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Después de más de un año en las sombras, el debate sobre lo que fue popularmente bautizado como el Síndrome de La Habana vuelve a acaparar titulares de prensa.
Esta vez la noticia parte de un dispositivo adquirido por Estados Unidos y vinculado al origen de las dolencias sufridas por diplomáticos estadounidenses en varias partes del mundo.
Según un reportaje de la cadena CNN, el ahora Departamento de Guerra habría estado probando durante más de un año dicho dispositivo, comprado a través de una operación encubierta.
El Pentágono compró dispositivo en operación encubierta que investigadores sospechan está vinculado al Síndrome de La Habana https://t.co/Wc3NOIGrke
— CNN en Español (@CNNEE) January 13, 2026
Las primeras noticias sobre esta rara enfermedad aparecieron a finales de 2016, cuando un grupo de diplomáticos estadounidenses destinados en la capital cubana comenzó a reportar dolencias compatibles con un traumatismo craneoencefálico, como vértigo y fuertes dolores de cabeza. En los años siguientes se repitieron casos similares en todo el mundo.
La publicación de CNN, redactada a partir de consultas a “cuatro fuentes informadas sobre el asunto”, indica que una división del Departamento de Seguridad Nacional, Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés), “adquirió el aparato por millones de dólares en los últimos días de la administración Biden, con fondos del Departamento de Defensa”.
Agrega el medio que el dispositivo se encuentra aún en estudio y existe un debate en curso sobre su vínculo con las aproximadamente docenas de incidentes de salud anómalos que permanecen oficialmente sin explicación.
Hasta el momento, ninguna de las instituciones señaladas por su vínculo con esta operación han confirmado a CNN la existencia del dispositivo y la CIA se negó a hacer comentarios sobre el tema.
Explicaciones y dudas
De acuerdo con el reporte de la cadena televisiva, una de las fuentes consultadas indicó que el aparato comprado produce ondas de radio pulsadas, una de las posibles causas de las afectaciones que durante los últimos años han mencionado funcionarios y académicos.
La misma fuente destaca, según el medio, que aunque el dispositivo no es de origen exclusivamente ruso, contiene componentes fabricados en ese país.
No obstante, subyace la duda sobre cómo un aparato de ese tipo, lo suficientemente potente para causar los daños reportados, podría hacerse portátil como para caber en una maleta o mochila.
Una década después de reportados los primeros casos, el llamado Síndrome de La Habana sigue siendo catalogado oficialmente como “episodios de salud anómalos”.
Hasta el momento la comunidad de inteligencia y el Departamento de Guerra han tratado de entender si esos funcionarios fueron víctimas de algún tipo de ataque energético dirigido por un Gobierno extranjero.
Inteligencia estadounidense: no hay evidencia de adversarios detrás del “Síndrome de La Habana”
Las investigaciones condujeron a los altos funcionarios de inteligencia a decir públicamente que no existía suficiente evidencia para apoyar esa conclusión, recuerda la publicación.
Por su parte, las víctimas argumentan que el Gobierno de Estados Unidos los había engañado e ignorado evidencia importante de que Rusia estaba atacando a funcionarios estadounidenses.
Preocupaciones
A pesar de que los hallazgos hasta ahora no parecen concluyentes, los funcionarios de defensa los consideraron suficientemente graves como para informar a las comisiones de Inteligencia de la Cámara de Representantes y el Senado a fines del año pasado, incluida una referencia al dispositivo adquirido y sus pruebas.
La preocupación clave para estos expertos radica ahora en que, si la tecnología del dispositivo supuestamente adquirido resulta viable, la misma pudiera estar en manos de varios países, que tendrían la capacidad de causar lesiones a funcionarios y militares estadounidenses.
Las fuentes no indicaron a CNN cómo los especialistas estadounidenses conocieron de la existencia del dispositivo para adquirirlo de manera encubierta.
Indefinición médica
La causas del llamado Síndrome de La Habana han permanecido bajo un frustrante manto de sombra, tanto para los expertos de defensa como para la comunidad médica.
Un problema que enfrenta esta última es la inexistencia aún de una definición clara de “incidentes de salud anómalos”, destaca la publicación
A su vez señala que, en algunos casos, las pruebas se realizaron mucho después de la aparición de los síntomas, lo que dificulta comprender qué sucedió físicamente.
EE.UU. descarta que una potencia extranjera causara el “Síndrome de La Habana”
En enero de 2025, la evaluación general de la comunidad de inteligencia seguía refiriendo como “muy improbable” que los síntomas fueran causados por un agente extranjero.
No obstante, un funcionario de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional enfatizó que los analistas no pueden descartar esa posibilidad en un pequeño número de casos.
¿Qué dicen las víctimas?
Las conclusiones que hasta el momento han arrojado las investigaciones no han complacido a las víctimas. La mayoría cree firmemente que se encontrarán evidencias para demostrar que Rusia está detrás de sus síntomas, algunos de los cuales han sido lo suficientemente graves como para forzar su jubilación.
De acuerdo con el reporte, algunos oficiales actuales y anteriores de la CIA han expresado su preocupación porque la agencia minimizó su investigación.
“Síndrome de La Habana”: Comisión del Congreso contradice la versión de la CIA
Por eso, la adquisición del dispositivo ha sido vista por algunas víctimas como una posible reivindicación.
“Si el [Gobierno de EE.UU.] realmente ha descubierto tales dispositivos, entonces la CIA le debe a todas las víctimas una disculpa pública e importante por cómo nos han tratado como parias”, declaró a CNN Marc Polymeropoulos, uno de los primeros oficiales de la agencia en hacer públicas las lesiones que, según dice, sufrió en un ataque en Moscú en 2017.











