No podía ser de otro modo. La inflación interanual en el mercado formal de Cuba repuntó en marzo hasta el 13,42 %, casi un punto porcentual más que el mes anterior, en un contexto de deterioro económico atizado por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
El alza de precios refleja el impacto directo de la crisis energética en alimentos, transporte y servicios básicos, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), recogidos por la agencia española EFE.
Un repunte que rompe la tendencia a la baja
Las cifras oficiales muestran que la inflación mensual alcanzó el 2,19 %, tras el 2,58 % registrado en febrero.
El repunte rompe la tendencia descendente de los últimos meses y confirma el efecto de las presiones energéticas que comenzaron en enero, cuando Washington bloqueó los envíos de combustible hacia la isla.
Cuba produce apenas un tercio del crudo que necesita para cubrir su demanda interna, lo que ha disparado los costos de transporte y la logística de distribución, entre otros desequilibrios que han precarizado aún más la vida del cubano común.

Sectores más golpeados y estadísticas parciales
Los datos de la ONEI revelan que las categorías más afectadas son Restaurantes y Hoteles (23,75 %), Transporte (18,90 %), Servicios de la Vivienda (16,79 %) y Alimentos y Bebidas no Alcohólicas (16,65 %).
Entre enero y marzo, el transporte se encareció un 14,09 % y los alimentos básicos un 6,18 %, cifras que reflejan el impacto directo del encarecimiento del combustible y la escasez de divisas para importar insumos.
Sin embargo, economistas independientes advierten que las estadísticas oficiales no reflejan la magnitud real de la inflación, al excluir el mercado informal y el sector privado. En esos espacios, los precios de productos básicos como el arroz, el aceite y los huevos han alcanzado niveles récord.
A finales de marzo, una libra de arroz oscilaba entre 280 y 350 CUP, mientras que un litro de aceite vegetal superaba los mil CUP y un cartón de huevos se vendía entre 3200 y 3500 CUP.
Para una familia promedio, la canasta básica puede superar los 20 000 CUP mensuales, muy por encima de los salarios estatales, cuyo promedio es cercano a los 7000 CUP.
El costo de la vida y la presión social
La inflación golpea con fuerza a los hogares cubanos, que enfrentan apagones prolongados, escasez de medicamentos y dificultades para conservar alimentos.
Analistas económicos como Omar Everleny Pérez señalan que la desconexión entre salarios y precios ha generado un escenario asfixiante para las familias, que recurren cada vez más al mercado negro para abastecerse.
Los topes de precios impuestos por el gobierno han derivado en desabastecimiento en los mercados oficiales y en un trasvase de mercancías hacia el circuito informal.
En el 12,33 % interanual se sitúa la inflación del mercado formal cubano durante febrero
Nuevos billetes en circulación
En paralelo, el Banco Central de Cuba anunció la emisión de billetes de 2000 y 5000 pesos desde del 1 de abril, con el objetivo de enfrentar la escasez de efectivo y facilitar las transacciones en un contexto de espiral inflacionaria.
Los nuevos billetes incluyen imágenes de figuras históricas femeninas como Mariana Grajales y Celia Sánchez. La medida busca aliviar la logística del efectivo, aunque refleja la pérdida acelerada de poder adquisitivo del peso cubano, que en el mercado informal se depreció hasta las 515 unidades por dólar estadounidense.
Nuevos billetes de 2000 y 5000 circularán en Cuba con figuras femeninas por primera vez
Una crisis prolongada sin perspectivas de mitigación
La economía cubana acumula una contracción superior al 15 % desde 2020, según el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC). El PIB cayó alrededor de un 5 % en 2025, arrastrado por la combinación de la pandemia, las sanciones estadounidenses y las fallidas reformas monetarias nacionales.
La llamada “Tarea Ordenamiento” de 2021, que intentó eliminar la doble moneda, terminó profundizando la devaluación y ampliando la brecha entre el mercado oficial y el informal.
El escenario económico de 2026 se caracteriza por una crisis severa y prolongada, marcada por el colapso de la infraestructura energética, la escasez crítica de combustible y alimentos, y una inflación persistente que erosiona el poder adquisitivo de los cubanos.
Con el bloqueo petrolero vigente de Washington y sin señales de flexibilización en las sanciones, además de un modelo económico encorsetado que no muestra aperturas estratégicas, los analistas prevén que la presión inflacionaria continuará en los próximos meses, agravando la vulnerabilidad social y la incertidumbre sobre la recuperación.











