado de las relaciones bilaterales y de amenazas desde Washington sobre una posible intervención militar en la isla.
En declaraciones al diario estadounidense The Hill, la principal diplomática allí, Lianys Torres Rivera, aseguró que las negociaciones sostenidas entre funcionarios cubanos y estadounidenses no han producido avances concretos, aunque ambas partes mantienen contactos abiertos en temas de seguridad y cooperación, según el medio estadounidense.
“Estamos atravesando uno de los momentos más difíciles, si no el más difícil, de la relación bilateral”, afirmó la diplomática durante la entrevista concedida en la sede de la embajada cubana en Washington.
Las declaraciones llegan apenas horas después de la visita a La Habana del director de la CIA, John Ratcliffe, y en un contexto marcado por las advertencias públicas de la administración de Donald Trump sobre la necesidad de un “cambio” político en Cuba.
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“Nos estamos preparando”
Torres Rivera confirmó además que el Gobierno cubano ha intensificado ejercicios y preparativos defensivos ante la posibilidad de una acción militar estadounidense. “Nos estamos preparando para esto”, dijo al ser consultada sobre una eventual invasión. “No podemos ser ingenuos”.
La diplomática insistió en que Cuba no contempla acciones ofensivas contra Estados Unidos, pero sí considera necesario prepararse para defender el país. “La manera en que nos estamos preparando no es ofensiva. No nos estamos preparando para ser los primeros en actuar contra territorio estadounidense o contra el pueblo estadounidense. No queremos eso”, afirmó.
Torres Rivera advirtió, además, sobre las consecuencias humanas de un conflicto armado entre ambos países.
“Podría ser un gran error. Podría ser un baño de sangre. No queremos cubanos muriendo en Cuba”, señaló. “Tampoco queremos soldados estadounidenses muertos”.
Sus declaraciones refuerzan el tono asumido recientemente por el presidente Miguel Díaz-Canel, quien declaró a NBC News que la isla “se defenderá” frente a cualquier agresión militar.
Las “líneas rojas” en las negociaciones
Aunque confirmó la existencia de conversaciones entre La Habana y Washington, la embajadora dejó claro que Cuba mantiene límites innegociables dentro de cualquier proceso de diálogo.
“La única excepción es nuestra soberanía, independencia y derecho a la autodeterminación”, afirmó.
La diplomática sostuvo que el Gobierno cubano está dispuesto a conversar sobre asuntos como migración, narcotráfico o trata de personas, pero rechazó cualquier intento de condicionar esas negociaciones a cambios políticos internos.
“Un país serio, que se respeta a sí mismo, no pone sobre la mesa su sistema político ni su orden interno”, dijo. “Esas son las líneas rojas”.
La administración Trump ha insistido en exigir reformas políticas y económicas profundas en Cuba. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró recientemente que el actual modelo cubano “está roto” y aseguró que no cambiará “mientras las personas que hoy gobiernan sigan al mando”.
Crisis energética y protestas
Torres Rivera habló también sobre las protestas registradas en Cuba tras semanas de apagones prolongados y una crisis energética agravada por la escasez de combustible.
“Cuando las personas soportan 20 horas sin electricidad, tienen reclamos y los expresan”, afirmó.
Sin embargo, pidió a Washington no interpretar esas manifestaciones como señales de debilitamiento político o disposición a aceptar una intervención externa. “El pueblo cubano defenderá su patria frente a una agresión estadounidense”, aseguró.
La crisis energética se intensificó esta semana después de que el ministro cubano de Energía reconociera que el país agotó completamente sus reservas de combustible, en medio de las restricciones estadounidenses sobre los suministros petroleros hacia la isla.
Torres Rivera calificó esas medidas como un “castigo colectivo” contra la población cubana.
“Hemos reorganizado todo el país —el sistema de salud, el sistema educativo, el transporte— para mantener funcionando los servicios básicos”, explicó. “Pero eso no significa que funcionen normalmente. Funcionan bajo una enorme presión”.
La ayuda de 100 millones de dólares
La diplomática también se refirió a la oferta pública de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria anunciada por Washington, que incluiría alimentos, medicinas e internet satelital gratuito distribuido mediante organizaciones religiosas y no gubernamentales.
Torres Rivera aseguró que el Gobierno cubano aún desconoce los detalles concretos del ofrecimiento. “No sabemos si es ayuda en efectivo o ayuda material. Solo conocemos lo que se dijo públicamente”, explicó.
Aun así, afirmó que Cuba no rechaza cooperación extranjera cuando se ofrece “de buena fe” y sin objetivos políticos. “Cuba nunca ha rechazado ayuda internacional cuando se hace genuinamente para atender las necesidades del pueblo cubano”, sostuvo.
La entrevista ocurre en medio de una creciente polarización política en Washington sobre la política hacia Cuba. Mientras algunos legisladores republicanos respaldan endurecer las acciones contra La Habana, otros sectores del Congreso han advertido sobre los riesgos de una intervención militar en la isla.
“Somos una pequeña isla que solo quiere que la dejen decidir su futuro”, concluyó Torres Rivera. “No somos una amenaza para Estados Unidos”.











