ES / EN
- octubre 15, 2026 -
No Result
Ver todos los resultados
OnCubaNews
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
OnCubaNews
ES / EN
Inicio Opinión Columnas

Un ejército de ausencias

por
  • Jesús Adonis Martínez
    Jesús Adonis Martínez,
  • adonis
    adonis
septiembre 2, 2015
en Columnas, En mitad del túnel
8
Foto: tuyoymimochila.com

Foto: tuyoymimochila.com

                                                     … solo estoy hablando de mí mismo y de las ficciones en que vivo

Fue hace mucho y no recuerdo por culpa de qué muchacha radiante y ligeramente imposible me senté a solas en el balcón (a mirar La Habana derritiéndose en el mediodía) y reparé por primera vez en la intrincada suerte de tener frente a mí ese ejército de ausencias que es la Necrópolis de Colón.

La muchacha era una sonrisa y unos ojos condenados al naufragio. Y quizá por eso a mí me pareció magnífico vivir junto un cementerio, que siempre es un lento paisaje de piedra y olvido.

Piensas en las ratas de un mármol gris y sigiloso, en las cucarachas ambarinas que surcan las noches de verano, en los muertos antiguos y venerables, con algodones en las narices e impecables trajes oscuros; piensas en esos perros que has sorprendido ladrando silencio, en esas viejas que caminan sepultadas en sí mismas buscando una compañía inútil, en la sotana blanca del cura negro de Colón; piensas al fin que se trata de un parque de atracciones, otro Jalisco Park, solo que más real y comedido.

Sin embargo, sabes que todo eso –incluso ese niño que sonríe inesperadamente– es cosa tuya. El cementerio es sólido y está ahí. Pero el cementerio como idea no es más que la certeza intraducible de la Nada.

Por otro lado, todo es tan simple. Cuestión de salud pública. Lectores, queridos compradores de gladiolos, cualquier oda a la destrucción del hombre o a su vida eterna que uno imagine cuando camina por Colón no esconde otra cosa que la milimétrica intención de evitarnos la peste bubónica y los cargos de conciencia.

El Cementerio de Colón, desde mi apartamento, es una filtración gris por entre el verde protector de unos álamos –digamos álamos porque suena bien y porque la botánica, para mí, aún no se ha inventado-, …por entre el verde de unos álamos que, eso sí, impulsan hasta acá un viento que ya no es el del mar, ni la simple mezcla de la sal marina con las excrecencias carbónicas de la ciudad y las maldiciones echadas a la atmósfera por la gente que viaja en guagua o descubre una grieta nueva en el techo o se para frente a los precios del mercado… No, el viento que llega hasta mi balcón tiene un dejo dulzón que algunas noches he atribuido a los fantasmas que escapan verticalmente tras escurrirse entre las piedras. La brisa entonces los atraviesa y les roba algún misterio, les arrebata la desolada memoria de sus días aliviados, tal vez, con un café amargo, con agua y azúcar prieta, con canchánchara. ¿No serán esos fantasmas el azufre y la tristeza que están en el reverso de la bulla y el retozo en esta isla?

Un cementerio es una página en blanco. Yo no creo en la elevación de las almas, pero he probado ese viento cristalizado en mis persianas. Paso el dedo y lo pruebo con la punta de la lengua, y después, a veces, me doy un trago de ron y pienso que estoy fertilizado con aché, y entonces, a veces, me pongo a escribir.

A veces me distraigo porque llega un recado urgente de algún muerto ilustre de allá enfrente: unos pesos de José Miguel (Tiburón), una orden del Viejo Gómez, una carta secreta de Martí (que está en Santa Ifigenia), enviada a través de Gonzalo de Quesada, en la cual me pide que yo diga aquí, de una vez por todas, que ninguno de nosotros hubiera sido como él y que él no hubiera sido como nosotros y que, entre otras cosas, él no nos hubiera hecho jamás lo que nosotros hicimos tantas veces con él: traficar con su memoria, tironear su obra para desgajarle mandamientos a conveniencia, pintarlo alevosamente de blanco y convertirlo en un ángel con bigotes. No sería como nosotros, dice Martí, no por nada, sino porque todos somos cada quien, y resulta que uno tiene sus fístulas íntimas y esas llagas suelen provocar una morbidez y un dolor irrepetibles. Y eso es lo decisivo.

(¿Recuerdan que en este mismo cementerio anduvo filmando Titón? ¿Recuerdan aquella fábrica, aquella hilera de bustos martianos -como esclavos desnudos, pero blancos- en la película? El arte verdadero es siempre un panfleto que, por alguna razón, nunca alcanzamos a comprender del todo).

Algunas tardes yo me he ido a fotografiar tumbas y he hecho la sublime foto del Cristo mustio al que se le posa la paloma en el hombro, o en la cabeza, y he pensado que si la paloma fuera blanca y no pinta sería esa una indudable aparición del Espíritu Santo. Inmediatamente he visto al Espíritu Santo cagándole la cabeza a Cristo… Me quito la cámara del rostro pensando, no en mi mente turbia y pecadora, sino en la estupidez de la iconografía sagrada y en cuánta estatua llevamos haciendo desde la Antigüedad y, por supuesto, en cuánta cagada de pájaros nos hemos ahorrado sobre nuestras propias cabezas gracias a esas estatuas… El fin justifica los medios. Pienso que, si me da la gana, el cementerio es esto: un Evangelio apócrifo.

Yo he escuchado el sonido de las hojas arrastrándose entre el laberinto que es el Cementerio de Colón. Es la banda sonora del olvido y suena mejor en las tardes despobladas de turistas. Unas hojas se deslizan sobre el asfalto y uno escucha ese güiro desacompasado y tenue que suena incluso –aunque ningún vivo lo sepa- cuando entierran a algún vetusto general y los pájaros huyen despavoridos de la marcha fúnebre y los disparos de salva.

Todas las señales indican que Colón está lleno de muertos, y que esto es algo serio, el non plus ultra de lo trascendente y lo sagrado. En realidad lo que hay allí es un miedo brutal al vacío, a la noche blanca de la Nada.

Cuando caminé por la Calzada de los Muertos de Teotihuacán me atrapó, por el contrario, una alegre nostalgia por los vivos que habitaron aquellas piedras. Los imaginé saliendo después de comer algo para asistir a una ceremonia de sacrificio (un sacerdote clavando un puñal en el pecho de alguien) y luego regresando, pasado el momento más fastidioso de la digestión, para hacer el amor a la sombra de sus dioses mientras el Universo giraba en torno a ellos con renovada energía.

Sin embargo, lo que yo veo en Colón y vi en un pequeño cementerio donde entierran a los pescadores de un puerto del interior de Cuba (la hierba agostada, sufrida hasta un horizonte de mangles) fue la insistente huella de los vivos intentando agarrar por una pierna o por los pelos a sus muertos para no sentirse cada vez más solo de este lado; veo a la gente movida por la baldía esperanza de que el ejemplo (esas flores cada día de difuntos) sirva para que luego alguien, sus hijos, los hijos de sus hijos, los agarre fuerte e inútilmente a ellos y no los deje partir de este mundo hacia ninguna parte (porque allí es donde están los muertos).

Los cementerios son enormes monumentos construidos por nuestro instinto de conservación. Son el frenético terror a la aniquilación de la especie tallado, escrito en piezas de cantería.

Y los muertos son una invención nuestra. Si digo que los muertos escuchan el sonido de las hojas sobre sus losas, si digo que sus almas bailan en la noche para que el viento las despeine, si digo que Martí protesta contra nosotros o que es el autor intelectual de nosotros, si digo que a profanaron la tumba del abuelo y le robaron un fémur o el cóccix para colaborar en el precario retorno de un muerto ajeno, si digo que los muertos son el abono de la Patria y que ellos nos contemplan orgullosos, o asqueados, con sus ojos eternamente ciegos, si digo que enterraron a un general o a un tonto y no a un simple pedazo de carne, solo estoy hablando de mí mismo y de las ficciones en que vivo.

En realidad, los muertos habitan en mí. El cementerio es solo una enorme página en blanco.

Me gusta Colón por lo contrario que me gusta el mar. A veces, cuando regreso de la ciudad y de la gente y de ciertas muchachas, contemplo su extensión y sé perfectamente que allí debajo no hay nadie. Solo un ejército de ausencias.

Foto: Bryan Treen
Foto: Bryan Treen
Noticia anterior

Canasí, el ensueño

Siguiente noticia

Playing Lecuona se estrenará en Montreal

adonis

adonis

adonis

adonis

Artículos Relacionados

María Elena Llana en los tiempos de nuestra conversación. Foto: Kaloian.
Entre dos aguas

Sobre María Elena Llana, cuyo nombre se valora para el Cervantes

por Leandro Estupiñán
octubre 15, 2026
0

...

Foto: Otmaro Rodríguez.
Contrapesos

El pesado fardo de la frase “un mal necesario”

por Dr.C Juan Triana Cordoví
octubre 14, 2026
4

...

Ilustración generada con IA.
Sine Nomine

¿Ser o no hacer?

por Rey Montalvo
octubre 12, 2026
1

...

Andrea Franco. Bar La Orquídea, Buenos Aires, 2026. Foto: Julia Auchterlonie.
De otro costal

Andrea Franco: “Importante es tener un techo y un plato de comida, pero leer puede salvarnos de otras maneras”

por Alex Fleites
octubre 9, 2026
0

...

Foto: Otmaro Rodríguez.
Con todas sus letras

Miserabilizar para someter: el recurso del método de EEUU hacia Cuba

por Rafael Hernández
octubre 7, 2026
8

...

Ver Más
Siguiente noticia

Playing Lecuona se estrenará en Montreal

Foto: Lídice Fernández Espino

Una casa y dos generales

Comentarios 8

  1. sanguili says:
    Hace 11 años

    un poco raro este articulo

    Responder
  2. Betty says:
    Hace 11 años

    Bello, como para una novela

    Responder
  3. G.Angper says:
    Hace 11 años

    Sanguili, la traducción es simple….
    El autor tiene una discordia entre el espiritismo y el wifi de Etecsa. Ha tratado de enseñarle a los muertos como usar IMO para que le lleguen bien los mensajes. A veces junta un poco de gofio con polvo de muerto para espantar los fantasmas que solo vienen cuando les dejan disfrutar del buchito de ron en alguna que otra botella nueva. Y la muchacha… esa muchacha efímera, solamente está al alcance de su mirada, o algún amarre de palo. jajajajaja

    Para nada caballero, eso es solo un poco de humor, por lo contrario, el articulo esta interesante, tiene buena historia y se desarrolla bien. Quizás me hubiera gustado que tuviera un poco más de fluidez en la lectura, pero …. al final de dia… yo no lo escribi!!

    Responder
  4. Tyrion says:
    Hace 11 años

    Braavooo!! Insuperablemente dicho…

    Responder
  5. Idalmis says:
    Hace 11 años

    Hermosa mirada a ese extraño pedazo del mundo. También me gusta pensar que ahí debajo no hay nada. Gracias Jesús Adonis.

    Responder
  6. luis says:
    Hace 11 años

    Me gusta. Tampoco le encuentro mucha `logica` o utilidad a los cementerios y a esa cultura de perpetuar el sufrimiento, porque el recuerdo siempre es imborrable. Ah y totalmente de acuerdo respecto a Martín.

    Responder
  7. luis says:
    Hace 11 años

    A Martí. Disculpen al teclado.

    Responder
  8. Cossío says:
    Hace 11 años

    Bueno y depurable! En cierto momento es Martí y no Colón…. le sobran arrugas, Carpentier!

    Responder

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

La conversación en este espacio está moderada según las pautas de discusión de OnCuba News. Por favor, lea la Política de Comentarios antes de unirse a la discusión.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Suscríbete

Lo mejor de OnCuba, cada semana. ¡Únete a nuestra comunidad!

Más Leído

  • Foto: Otmaro Rodríguez.

    El pesado fardo de la frase “un mal necesario”

    39 compartido
    Comparte 16 Tweet 10
  • Adiós a Manolo del Valle, una voz que honró la tradición del bolero cubano

    127 compartido
    Comparte 51 Tweet 32
  • ¿Qué conversaron Marco Rubio y Nayib Bukele sobre Cuba?

    33 compartido
    Comparte 13 Tweet 8
  • Cuba actualiza su Ley de la Vivienda con más facultades para los propietarios en la isla y los emigrados

    9 compartido
    Comparte 4 Tweet 2
  • La inflación vuelve a acelerarse en Cuba y expone el impacto del cerco petrolero de EEUU

    8 compartido
    Comparte 3 Tweet 2
  • “Les hicimos más bajas de las que ellos reconocen”, asegura militar cubano sobreviviente del ataque de EE.UU. a Venezuela

    648 compartido
    Comparte 259 Tweet 162

Más comentado

  • Foto: Otmaro Rodríguez.

    El pesado fardo de la frase “un mal necesario”

    39 compartido
    Comparte 16 Tweet 10
  • La insólita muerte de Carlos Aguirre

    14 compartido
    Comparte 6 Tweet 4
  • Por qué Trump podría ser la mejor carta de Cuba para poner fin al embargo

    105 compartido
    Comparte 42 Tweet 26
  • Miserabilizar para someter: el recurso del método de EEUU hacia Cuba

    52 compartido
    Comparte 21 Tweet 13
  • Con el turismo en retroceso, el grupo Gaviota “concentra” sus operaciones en menos de 3500 habitaciones

    18 compartido
    Comparte 7 Tweet 5

Cannabidiol

  • Sobre nosotros
  • Trabajar con OnCuba
  • Política de privacidad
  • Términos de uso
  • Política de Comentarios
  • Contáctenos
  • Anunciarse en OnCuba

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

No Result
Ver todos los resultados
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
Síguenos en nuestras redes sociales:

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.

Gestionar consentimiento
Para ofrecer las mejores experiencias, utilizamos tecnologías como las cookies para almacenar y/o acceder a la información del dispositivo. El consentimiento de estas tecnologías nos permitirá procesar datos como el comportamiento de navegación o las identificaciones únicas en este sitio. No consentir o retirar el consentimiento, puede afectar negativamente a ciertas características y funciones.
Funcional Siempre activo
El almacenamiento o acceso técnico es estrictamente necesario para el propósito legítimo de permitir el uso de un servicio específico explícitamente solicitado por el abonado o usuario, o con el único propósito de llevar a cabo la transmisión de una comunicación a través de una red de comunicaciones electrónicas.
Preferences
The technical storage or access is necessary for the legitimate purpose of storing preferences that are not requested by the subscriber or user.
Estadísticas
El almacenamiento o acceso técnico que es utilizado exclusivamente con fines estadísticos. The technical storage or access that is used exclusively for anonymous statistical purposes. Without a subpoena, voluntary compliance on the part of your Internet Service Provider, or additional records from a third party, information stored or retrieved for this purpose alone cannot usually be used to identify you.
Marketing
El almacenamiento o acceso técnico es necesario para crear perfiles de usuario para enviar publicidad, o para rastrear al usuario en una web o en varias web con fines de marketing similares.
  • Administrar opciones
  • Gestionar los servicios
  • Gestionar {vendor_count} proveedores
  • Leer más sobre estos propósitos
Ver preferencias
  • {title}
  • {title}
  • {title}
No Result
Ver todos los resultados
  • Cuba
  • Cuba-EE.UU.
  • Economía
  • Cultura
  • Cartelera
  • Deportes
  • Opinión
  • Podcasts
  • Videos
  • Especiales
Síguenos en nuestras redes sociales:

OnCuba y el logotipo de OnCuba son marcas registradas de Fuego Enterprises, Inc, sus subsidiarias o divisiones.
© Copyright OnCuba Fuego Enterprises, Inc Todos los derechos reservados.