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Los coleccionistas y anticuarios cubanos tienen un baluarte y una casa en Uranga Colecciones. Más que un sitio físico, que también lo es, este proyecto de desarrollo local de La Habana Vieja busca ser un espacio de comunión y visibilidad para un gremio silencioso, pero fundamental.
El proyecto tiene su sede en el Callejón de Espada, justo en la antigua casa del célebre obispo Juan José Díaz de Espada y Landa, que se remonta al siglo XIX. Allí, en el centro histórico habanero, organiza sus actividades que saltan también a la calle y estrecha alianzas con instituciones.


Uranga Colecciones es liderado por una apasionada del coleccionismo. Maylet Uranga Hernández, quien agradece parte de su formación a la Oficina del Historiador de Ciudad, tiene una colección de más de 5 mil libros y otros objetos, entre los que tienen especial protagonismo los relacionados con la vitolfilia —la afición por coleccionar vitolas o anillas de puros— y el patrimonio tabacalero.
Presidenta de la Asociación Vitolfílica Cubana, que también radica en la antigua casa del Obispo de Espada, Uranga Hernández es una convencida del valor de quienes se dedican a su actividad. “Nosotros resguardamos el patrimonio de este país porque sin coleccionismo no hay historia”, afirma.


En la sede del proyecto, que es al mismo tiempo un café y un sitio de exposición e intercambio, los coleccionistas se reúnen periódicamente para conversar sobre su labor, saberes y proyecciones en medio del desafiante escenario actual del país, para compartir el propósito que los unifica.
“Este proyecto ha sido una motivación para los coleccionistas, para unirnos con un mismo propósito, más allá de que seamos de la vitolfilia, de la numismática, de la filatelia, o de cualquier otro campo, como los muebles o los libros”, apuntó Uranga Hernández a OnCuba.


Los planes de Uranga Colecciones no se detienen. El proyecto sigue convocando a coleccionistas a mostrar sus fondos y compartir su saber, no solo con colegas, sino con la población en general, para que las personas, “aun en estas circunstancias, puedan disfrutar del arte, de la literatura, de la historia” a través de las piezas expuestas.
“Este es un mundo maravilloso”, sentencia Uranga Hernández, que invita a los pobladores de su comunidad y también más allá a visitar su sede y acercarse a sus actividades y exposiciones. Y como botón de muestra, el fotorreportero Otmaro Rodríguez nos presenta este domingo una breve muestra de las colecciones reunidas bajo el impulso de este proyecto habanero.




















