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El presidente de EEUU, Donald Trump, dio luz verde a un acuerdo de cooperación nuclear con Arabia Saudí que abre la puerta a la participación de empresas estadounidenses en el desarrollo del programa nuclear civil del reino.
El denominado acuerdo 123, firmado por el Departamento de Energía y pendiente ahora de la ratificación del Congreso estadounidense, tendrá una vigencia de 30 años y contempla que compañías de EE. UU. aporten tecnología y conocimientos para el desarrollo de reactores nucleares con fines civiles.
Según trascendió, el acuerdo limita durante al menos una década la capacidad saudí para desarrollar tecnología propia de enriquecimiento de uranio.
Fuentes citadas por CNN señalaron que el pacto podría permitir en el futuro que Arabia Saudí enriquezca combustible para sus reactores sin adoptar el denominado “estándar de oro” de supervisión internacional.
De acuerdo con esas fuentes, las instalaciones las construirán empresas estadounidenses, que no transferirían al reino la tecnología sensible relacionada con el enriquecimiento de uranio.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, defendió el acuerdo y aseguró que cumple “con los más altos estándares de seguridad y no proliferación nuclear”, al tiempo que permitirá utilizar tecnología desarrollada por científicos estadounidenses.
Acuerdo nuclear y la escalada en Oriente Medio
La firma del pacto se produce en un momento especialmente delicado para Oriente Medio, marcado por el enfrentamiento entre Washington e Irán y por los esfuerzos de la Administración Trump para limitar el programa nuclear de Teherán, que continúa negando cualquier intención de desarrollar armas atómicas.
La decisión también coincide con una nueva escalada en el mar Rojo.
De acuerdo con EFE, Arabia Saudí confirmó este jueves que uno de sus petroleros se incendió tras ser atacado, pocas horas después de que los rebeldes hutíes del Yemen reivindicaran el lanzamiento de misiles balísticos, misiles de crucero y drones contra dos buques saudíes.
El portavoz militar hutí, Yahya Sarea, aseguró que los ataques alcanzaron a los petroleros Encelia y Layla, provocando “grandes incendios” a bordo de ambas embarcaciones.
Los insurgentes, respaldados por Irán, justificaron la ofensiva como respuesta al bloqueo que, según denuncian, Arabia Saudí mantiene sobre las zonas de Yemen bajo su control.
Riad, por su parte, acusa al movimiento hutí de incrementar la inestabilidad regional en coordinación con Teherán.
Los ataques llegan apenas unos días después de que los hutíes anunciaran un bloqueo marítimo contra los puertos saudíes y advirtieran que cualquier buque que operara en esas terminales podría convertirse en objetivo militar.
Ante esa amenaza, Trump advirtió el pasado martes que EE. UU. respondería si los rebeldes llevaban a cabo sus advertencias, mientras que Arabia Saudí aseguró que protegerá sus embarcaciones “con todas las medidas necesarias”.
Según EFE, la nueva crisis representa el episodio más grave entre Arabia Saudí y los hutíes desde el proceso de distensión impulsado por Naciones Unidas en 2022, que redujo considerablemente los ataques transfronterizos, aunque nunca llegó a traducirse en un acuerdo de paz definitivo.













