ES / EN
- junio 26, 2026 -
No Result
Ver todos los resultados
OnCubaNews
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
OnCubaNews
ES / EN
Inicio Cultura Televisión

Sailin Carbonell: “Hacer arte en los tiempos que vivimos es un acto de fe”

La actriz camagüeyana reflexiona sobre la construcción de su carrera, el desafío de la autenticidad y las tensiones de un oficio que exige disciplina, resistencia y entrega constante en medio de un contexto artístico complejo.

por
  • Abel Castillo Noriega
junio 26, 2026
en Televisión
0
Sailin Carbonell. Foto: Cortesía de la entrevistada.

Sailin Carbonell. Foto: Cortesía de la entrevistada.

Getting your Trinity Audio player ready...

Con una carrera en constante expansión entre el teatro, la televisión y el cine, la actriz camagüeyana Sailin Carbonell se ha consolidado como una de las intérpretes jóvenes más versátiles de su generación dentro del panorama audiovisual cubano.

Su trabajo se distingue por una entrega sostenida y una búsqueda interpretativa que la ha llevado a construir personajes de gran complejidad emocional, desde Sandra en Los gatos, las máscaras y las sombras hasta Selma en Los hijos de Pandora, roles que han dejado huella en la audiencia por la intensidad y naturalidad con que los asume.

Formada en la práctica escénica y audiovisual, Carbonell ha transitado un camino donde la disciplina, la curiosidad y la autogestión han sido claves para sostener su crecimiento artístico. Más allá de la pantalla, su recorrido revela a una creadora que piensa su oficio desde la exigencia, la ética profesional y la necesidad constante de aprendizaje.

En esta conversación, la actriz repasa los desafíos de construir una carrera en Cuba, el peso del teatro como escuela fundamental, la relación con personajes que la han transformado y su visión sobre el oficio en un contexto marcado por la incertidumbre, la resistencia y la reinvención constante.

Sailin Carbonell. Foto: Cortesía de la entrevistada.

¿Has podido elegir o ha sido el trabajo el que te ha abierto las puertas? 

Creo que han sido ambas cosas. El trabajo me ha ido abriendo puertas, pero también hubo un momento en que tuve que salir a buscarlas.

Yo soy de Camagüey y recuerdo perfectamente lo que sentí cuando me fui para La Habana. Llegué con muy pocas herramientas, sin familia que me sostuviera allí, sin conocer siquiera las calles. Tenía miedo, dudas y no sabía si lo lograría. Sabía que el camino iba a ser difícil, pero no imaginaba la dimensión del desafío que tenía delante.

Sin embargo, había algo más fuerte que el miedo: las ganas de crecer, de aprender y de construir una carrera en el arte. Poco a poco fui encontrando mi lugar, equivocándome muchas veces, aprendiendo otras tantas y entendiendo que esta profesión se construye paso a paso.

Por eso siento que mi carrera ha sido el resultado de las puertas que el trabajo me ha abierto y de la decisión de atreverme a cruzarlas, incluso cuando no tenía ninguna garantía de que las cosas fueran a salir bien.

Fotograma de “Los gatos, las máscaras y las sombras”. Foto: Cortesía de la entrevistada.

¿Qué te ofrece el escenario que no encuentras en otros medios?

Algo que ningún otro medio puede darme: la posibilidad de compartir el mismo tiempo y el mismo espacio con el público.

En el cine y la televisión existe la magia de la permanencia. Lo que haces queda registrado y puede llegar a muchísimas personas. Pero en el teatro todo ocurre una sola vez. Cada función es irrepetible. Hay una energía que se construye entre los actores y los espectadores que no puede editarse, repetirse ni corregirse.

En el teatro no existen las segundas tomas. Todo sucede en tiempo real y cualquier imprevisto tiene que resolverse sobre la marcha. Si se olvida un texto, hay que encontrar una solución. Si algo falla, la función debe continuar.

El teatro ha sido mi mayor escuela. Me ha enseñado a confiar en mis herramientas: mi cuerpo, mi voz, mi mente y mi capacidad para estar presente. También me ha enseñado disciplina, rigor y profesionalidad.

Los actores no siempre llegamos al teatro en las mejores circunstancias. No todos los días tenemos el mismo estado de ánimo, no todos los días estamos bien, pero todos los días tenemos la responsabilidad de salir a escena y entregarnos por completo al público. 

Recuerdo que hace algunos años falleció mi padrastro, que fue como un segundo padre para mí, y esa misma noche tenía función. Fue uno de los momentos más difíciles que he vivido, pero también una confirmación de lo que significa este oficio.

Gran parte de la actriz que soy hoy se la debo al teatro. Es el espacio que más me ha exigido y, al mismo tiempo, el que más me ha enseñado. Y lo más difícil es sentirse vivo todo el tiempo, además de que dejamos de tenerlo todo lo controlado.

¿Los personajes te encuentran?

Creo que sí, aunque antes de que eso ocurra hay una búsqueda muy grande.

Suelo trabajar los personajes de adentro hacia afuera. Intento entender cómo piensan, qué sienten, qué los mueve y cómo reaccionan ante determinadas circunstancias. Muchas veces ese proceso no es sencillo, sobre todo cuando te enfrentas a personajes que tienen experiencias muy alejadas de las tuyas.

Recuerdo especialmente a Sandra, en Los gatos, las máscaras y las sombras. Era una madre enfrentada a un conflicto muy duro, y yo no soy madre ni había vivido algo parecido. Entonces la pregunta era: ¿cómo me acerco a alguien tan distinto a mí? Ahí entendí que no siempre se trata de buscar experiencias idénticas en nuestra vida, sino de intentar comprender al otro y preguntarnos cómo reaccionaríamos nosotros en esas circunstancias.

Por supuesto que hay investigación, observación y mucho trabajo. Pero también llega un momento en que uno deja de perseguir desesperadamente al personaje y empieza a escucharlo. Muchas veces es ahí cuando ocurre algo hermoso: el personaje termina encontrándote a ti.

Sailin Carbonell. Foto: Cortesía de la entrevistada.

Te conocimos en la pequeña pantalla por el personaje de Aidana en la telenovela Vuelve a mirar. ¿Te atrajo más la historia o la posibilidad de trabajar con un elenco con experiencia en este género dramático?

Aidana fue mi primera vez en muchas cosas. Fue mi primer personaje en la televisión, mi primera novela y mi primer contacto real con un lenguaje completamente diferente al que conocía hasta ese momento.

Yo venía de hacer teatro y llegar a la televisión fue un aprendizaje enorme. Tuve que entender cómo funcionaban los tiempos de grabación y el lenguaje audiovisual. Aprendí muchísimo durante ese proceso y, sobre todo, aprendí haciéndolo.

La historia me enamoró y Aidana es un personaje al que le tengo un enorme cariño, pero si tuviera que elegir, me quedo con todo lo que esa experiencia me regaló. Fue el primer personaje que me eligió a mí a través de un casting muy riguroso y me abrió las puertas a un mundo que hasta entonces desconocía.

Además, me permitió conocer actores a los que admiraba profundamente y que años después terminaron formando parte de Julia, mi primer cortometraje de ficción como directora. También me regaló algo que había soñado durante mucho tiempo: el encuentro con el público. Cuando la novela salió al aire y comencé a recibir mensajes, comentarios y muestras de cariño, sentí que mi trabajo estaba llegando a las personas. Ver cómo la gente se identificaba con Aidana y la recibía con tanto afecto fue un regalo inmenso.

Por todo eso, Aidana marcó un antes y un después en mi carrera. Me enseñó, me abrió puertas y me regaló personas que siguen siendo importantes en mi camino.

¿Conseguir que un personaje como Selma en Los hijos de Pandora genere polémica en el público es un logro interpretativo?

Sí, aunque me tomó tiempo entenderlo. Lo curioso es que yo ni siquiera iba a interpretar a Selma. Estaba preparándome para otro personaje cuando, poco antes de comenzar las grabaciones, hubo un reajuste y me ofrecieron hacerla. 

Recuerdo pensar: “No puede ser que me toque justamente el personaje que más he detestado mientras leía esta novela”.

Selma me generaba mucho conflicto porque se estaba involucrando en una relación que yo veía como sólida y hermosa. En ese momento entendí que no podía juzgarla. Si iba a interpretarla, tenía que comprenderla. Tuve que volver a leer la novela completa, estudiar sus motivaciones y buscar las razones detrás de cada una de sus decisiones.

Cuando la novela salió al aire ocurrió algo que jamás imaginé. Selma generó una gran polémica. La reacción del público fue tan intensa que, al principio, me afectó muchísimo. Hubo momentos en los que incluso pensé cerrar mis redes sociales porque no estaba preparada para recibir tanto rechazo hacia el personaje. Con el tiempo entendí que estaba provocando en los espectadores exactamente las mismas emociones que había provocado en mí cuando la leí por primera vez. 

Eso también me hizo comprender algo sobre nuestro oficio: cuando un personaje logra despertar amor, rechazo, debate o incomodidad, es porque de alguna manera logró llegar al público.

Por eso sí lo considero un logro interpretativo. No porque el público estuviera de acuerdo con Selma, sino porque reaccionó ante ella. Además, fue un personaje que creció más de lo que yo esperaba. A nivel de guión tenía un peso importante dentro de la historia, pero nunca imaginé que generaría tantas conversaciones, ni que años después la gente seguiría recordándola.

Curiosamente, también fue el personaje que menos disfruté mientras lo hacía. Fue una etapa compleja, con muchos retos dentro y fuera de la pantalla, pero también fue una de las experiencias que más me hizo crecer. Selma me enseñó a sostenerme en medio de la crítica, a confiar más en mi trabajo y a entender que provocar una emoción en el público, incluso cuando es incómoda, puede ser una de las mayores satisfacciones para un actor.

Hoy la recuerdo con orgullo. Fue un personaje difícil, polémico y desafiante, pero también uno de los regalos más grandes de mi carrera.

¿Te entregas igual en roles principales y secundarios?

Me entrego a todos los personajes de la misma manera, independientemente de que sean protagonistas o tengan una participación más pequeña. Siempre intento asumirlos con el mismo compromiso y la misma responsabilidad.

Lo que sí cambia es la complejidad del personaje y de la historia que le toca vivir. Hay personajes que se acercan más a nuestras experiencias y otros que nos obligan a recorrer caminos completamente desconocidos. Para mí, esos suelen ser los más difíciles y también los más fascinantes.

Pienso, por ejemplo, en Sandra, de la serie Los gatos, las máscaras y las sombras, dirigida por Elena Palacios. Era un personaje atravesado por conflictos familiares muy profundos, por heridas que yo nunca había vivido. Lo único que compartíamos era el amor por nuestro abuelo y por nuestra familia. Todo lo demás exigía un trabajo de investigación, imaginación y empatía muy grande.

Esos son los personajes que más me desafían, porque me obligan a salir de mis propias experiencias e intentar comprender otras realidades. Muchas veces son también los que más terminan sorprendiéndome. Por eso creo que la diferencia no está en si el personaje es principal o no, sino en todo lo que exige de ti como actor para poder entenderlo y defenderlo con honestidad.

¿Has rechazado proyectos para tener la carrera que quieres llevar?

Sí, aunque no ha sido una decisión fácil. En tiempos tan complejos como los que vivimos, tener trabajo es una bendición. Además, nuestra profesión tiene una particularidad: los actores vivimos esperando que alguien nos diga que sí, que nos llame o que confíe en nosotros. Por eso, durante mucho tiempo, mi filosofía fue hacer. Hacer todo lo posible, aprender, equivocarme y crecer. Siempre he creído que este es un oficio que se construye trabajando.

Sin embargo, ha habido momentos en los que he tenido que detenerme y preguntarme hacia dónde quiero llevar mi carrera. El caso más difícil fue cuando Alberto Luberta, un director al que admiro muchísimo, me invitó a codirigir una telenovela junto a él y a José Víctor. Para mí era una oportunidad enorme de aprendizaje y de crecimiento, pero al mismo tiempo me encontraba completamente inmersa en otros proyectos personales.

Tomar la decisión de renunciar fue doloroso porque implicaba muchos riesgos. Uno nunca sabe si volverán a llamarte o si volverá a aparecer una oportunidad similar. Pero sentí que necesitaba dedicarle tiempo y energía a Isla, una película que aún está en desarrollo y que lleva años acompañándome.

No fue una decisión basada en el rechazo hacia un proyecto, sino en la necesidad de ser coherente con el camino que quiero construir. A veces llega un momento en que dejas de pensar únicamente en hacer más y empiezas a pensar en qué tipo de artista quieres ser y qué historias quieres dedicar tu vida a contar.

¿La autenticidad es lo más difícil de conservar en este oficio?

Creo que sí es una de las cosas más difíciles de conservar, porque constantemente estamos expuestos a expectativas ajenas. El público espera una cosa de ti, la industria espera otra, las redes sociales te empujan hacia determinados contenidos y, muchas veces, uno mismo termina cuestionándose demasiado.

En esta profesión es muy fácil perderse. Vas a un casting y no te escogen, y por momentos sientes que eres el peor actor del mundo. Con el tiempo he aprendido que no siempre se trata de talento ni de capacidad; a veces simplemente no eres el perfil que están buscando. Incluso he aprendido a ver los castings como parte del entrenamiento, como una oportunidad para seguir creciendo y no únicamente como una prueba que se aprueba o se suspende.

La autenticidad tiene mucho que ver con resistirse a las etiquetas. Vivimos en una época donde constantemente intentan definirnos. Si eres actriz y luego diriges, hay quien piensa que debes escoger un solo camino. Si trabajas en redes sociales, hay quien considera que eres una artista menos seria. Yo no estoy de acuerdo con eso. Una persona puede explorar muchos intereses, muchos lenguajes y muchas formas de expresarse sin perder su esencia.

Para mí, la autenticidad está muy relacionada con una pregunta que intento hacerme constantemente: ¿qué artista quiero llegar a ser? Porque una cosa es la popularidad, otra la fama y otra muy distinta es el legado que deseas construir. ¿Qué hay después del éxito? ¿Qué historias quieres contar? ¿Qué huella quieres dejar en las personas?

Siento que la autenticidad nace cuando dejas de tomar decisiones en función de lo que esperan los demás y empiezas a ser fiel a lo que realmente quieres construir. No siempre es el camino más fácil, pero es el único que permite sostener una carrera y una vida con sentido.

¿Has tenido un crecimiento artístico con tus personajes en televisión? 

Sí, sin duda. Mientras mis personajes han ido creciendo, yo también con ellos. No siento que lo tenga todo resuelto. De hecho, siento que todavía me queda muchísimo por aprender. Estoy aún a medio camino, pero cada personaje me ha dejado algo distinto y me ha obligado a enfrentar nuevos retos. He tenido la suerte de interpretar personajes muy diferentes entre sí, y eso ha sido una escuela constante.

También me siento afortunada porque no solo he tenido trabajo, sino que he podido encontrarme con personajes que me han transformado. A veces uno trabaja mucho, pero no siempre tiene la oportunidad de construir personajes que lo desafíen, que lo obliguen a hacerse preguntas o que le permitan descubrir nuevas herramientas. Yo sí he tenido esa dicha. 

Pienso, por ejemplo, en Sandra, de Los gatos, las máscaras y las sombras, y en Katy, de Happycondríacos. Son personajes completamente distintos, casi opuestos, y ambos me han exigido muchísimo. Lo mismo me ha sucedido con otros proyectos como las series Valientes y Calendario, la telenovela Los hijos de Pandora o mi primera experiencia en el cine con Cinco historias de amor y un bolero desesperado. Cada uno me ha dejado una enseñanza diferente.

En “Calendario”. Foto: Cortesía de la entrevistada.

Si hay algo que me hace especialmente feliz es sentir que mis personajes no se parecen entre sí. Recuerdo que incluso hubo momentos en los que estaba grabando proyectos al mismo tiempo, como Los hijos de Pandora y Valientes, interpretando personajes completamente distintos. 

Para mí, ese es uno de los mayores logros. No me interesa estar en pantalla todo el tiempo haciendo el mismo personaje con diferentes textos. Quiero, sueño y lucho con poder transformarme, explorar otras psicologías, otras maneras de hablar, de pensar y de habitar el mundo.

Por eso sí creo que ha habido un crecimiento artístico. No porque hoy me considere una actriz terminada, sino porque cada proyecto me ha ayudado a entender mejor el oficio, a conocerme más y a seguir descubriendo todo lo que todavía puedo aprender.

¿Necesita una actriz de experiencias de vida para desempeñarse con éxito?

Mientras más vive una persona, más herramientas tiene para comprender el mundo, a los demás y a sí misma. Pero si todo dependiera únicamente de nuestras propias experiencias, sería imposible interpretar muchos personajes. Yo, por ejemplo, he trabajado personajes que han atravesado conflictos muy lejanos a mi realidad y, sin embargo, han sido algunos de los mayores desafíos y aprendizajes de mi carrera.

Un actor tiene que ser una especie de esponja. Tiene que observar, leer, escuchar, aprender constantemente y mantenerse curioso ante la vida. Todo suma: los estudios, las conversaciones, los viajes, los libros, las alegrías, las pérdidas e incluso las experiencias de otras personas.

A veces no se trata de haber vivido exactamente lo mismo que vive el personaje, sino de intentar comprenderlo. De preguntarte cómo reaccionarías tú en esas circunstancias, qué emociones podrían atravesarte y cómo acercarte a esa verdad desde la empatía y la imaginación.

Las experiencias de vida son una herramienta valiosísima, pero creo que lo que realmente sostiene a un actor es la capacidad de aprender constantemente y de seguir mirando el mundo con sensibilidad y curiosidad.

Entre tus apariciones más recientes está la serie Happycondríacos. ¿Cambian las expectativas a la hora de enfrentar la segunda temporada? 

Sí, cambian, pero no necesariamente en el sentido de la presión. En la segunda temporada llegué entendiendo mucho mejor a Kathy y también entendiéndome mejor a mí misma.

Es un personaje que se parece mucho a mí. Tiene muchas de mis inseguridades, de mis dudas y hasta de las cosas que todavía sigo aprendiendo a manejar. Eso fue algo que descubrí con más claridad en esta segunda temporada. A veces es más fácil interpretar personajes muy alejados de uno que enfrentarse a aquellos que te obligan a mirarte de cerca.

Además, para mí ha sido uno de los trabajos más difíciles de interpretar. No tenía nada de experiencia en la comedia y tampoco quería construir el personaje desde el cliché o el estereotipo. Mi intención siempre fue vivir las situaciones con verdad, sin pensar que estaba haciendo comedia, sino concentrándome en lo que Kathy estaba sintiendo en cada momento.

También miro esta segunda temporada con muchísimo cariño por todo lo que vivimos durante el rodaje. Grabamos en circunstancias muy difíciles, en medio de apagones, falta de recursos y jornadas muy exigentes. Había días en que salía de mi casa antes de que amaneciera y regresaba entrada la noche para encontrarme sin electricidad y con muy poco tiempo para prepararme para el día siguiente. Fueron meses complejos para todo el equipo.

Por eso, más allá de la respuesta que tenga el público, siento una enorme gratitud por este proyecto. Kathy me ha enseñado muchísimo y Happycondríacos es una de esas experiencias que sé que voy a recordar siempre. Ojalá el público la reciba con el mismo cariño con que nosotros la hicimos.

¿Tu personalidad está más ligada al drama o a los personajes más ligeros?

No me gusta separar las cosas de esa manera, porque no siento que un actor tenga que escoger entre el drama o la comedia. Al final, nuestro trabajo es interpretar seres humanos.

La mayoría de los personajes que he hecho en televisión han estado más vinculados al drama, y quizás por eso muchas personas me asocian más con ese género. Sin embargo, quienes me conocen más de cerca saben que el humor también forma parte importante de mi vida.

Por eso disfruté tanto la oportunidad de interpretar a Kathy en Happycondríacos. Fue mi primer gran acercamiento a la comedia en televisión y me recordó que las emociones humanas no vienen separadas en géneros. Incluso los personajes más ligeros tienen conflictos, inseguridades, miedos y deseos muy profundos.

Más que sentirme ligada al drama o a la comedia, me siento ligada a los personajes que tienen verdad. Ojalá tenga la oportunidad de seguir transitando ambos caminos, porque los dos me desafían y me enseñan cosas diferentes.

Sailin Carbonell. Foto: Cortesía de la entrevistada.
Sailin Carbonell. Foto: Cortesía de la entrevistada.

¿En esta profesión influye más el talento o la dedicación? 

El talento es un regalo maravilloso y por supuesto, ayuda. Todos quisiéramos tenerlo. Pero también he visto a personas muy talentosas quedarse en el camino y a otras que quizás no comenzaron con las mismas condiciones crecer muchísimo gracias a la disciplina, el estudio y la constancia.

El talento sin trabajo se pierde muy rápido. En cambio, una persona comprometida con su formación, que se esfuerza, observa, aprende de sus errores y que sigue adelante, incluso cuando las cosas no salen bien, tiene muchas posibilidades de crecer.

Esta es una profesión de resistencia. No siempre hay trabajo, no siempre llegan los personajes que soñamos y no siempre obtenemos las respuestas que esperamos. Por eso la constancia termina siendo tan importante.

El talento puede abrir una puerta, pero es la dedicación la que te permite permanecer, seguir aprendiendo y construir una carrera a largo plazo.

¿Ponerte tras la cámara ha cambiado tu forma de abordar la interpretación? 

Sí, me ha cambiado muchísimo. Durante años me concentré en entender a mis personajes, pero cuando me puse detrás de la cámara empecé a comprender mejor todo lo que ocurre alrededor de ellos. Entendí que una película, una serie o una escena es el resultado del trabajo de muchas personas intentando contar una misma historia.

Como actriz, la dirección me ha enseñado a escuchar más. A entender mejor qué quiere contar el director y a no tener miedo de preguntar cuando algo no está claro. También me ha ayudado a comprender la importancia del lenguaje audiovisual. 

Un actor debería conocer conceptos básicos como los valores de plano, un plano secuencia o la manera en que una cámara está narrando una escena, porque no es lo mismo contar una emoción en un primer plano que dentro de un plano general.

Yo no tenía muchos de esos conocimientos cuando empecé a actuar y los fui descubriendo poco a poco a través de la dirección. Por eso siento que ponerme detrás de la cámara no me alejó de la actuación; al contrario, me ayudó a entenderla mejor y a ser más consciente de mi lugar dentro de la historia que estamos construyendo entre todos.

Con el actor Alejandro Cuervo en “Happycondriacos”. Foto: Cortesía de la entrevistada.

¿Desde tu experiencia el trabajo del director se valora igual que el de los actores? 

No siempre. La respuesta es más compleja de lo que parece porque no se trata de decidir quién es más importante. Una obra no existe sin dirección y tampoco existe sin actores. Sin embargo, sí creo que el actor ocupa un lugar muy vulnerable dentro del proceso. Es la cara visible del resultado final, pero muchas veces es quien menos control tiene sobre él. 

Un actor puede hacer una toma extraordinaria y que no sea la que termine en pantalla por razones técnicas o narrativas. Puede verse afectado por decisiones de edición, maquillaje, vestuario o producción que no dependen de él, y aun así será el primero en recibir los elogios o las críticas. Además, en nuestro contexto, siento que el actor está especialmente expuesto. Vivimos con el temor constante de no volver a ser llamados, de ser considerados problemáticos por expresar una opinión o defender una idea relacionada con nuestro trabajo. Y cuando se está empezando, esa vulnerabilidad es aún mayor.

Lo digo incluso habiendo dirigido. Estar detrás de la cámara me hizo valorar muchísimo más el trabajo de todos los departamentos, pero también me hizo comprender hasta qué punto el actor suele ser quien carga con las consecuencias visibles de decisiones que pertenecen a todo un equipo.

Por eso no creo que se valore menos el trabajo del director. Lo que sí creo es que el actor es, probablemente, la persona más expuesta y menos protegida dentro del proceso audiovisual. Y quizás esa sea una conversación que todavía tenemos pendiente como profesión.

Tuviste el privilegio de dirigir a Verónica Lynn y a Jorge Martínez en el cuento para la televisión Vivos. ¿Qué sensaciones te dejó esta experiencia? 

Fue un privilegio enorme, pero también uno de los procesos más difíciles que he vivido como directora. Estábamos filmando un cuento de 27 minutos en apenas tres días, con la mayor parte del rodaje de noche, en un cementerio y en medio de una situación energética muy compleja. El primer día incluso se rompió la planta eléctrica. Hubo momentos en los que honestamente pensé que el proyecto no iba a salir adelante.

Dirigir a actores de la dimensión de Verónica Lynn y Jorge Martínez fue una escuela, pero también una enorme responsabilidad. Aprendí que un director tiene que tomar decisiones incluso cuando no tiene todas las respuestas y que, en momentos de crisis, alguien tiene que sostener el rumbo del proyecto.

También confirmé algo en lo que creo profundamente: cuando un actor acepta un proyecto, tiene que confiar en la visión de su director. El cine y la televisión son trabajos colectivos. Se puede dialogar, cuestionar, proponer, pero al final todos tenemos que remar hacia la misma dirección.

A pesar de todas las dificultades, el equipo logró hacerlo. Y eso es lo que más recuerdo de Vivos. No un rodaje perfecto, sino un grupo de personas empeñadas en sacar adelante una historia cuando parecía que todo conspiraba para impedirlo. Por eso me sigue doliendo que el proyecto aún no haya llegado al público. Quiero creer que se trata de cuestiones de programación, pero después de tanto esfuerzo, de tantas noches de trabajo y entrega de todo el equipo, siento que Vivos merece encontrarse con sus espectadores.

Junto a Verónica Lynn y Jorge Martínez durante el rodaje de “Vivos”. Foto: Cortesía de la entrevistada.

¿Crees que el cine cubano es competitivo a nivel internacional?

Considero que el cine cubano sigue siendo competitivo a nivel internacional. Lo ha demostrado durante décadas y lo sigue demostrando hoy con películas que viajan, participan en festivales y encuentran espectadores dentro y fuera de Cuba.

Pero también creo que sería ingenuo hablar solo de los logros sin hablar de los desafíos. Hoy existe una fractura importante entre muchos creadores y las instituciones. Eso genera tensiones que inevitablemente impactan los procesos de producción, financiamiento y circulación de las obras. Como cineasta, a veces uno siente que tiene que pensar no solo qué historia quiere contar, sino también cómo contarla, dónde y qué consecuencias puede tener hacerlo. Y eso es una realidad que no deberíamos ignorar.

Por otra parte, tampoco me interesa romantizar ciertas tendencias que durante años han encontrado espacio dentro de determinados circuitos internacionales. A veces tengo la sensación de que algunas miradas externas siguen esperando que Cuba se cuente desde determinados lugares muy específicos. El cine cubano es mucho más amplio, mucho más complejo y mucho más diverso que eso.

Tenemos historias sobre la crisis, por supuesto, porque forman parte de nuestra realidad, pero también tenemos historias sobre el amor, la memoria, la identidad, el humor, la familia, los sueños y los conflictos humanos universales.

El reto del cine cubano no es demostrar que tiene talento. El talento está ahí. El verdadero desafío es lograr que los creadores tengan la libertad, las condiciones y los espacios necesarios para contar las historias que realmente quieren contar.

¿La inestabilidad que hay en este sector puede llegar a ser frustrante? ¿El arte es una carrera de resistencia? 

Sí, puede ser profundamente frustrante. Cualquier artista que responda con honestidad diría lo mismo. Hay momentos en los que no sabes cuándo volverás a trabajar, proyectos que no salen, castings que no llegan, historias que tardan años en levantarse y esfuerzos enormes que muchas veces no tienen una recompensa inmediata. La incertidumbre forma parte de esta profesión.

El arte es una carrera de resistencia. No porque haya que sufrir para ser artista, sino porque hay que aprender a permanecer. A seguir estudiando cuando no tienes trabajo. A seguir creando cuando las condiciones no son las ideales. A seguir creyendo en una historia cuando nadie más cree en ella. Yo misma he pasado por momentos en los que me he cuestionado muchas cosas. Sin embargo, siempre termino regresando al mismo lugar: a la necesidad de contar historias.

Lo más importante no es resistir al fracaso, sino a la tentación de renunciar a lo que uno ama. Hacer arte, especialmente en los tiempos que vivimos y en un país como Cuba, es muchas veces un acto de fe. Y mientras siga teniendo algo que decir, voy a seguir intentándolo.

Etiquetas: actrices cubanasPortadaTeatro cubanotelevisión cubana
Noticia anterior

Los apagones siguen marcando cifras récord en Cuba

Siguiente noticia

Deuda cubana con el Club de París sigue en aumento

Abel Castillo Noriega

Abel Castillo Noriega

Artículos Relacionados

Foto: Cortesía de la entrevistada.
Televisión

María Luisa Bringas, locutora: “El reconocimiento profesional es una consecuencia, no un objetivo”

por Abel Castillo Noriega
junio 11, 2026
0

...

Darianis Palenzuela. Foto: Cortesía de la actriz.
Televisión

Darianis Palenzuela: “Me debo a la actuación, pero sobre todo al arte”

por Abel Castillo Noriega
junio 1, 2026
0

...

Nancy González junto a sus dos hijas. Foto: Cortesía de la actriz.
Televisión

Vocación de madre

por Abel Castillo Noriega
mayo 10, 2026
0

...

El actor Enmanuel Castillo. Foto: Carlos Gálvez.
Gente

Enmanuel Castillo: “Actúo por vocación y escribo por necesidad”

por Félix A. Correa Álvarez
mayo 5, 2026
0

...

Maikel Chávez y Federico Maldemar. Foto: Cortesía del entrevistado.
Televisión

Maikel Chávez, dramaturgo y locutor: “Hacer arte para niños es un acto de amor”

por Félix A. Correa Álvarez
mayo 4, 2026
0

...

Ver Más
Siguiente noticia
Banco Central de Cuba. Foto: Otmaro Rodríguez / Archivo.

Deuda cubana con el Club de París sigue en aumento

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

La conversación en este espacio está moderada según las pautas de discusión de OnCuba News. Por favor, lea la Política de Comentarios antes de unirse a la discusión.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete

Lo mejor de OnCuba, cada semana. ¡Únete a nuestra comunidad!

Más Leído

  • Sin turistas ni locales. La Plaza de la Catedral en La Habana Vieja, prácticamente deshabitada, en una demostración de la profunda crisis que vive el país. Foto: EFE/ Ernesto Mastrascusa.

    Documento: 176 Transformaciones Económicas y Sociales (+PDF)

    46 compartido
    Comparte 18 Tweet 12
  • Yamira Caballero en la zona de ataque: “Tengo muchas ganas de volver a vestir el bañador de la selección cubana”

    123 compartido
    Comparte 49 Tweet 31
  • Díaz-Canel: “Trump no manda en Cuba”

    43 compartido
    Comparte 17 Tweet 11
  • Los restos de Ramiro Valdés fueron depositados en Santa Clara

    17 compartido
    Comparte 7 Tweet 4
  • Distribuidor internacional de habanos aplicará recargo temporal por dificultades logísticas en Cuba

    15 compartido
    Comparte 6 Tweet 4
  • Ladrones dejan sin electricidad al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre

    15 compartido
    Comparte 6 Tweet 4

Más comentado

  • Asamblea Nacional este 18 de junio de 2026. Foto: Presidencia de Cuba/FB.

    Cuba aprueba su mayor reforma económica en décadas, bajo la mayor presión de Washington

    117 compartido
    Comparte 47 Tweet 29
  • Cuba necesita un pacto nacional

    334 compartido
    Comparte 134 Tweet 84
  • El desafío es que las reformas no conduzcan hacia el capitalismo, advierten funcionarios cubanos

    47 compartido
    Comparte 19 Tweet 12
  • Cinco economistas cubanos gestan “Cuba transformación”, un proyecto sobre recuperación sostenible

    131 compartido
    Comparte 52 Tweet 33
  • Uranio, la bomba y la central nuclear

    10 compartido
    Comparte 4 Tweet 3

Cannabidiol

  • Sobre nosotros
  • Trabajar con OnCuba
  • Política de privacidad
  • Términos de uso
  • Política de Comentarios
  • Contáctenos
  • Anunciarse en OnCuba

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

No Result
Ver todos los resultados
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
Síguenos en nuestras redes sociales:

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

Consentimiento Cookies

Para brindar las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como cookies para almacenar y/o acceder a información del dispositivo. Dar su consentimiento a estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o identificaciones únicas en este sitio. No dar o retirar el consentimiento puede afectar negativamente a determinadas características y funciones.

Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario con el fin legítimo de posibilitar el uso de un servicio específico solicitado explícitamente por el suscriptor o usuario, o con el exclusivo fin de realizar la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferences
The technical storage or access is necessary for the legitimate purpose of storing preferences that are not requested by the subscriber or user.
Estadística
El almacenamiento o acceso técnico que se utilice exclusivamente con fines estadísticos. The technical storage or access that is used exclusively for anonymous statistical purposes. Without a subpoena, voluntary compliance on the part of your Internet Service Provider, or additional records from a third party, information stored or retrieved for this purpose alone cannot usually be used to identify you.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad o para rastrear al usuario en un sitio web o en varios sitios web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}