Habrá finalísima. Como nunca antes, el vigente campeón de Europa y su par de América protagonizarán la batalla por el trono de la Copa Mundial de Fútbol, gracias a otra remontada de Argentina, esta vez frente a la cicatera Inglaterra, para trazar la ruta hasta Nueva Jersey, donde le espera España, favorita de muchos.
La tropa de Lionel Scaloni no ha tenido respiro a lo largo del torneo. Su madera de campeona ha estado constantemente bajo escrutinio, ya sea por el modesto Cabo Verde o por Suiza, pero nunca ante una campeona mundial como Inglaterra, a la que terminó sometiendo por 2-1.
¡Argentina remonta con el corazón y defenderá su título contra España! 💪#CopaMundialFIFA
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Cada presentación de la Albiceleste ha dado para escribir un pequeño manual de supervivencia, porque siempre ha encontrado la luz cuando apenas faltaba la firma en el certificado de defunción. En Atlanta, después de tanta zozobra, el orgullo fue la última tabla en el océano para aferrarse al día después.
Ni Bellingham ni Kane, de quienes se esperaba mucho más. Fue Anthony Gordon, el reciente fichaje del Barcelona, quien puso a funcionar la pizarra poco después del descanso, y el reino más al norte de Europa suspiró. Seis décadas de pesadilla parecían suficientes, después de los fracasos en las semifinales de 1990 y 2018.
Ilusos entonces quienes creyeron imposible el más rácano de los planteamientos del alemán Thomas Tuchel, el único técnico que podía borrar el estigma y coronarse como profeta lejos de su tierra.
Visto lo visto, le hubiese dado más rédito el cuerpo a cuerpo del inicio que el repliegue insospechado en el tramo final. Más que respeto, los argentinos olieron el miedo y, guiados por Lionel Messi –¿quién si no?–, tiraron del argumentario que les ha mantenido con vida hasta esta instancia.
La “Pulga” no consiguió su novena diana en el torneo, pero nadie le negará el disfrute por dos asistencias como salvavidas, cuando los suyos agonizaban.
La primera, dibujando un pase para que Enzo Fernández firmara desde la frontal del área el empate. Y después con otro centro quirúrgico, que terminó cabeceando Lautaro Martínez hasta el fondo de las redes. Siete minutos a la orilla del abismo fueron suficientes para escribir otra página surrealista en el expediente de esta selección.
O gol de Lautaro Martínez contra a Inglaterra, narrado por Mariano Closs https://t.co/WzVYsfHmOu pic.twitter.com/mcFXm2idjQ
— Luan Araujo (@luanaraujo90) July 15, 2026
Sin la “Mano de Dios” y muy lejos del “Gol del Siglo” que sirvieron a Maradona para apuntalar su leyenda, el rosarino empujó a los suyos hasta la segunda final consecutiva. Otra victoria por un gol para la historia, como hace cuatro décadas en el Azteca mexicano, que sirvió como antesala para la segunda estrella sobre el escudo.
Final dividida
Desde que comenzaron a disputarse los Mundiales, solo la final de 1930 entre Argentina y Uruguay involucró a dos equipos de habla hispana. Quiso el destino, y el talento de sus futbolistas, que la España que mejor juega rete ahora a la Argentina que mejor resiste, en un duelo que el próximo domingo monopolizará la atención del planeta.
España y Argentina. Argentina y España.
La Final de la #CopaMundialFIFA. pic.twitter.com/8p7Fc73cdv
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Cada una, por vías diferentes, ha hecho méritos para merecer la oportunidad de alcanzar la gloria, y en medio del pulso dejan a miles, desde ambos lados del Atlántico, intentando ser coherentes.
No son pocos los que quisieran ver a Messi alcanzar dos coronas sucesivas, tal como hizo el brasileño Pelé en 1958 y 1962. Pero también se cuentan por millones los que han caído rendidos ante el embrujo de una formación española que ha superado con solvencia los más grandes retos encontrados en el camino tras el titubeante estreno frente a Cabo Verde.
Si la lógica inclina la balanza hacia los ibéricos, la épica apuntala la resistencia de los sudamericanos. De un lado de la cancha se plantará una propuesta coral, y del otro la seguridad de que todo es posible, por más que en el camino predomine la oscuridad.
Al final, todos saben que, de sorpresas, ha quedado empedrado el camino al trono de los Mundiales. En poco más de un mes, las muestras han sido suficientes.













