Los ataques con drones de largo alcance lanzados por Ucrania contra instalaciones estratégicas en San Petersburgo y otras regiones rusas confirman que el conflicto se expande cada vez más dentro del territorio de Rusia, mientras Moscú arrecia sus bombardeos contra ciudades ucranianas.
El presidente Volodymyr Zelenskyy confirmó que drones ucranianos recorrieron más de mil kilómetros para golpear una terminal petrolera en San Petersburgo, generando un incendio y columnas de humo negro sobre el puerto de la ciudad natal de Vladímir Putin.
El ataque coincidió con la apertura en esa ciudad del Foro Económico Internacional, considerado por el Kremlin como un evento de prestigio para atraer inversión extranjera.
Rusia reconoció que la infraestructura urbana fue blanco de drones, aunque evitó dar detalles. El aeropuerto local suspendió vuelos y se cortaron servicios de internet móvil, según reportes de prensa.
Los ataques también alcanzaron la base naval de Kronstadt y una planta de armas en Tambov, a 600 kilómetros de Ucrania.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró haber derribado 354 drones durante la noche anterior, pero admitió daños en varias instalaciones.
Con estas operaciones Kiev buscan reducir la producción petrolera rusa, fuente clave para la financiación de la guerra por parte de Moscú.
Rusia intensifica sus bombardeos
En paralelo, Rusia disparó 198 drones contra Ucrania en una sola noche, de los cuales 189 fueron neutralizados, según la fuerza aérea ucraniana.
Los ataques dejaron víctimas en Sumy, donde murió un civil y otros 15 resultaron heridos, incluidos tres niños, y en Jersón, donde una mujer de 86 años falleció y cinco personas resultaron heridas, de acuerdo con fuentes periodísticas.
El día anterior, Moscú había lanzado una ofensiva con 70 misiles y 650 drones contra Kiev y otras ciudades, causando al menos 22 muertos y más de 130 heridos.
El Kremlin reconoció que los ataques ucranianos en territorio ruso ya tienen un carácter “sistemático”, mientras la portavoz María Zajárova calificó el ataque contra un autobús en Yenakiyeve —que dejó siete muertos— como una “cacería humana”.
Escasez de sistemas Patriot y presión internacional
Zelenskyy expresó frustración por la demora en la adquisición de sistemas antiaéreos Patriot, al tiempo que explicó que existe un acuerdo político de alto nivel, pero bloqueado por trabas financieras y legales.
“La espera ha sido demasiado larga”, advirtió, amenazando con “serias decisiones de personal” si no se desbloquea la compra.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, visitó Kiev y defendió que Estados Unidos “hace todo lo posible” para mantener el suministro de interceptores Patriot, pese a la presión de la guerra en Medio Oriente.
Rutte recordó que las bajas rusas superan las 30 mil al mes, más que las pérdidas soviéticas en diez años de guerra en Afganistán.
Los ataques ucranianos llegan en un momento delicado para Putin, que se prepara para hablar en el foro de San Petersburgo tras haber reducido el desfile del Día de la Victoria por temor a drones.
Arabia Saudí es el invitado especial del foro este año, con una amplia delegación empresarial, en un intento del Kremlin por mostrar que aún mantiene aliados estratégicos, a pesar de la ausencia de inversionistas occidentales desde la invasión a Ucrania en 2022.
Entretanto, las compañías petroleras rusas han solicitado compensaciones al Kremlin por los gastos en defensa de sus instalaciones, mientras se multiplican las licitaciones para adquirir sistemas antiaéreos.












